Kiko Rivera rompe su silencio y señala a su novia, Lola García: «Es mentira»
el silencio de Kiko Rivera Se ha roto en el momento más inesperado. Cuando todo apuntaba a una separación pacífica con Irene Rosalesla situación ha dado un giro que nadie anticipó. Y en medio del ruido, el DJ ha decidido salir a la luz para defender a su actual pareja. Lola Garcíacon una frase contundente: “Es mentira”.
Kiko Rivera ha roto su silencio

Durante meses, la intención pública de la expareja era transmitir serenidad y respeto. Ambos insistieron en que su prioridad absoluta eran sus hijas, Ana y Carlotay que cualquier decisión estaría guiada por su bienestar. Sin embargo, lo que parecía un divorcio ejemplar ha comenzado a tornarse tenso cuando han tenido que concretar los términos legales de su separación.
Según la revista Lecturasel proceso habría conducido a una divorcio contencioso tras no poder llegar a un acuerdo sobre la custodia. Inicialmente, la ex pareja trabajó con un solo abogado para cerrar los detalles de manera amistosa. La entrada de un segundo abogado habría confirmado que las diferencias son más profundas de lo que parecía.
El punto más delicado es, sin duda, el relacionado con los menores. Al parecer, hubo una acuerdo verbal por el que Irene asumiría la custodia y Kiko mantendría un régimen de visitas flexible. Pero la decisión del hijo de Isabel Pantoja para solicitar el custodia compartida Habría cambiado completamente el escenario.
Este movimiento fue interpretado como un giro inesperado. Desde entonces, la relación entre ambos habría dejado de ser tan cordial como pretendían aparentar. De hecho, hace unas semanas se les vio a las puertas del colegio de sus hijas y la frialdad entre ellas era evidente: No se miraron ni intercambiaron una palabra..
En este contexto, comenzó a señalarse Lola Garcíala actual pareja del DJ, como posible elemento de fricción. Algunos comentarios sugirieron que Irene no se sentiría cómoda si recogiera a las niñas de la escuela. También surgió la posibilidad de que su influencia hubiera sido decisiva en la solicitud de custodia compartida.
Irene Rosales ha dado su versión


El primero en reaccionar públicamente fue Irene Rosales. Ante los micrófonos de Prensa Europafue rotundo: «Es mentira. La noticia es mentira y los detalles que se están dando son aún más falsos». Negó que haya una guerra abierta y defendió que su relación con su exmarido es buena.
Lejos de alimentar la polémica, Irene también tuvo palabras conciliadoras hacia Lola. «No la conozco, pero estoy seguro de que es una niña estupenda. Mis hijas están encantadas con ella, así que es maravilloso», afirmó. Con estas declaraciones intentó rebajar la tensión y cortar de raíz cualquier atisbo de conflicto personal.
Durante días, Kiko Rivera Optó por el silencio absoluto. No quiso entrar en la discusión sobre la custodia ni negar públicamente la supuesta batalla judicial. Sin embargo, hubo un detalle que sí lo hizo reaccionar.
En medio de las especulaciones, comenzó a circular el rumor de que Lola García podría estar aprovechándose económicamente de él. Incluso se comentó que le había pedido ayuda para financiar una nueva escuela de danza, poniendo en duda su independencia profesional. Ese era el límite para el DJ.
Fue entonces cuando decidió romper su silencio. No lo hizo para hablar del divorcio ni para responderle a Irene, sino para defender a su pareja. “Es mentira”afirmó claramente, dejando claro que no tolera que se cuestione la carrera de Lola.
Kiko destacó que su novia lleva años trabajando y formándose en el mundo de la danza. «Creo que más años, más años, ¿eh?»añadió, reivindicando su experiencia y profesionalismo. Con esas palabras quiso desactivar cualquier sospecha sobre una supuesta dependencia económica.
El problema del ex matrimonio


El contraste entre el silencio sobre la custodia y la firmeza en la defensa de Lola no ha pasado desapercibido. Algunos interpretan que intenta blindar su nueva relación del desgaste mediático. Otros consideran que simplemente está priorizando lo que considera más urgente negar.
La verdad es que el proceso de divorcio sigue su curso. Si finalmente no llegan a un acuerdo, un juez determinará la régimen de custodia y visitas. Una decisión que marcará el futuro de la organización familiar y que obligará a ambos a mantener una comunicación constante por el bien de sus hijas.
Mientras tanto, la imagen pública de cordialidad se ha visto inevitablemente erosionada. Aunque Irene insiste en que la relación es buena, la entrada en escena de diferentes abogados y la posibilidad de litigio reflejan que las negociaciones no están siendo fáciles. La prioridad declarada sigue siendo el bienestar de Ana y Carlotapero las posiciones parecen haberse endurecido.
En este escenario, Kiko Rivera ha elegido medir cada palabra. Sólo habló para proteger Lola Garcíadejando claro que no permitirá que se siembren dudas sobre su integridad. El resto, por ahora, queda en el ámbito judicial y en conversaciones privadas que, previsiblemente, seguirán dando que hablar.
Así, lo que comenzó como una separación ejemplar se ha transformado en un proceso más complejo. Entre desmentidos, rumores y declaraciones cruzadas, la historia sigue evolucionando. Y en medio del ruido, resuena con fuerza una frase: “Es mentira”.
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