Kinsai analiza el nuevo mapa de los viajes de larga distancia
El mapa de los viajes de larga distancia ha cambiado de forma brusca en los primeros meses de 2026. La escalada del conflicto en Oriente Medio, con los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero y las sucesivas represalias con misiles y drones, ha sacudido el sistema nervioso del transporte aéreo mundial de una manera que pocos viajeros y agencias anticipaban.
Datos de plataformas de monitoreo aéreo indican que más de 23.000 vuelos fueron cancelados en los primeros días del conflicto, afectando aproximadamente 4 millones de pasajeros y dejando a miles de viajeros varados en aeropuertos del Golfo. El impacto ha sido inmediato, profundo y, sobre todo, global.
Quienes creían que la crisis quedaría circunscrita a la región se han encontrado con que sus planes de verano, de otoño o incluso los ya pagados hace meses, necesitaban una revisión urgente. Hemos hablado con Antonia de la Torre, experta de Viajes Kinsai, agencia madrileña especializada en viajes a medida y de larga distancia, para que nos explique cómo está la situación actualmente.
Un hub estratégico que concentra el 14 % del tráfico aéreo mundial

Para entender la magnitud de lo que ocurre, conviene recordar que Oriente Medio, pese a representar en torno al 5 % de las llegadas internacionales, concentra alrededor del 14 % del tráfico global en tránsito y los aeropuertos de Dubái, Doha y Abu Dabi procesan más de 500.000 pasajeros cada día en condiciones normales.
La escalada del conflicto ha provocado el cierre o la restricción del espacio aéreo en varios países de la región, lo que está alterando rutas, encareciendo vuelos y generando retrasos en aeropuertos de todo el mundo, ya que muchos trayectos entre Europa y Asia, que antes sobrevolaban Irán o el Golfo Pérsico, ahora deben desviarse por corredores alternativos al norte o al sur del área en conflicto.
«El verano está vendido desde hace seis meses, así que ahora mismo estoy vendiendo octubre y noviembre. Lo que pase con lo que hay reservado depende de lo que vaya ocurriendo en cada fecha.»
El resultado es que los billetes son más caros y hay menos disponibilidad de asientos, especialmente en vuelos de larga distancia. La alteración de estos grandes centros ha desplazado parte del flujo hacia otros aeropuertos y ha obligado a las compañías a rehacer su planificación con rutas más largas, mayor consumo de combustible y menor productividad de flota. La interrupción en estos hubs ha provocado retrasos y cancelaciones en rutas globales, generando una de las mayores disrupciones en la aviación internacional desde la pandemia.
Cancelaciones sin alternativas

Dentro de este panorama general, no todas las aerolíneas del Golfo se encuentran en la misma situación. Antonia de la Torre distingue matices importantes. Qatar Airways está siendo la más afectada de forma directa, porque Qatar alberga bases militares de Estados Unidos y sus instalaciones han sufrido bombardeos. «Qatar no te da ninguna alternativa: te cancela el vuelo y punto, porque no puede garantizar el espacio aéreo», explica.
“Aunque los aeropuertos siguen abiertos, Qatar es el destino que más está sufriendo. Está cancelando vuelos y, además, no está dando alternativas, algo poco habitual porque normalmente las compañías suelen recolocarte por otra ruta. Emirates y Etihad están en otra situación, porque su espacio aéreo no se está viendo tan comprometido. Pero, independientemente de eso, ahora mismo la gente no quiere utilizar esas compañías y pide otras opciones.”
Lo habitual en este tipo de disrupciones es que la aerolínea ofrezca una ruta alternativa con escala en otro punto, pero esa flexibilidad ha desaparecido. Emirates y Etihad, por su parte, siguen operando con más continuidad, aunque eso no les salva del rechazo de los clientes. «Si yo hago una propuesta y el vuelo es con Emirates, no me la van a coger», lamenta la especialista. La percepción de riesgo, fundada o no, pesa más que la operatividad real de la aerolínea en este momento.
Asia, casi paralizada por el precio y el miedo

El cierre del espacio aéreo en Oriente Medio ha disparado los precios de vuelos entre Asia y Europa y ha provocado cancelaciones y desvíos incluso en rutas no directamente implicadas en el conflicto. La demanda hacia Asia ha caído en picado, no solo por el precio desorbitado de los billetes, sino porque la psicología del viajero se ha vuelto conservadora.
“Ahora mismo Asia está muy parado. No te quiero decir completamente parado, pero sí muy frenado, sobre todo por la diferencia de precio y por la incertidumbre que existe. Mucha gente piensa que ya viajará a Asia cuando todo esto se arregle.”
El casuístico con el que trabaja a diario la directora de Kinsai es ya cotidiano. Hay vuelos que han cambiado de horario, compañías que han cancelado rutas sin previo aviso y clientes que viajaban a un destino asiático y, al cancelárseles el vuelo, han cambiado de continente por completo: «De Bali a Costa Rica.»
En este nuevo mapa aéreo también aparece una oportunidad inesperada: mirar hacia China para seguir llegando a Asia y Oceanía. Mientras muchos viajeros descartan automáticamente el continente asiático, las grandes aerolíneas chinas ofrecen conexiones competitivas vía Shanghái, Pekín o Hong Kong hacia destinos como Japón, Corea del Sur, Bali, Australia o Nueva Zelanda. Para quienes mantengan el deseo de un gran viaje este verano u otoño, puede ser la alternativa más inteligente.
«Me gustaría que el mercado español supiera que las compañías chinas pueden tomar el relevo de las árabes. Están ofreciendo buenas rutas, buenos precios y conexiones excelentes. Tienes Madrid-Hong Kong directo y desde allí conexiones a toda Asia, al Pacífico, Australia o Nueva Zelanda. Son opciones muy interesantes que mucha gente ni se plantea. Para un viaje largo, Nueva Zelanda con Fiji me parece una combinación fantástica: aventura, paisajes increíbles y después unos días de descanso en una isla espectacular.”
América Latina: la alternativa que está creciendo

El vacío que deja Asia lo está llenando América Latina, que en este contexto se ha convertido en el destino refugio para miles de viajeros españoles que no quieren renunciar a una experiencia de larga distancia. El impacto sobre las rutas tradicionales está generando nuevas oportunidades para el transporte aéreo en regiones como América Latina y desde la Asociación de Transporte Aéreo Internacional advierten que la coyuntura internacional está redirigiendo flujos de pasajeros hacia mercados con menor exposición al conflicto.
La ventaja de América para el viajero español es estructural. Por el contrario, hay conexiones directas desde Madrid a todas las grandes capitales de Latinoamérica, lo que elimina la dependencia de los hubs del Golfo.
En Viajes Kinsai, los países que están acumulando más peticiones en estas semanas son Costa Rica, Argentina, Chile, Colombia y Perú. El tráfico aéreo en América Latina alcanzó los 477,3 millones de pasajeros en 2025, con un crecimiento sostenido tanto en vuelos como en capacidad. La tendencia, a la vista de cómo está evolucionando 2026, apunta a que ese récord podría superarse.
Perú, uno de los mejores destinos del mundo

Si hay un destino que Antonia de la Torre defiende con pasión genuina ese es Perú. «Para mí es uno de los mejores destinos del mundo, no de Latinoamérica, del mundo entero», afirma sin dudar. La propuesta estrella de Viajes Kinsai para este año combina naturaleza, historia y exigencia física en una sola ruta.
El itinerario parte de Lima, avanza hacia Cuzco y continúa por el Valle Sagrado, donde el tramo más singular es el llamado Camino Inca, una red de vías históricas de 82 kilómetros que se recorre a pie, en etapas de trekking de entre seis y ocho horas diarias. «Es un viaje para un cliente muy exigente, que ya haya viajado y no le importe el esfuerzo físico.» El Camino Inca culmina en el amanecer sobre las ruinas de Machu Picchu, uno de esos momentos que los viajeros no olvidan. El circuito se completa con una inmersión en la selva amazónica a través de la Reserva Nacional de Tambopata, un entorno de biodiversidad excepcional que cierra el viaje con una experiencia completamente diferente a la sierra andina.
Para los viajeros con un presupuesto algo más contenido o que buscan una primera aventura latinoamericana sin demasiado estrés logístico, Antonia recomienda Costa Rica. «Para el cliente que tiene un presupuesto menor, Costa Rica siempre es un acierto», dice. El país centroamericano combina volcanes, selva tropical, playas del Caribe y del Pacífico, y una red de parques nacionales en un territorio manejable, con vuelo directo desde Madrid y una infraestructura turística bien consolidada.
África también paga el precio del Golfo

Uno de los hallazgos más sorprendentes de la conversación con Antonia de la Torre es el impacto del conflicto en los viajes a África. La lógica llevaría a pensar que, con Asia bloqueada, África podría beneficiarse como destino alternativo de larga distancia. Pero la realidad es la opuesta. La mayoría de los grandes destinos africanos para el viajero español, como Kenia, Tanzania, Uganda o Ruanda, dependen también de las conexiones a través del Golfo para llegar desde España a precios razonables. Pero, en unos destinos eminentemente caros, el aumento de los costes aéreos de las reservas y la reducción en las frecuencias de uso, provocan dificultades añadidas a un tipo de viaje que ya se percibía como exclusivo y de coste elevado.
«Casi todo pasa por el Golfo», confirma la especialista. «Y además, mucha gente que va a África suele querer terminar en una isla como Zanzíbar, Mauricio o las Seychelles. Las compañías del golfo facilitaban mucho esas combinaciones internacionales. Sigue siendo posible con compañías europeas y africanas (Turkish Airlines, Air France/KLM, Ethiopian Airlines, entre otras), pero con una dificultad mucho mayor, una comodidad mucho menor y un coste más elevado.«
Una buena alternativa en el continente africano es Sudáfrica, que mantiene una conexión más sólida con España a través de aerolíneas europeas. «Sudáfrica podría ser un viaje estupendo en coche de alquiler», señala Antonia, apuntando una fórmula de viaje independiente que esquiva la dependencia de las grandes compañías del Golfo y permite recorrer el país al propio ritmo, desde el Cabo de Buena Esperanza hasta el Parque Kruger.
El valor de la agencia en tiempos de incertidumbre
En un contexto de tanta inestabilidad, la figura del agente de viajes especializado adquiere un relieve que no tenía en los últimos años de bonanza, cuando reservar por cuenta propia parecía suficiente. En Kinsai son una agencia de viajes de lujo y a medida que se han especializado en un producto vacacional para personas que buscan un contacto emocional con los países que visitan y una de sus fortalezas es crear viajes a medida por encima de las expectativas de cualquiera.
«Con el cliente viajero estamos muy cómodos, porque entiende perfectamente las ventajas de contratar con una agencia: seguro de viaje, asistencia continua y ayuda real cuando surge un problema. Es muy importante la palabra responsabilidad. Cuando una compañía cancela vuelos, si no conoces tus derechos puedes aceptar soluciones que no te benefician. Ahí es donde una agencia aporta valor.”
Esa especialización se traduce, en momentos de crisis, en la capacidad de reaccionar rápido, conocer qué aerolíneas están cancelando sin alternativas, saber qué destinos mantienen la conexión y, sobre todo, acompañar al cliente en la toma de decisiones difíciles. Sus más de 30 años de experiencia planificando viajes y su conocimiento de los posibles destinos los hacen una apuesta segura, porque recorren los distintos destinos que ofrecen a sus clientes para poder transmitirles sus conocimientos de primera mano.
Las previsiones del año son malas en el segmento asiático y africano, pero la demanda hacia América Latina está compensando en parte ese golpe. Para los viajeros que todavía estén pensando en sus próximas vacaciones de larga distancia, el consejo es doble.
Primero, huir del Golfo como hub de conexión mientras el conflicto no dé señales claras de resolución. Segundo, volver la mirada hacia el otro lado del Atlántico, donde Perú, Costa Rica, Argentina o Colombia ofrecen experiencias igualmente transformadoras, con vuelos directos desde España y sin pasar por ninguna zona de riesgo. A veces, los grandes cambios del mundo obligan a descubrir destinos que siempre estuvieron ahí, esperando su momento.
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