Cotilleos

Kristin Cavallari confiesa que entregó a Jay Cutler la mitad de su empresa en el divorcio

Kristin Cavallari confiesa que entregó a Jay Cutler la mitad de su empresa en el divorcio
Avatar
  • Publishedjulio 9, 2026



Kristin Cavallari ha confesado el precio exacto de su divorcio con Jay Cutler: la mitad del valor de su propia empresa, Uncommon James. La empresaria y ex estrella de las colinas detallado en el podcast Aspira con Emma Grede cómo tuvo que entregarle al exjugador de la NFL el equivalente al 50% de la firma de joyería y cosméticos que ella misma creó, en un reparto de patrimonio que no incluía dinero para ella sino un pago en sentido contrario.

«Lo que me dio la confianza para dejar mi matrimonio fue el éxito de Uncommon James», explicó Cavallari. Y añadió una paradoja que define el caso: “Si no hubiera tenido la empresa, podría haberme quedado con la mitad de su dinero, ¿no?”. La realidad era otra: Lejos de recibir compensación alguna, Cavallari tuvo que pagar. «Tuve que darle la mitad del valor de Uncommon James en efectivo, propiedades y todo lo demás», dijo.

El ex miembro de Playa Lagunaquien comparte tres hijos con Cutler: Camden, 13; Jaxón, 12; y Saylor, de 10 años, dijo que no recibió “ni un centavo” de su exmarido. El origen de la fortuna de Cavallari está en Uncommon James, lanzado en 2017, del que es propietaria al cien por cien. Sin embargo, al considerarse un bien generado durante el matrimonio, entró en el balance conjunto y hubo que dividirlo.

Jay Cutler respondió rápidamente. Calificó las declaraciones de su exesposa como “imprudentes e irresponsables” y, en su propio espacio Llévalo afueraafirmó que insinuar un reparto cero “raya la difamación”. «Es una locura y es completamente falso», concluyó el ex mariscal de campo.

Lo que escondía el balance: Uncommon James, la joya de la corona del litigio

La marca, que comenzó como una línea de joyería y se expandió hacia el cuidado de la piel y la decoración, se ha convertido en la base del imperio de Cavallari. En el momento del divorcio representaba un activo muy importante en el balance. de la pareja, tal y como admitió la propia empresaria. El tribunal consideró que la marca era un bien conyugal y ordenó compensar a Cutler con la mitad de su valoración, sin un acuerdo prenupcial para proteger el negocio.

Cavallari admite que en ese momento estaba “realmente enojada”, pero ahora dice sentirse agradecida. “Necesitaba estos golpes para seguir adelante”, reflexionó. “Esos momentos me empujan y termino saliendo más fuerte”. La lectura pública de esta confesión refuerza el discurso de empoderamiento que cultiva la empresaria, aunque también revela el lado menos glamuroso del emprendimiento en el mundo. sistema estelar.

La respuesta de Jay Cutler: “al borde de la difamación”

El ex deportista no ha dudado en plantar cara a la versión de Cavallari. En agosto de 2025, tras sus declaraciones anteriores, ya había insistido en que hubo un reparto de bienes y que las declaraciones de su expareja son “imprudentes”. La falta de documentos públicos sobre el acuerdo impide comparar las cifras, pero el tono elevado de ambas partes confirma que el divorcio, finalizado en 2022 tras dos años de litigio, sigue vigente.

La historia de Kristin Cavallari es una prueba de que, en Hollywood, ni siquiera el éxito empresarial está a salvo de la justicia matrimonial.

El intercambio de reproches ha reavivado el interés por un capítulo que parecía cerrado. Mientras Cavallari ha convertido la adversidad en contenido para su podcast y sus negocios, Cutler mantiene un perfil más bajo pero reacciona cada vez que su ex esposa transmite cuentas pendientes. La batalla sobre la narrativa del divorcio parece tan amarga como lo fue la económica.

El precedente: cuando el emprendimiento femenino se cruza con la justicia matrimonial

No es la primera vez que una empresaria del circuito televisivo ve peligrar el control de su propia marca en un divorcio. Los activos comerciales se convierten en moneda de cambio en los tribunales cuando no existe un acuerdo prenupcial que lo proteja. Casos como el de Bethenny Frankel, que tuvo que pagar a su exmarido una parte de la venta de Skinnygirl, o la eterna disputa por la bodega Miraval entre Angelina Jolie y Brad Pitt, nos recuerdan que el amor y los negocios, en Hollywood, se miden con la misma vara.

Cavallari, que se había forjado una imagen de mujer hecha a sí misma después de dejar la televisión, descubrió que su mayor orgullo empresarial era también su mayor responsabilidad ante los tribunales. La ausencia de un acuerdo prenupcial –algo que ella misma ha sugerido que no existe– la dejó expuesta a una negociación en la que el éxito se pagó con la mitad de lo construido. Aun así, su historia actual es de superación: la empresa sigue creciendo y ella mantiene el control absoluto de la gestión.

El veredicto de los tribunales de California, sin embargo, deja claro que el valor de un negocio creado durante el matrimonio pertenece a ambos cónyuges, incluso si una de las partes ha sido la cara visible y el motor. La confesión de Cavallari vuelve a poner sobre la mesa un debate recurrente: ¿hasta qué punto el talento individual debe compensar al otro en una separación? La respuesta, al menos en este caso, le ha costado la mitad a la empresa.

El veredicto VIP

  • 📸 Imagen pública: La revelación refuerza la narrativa de Cavallari como un empresario resiliente, pero también expone la crueldad financiera de un divorcio sin acuerdo previo.
  • 💎 El detalle de lujo: Uncommon James, una línea de joyería y cosmética valorada en varios millones de dólares, fue el botín que la propia Cavallari tuvo que pagar a su exmarido.
  • 🗣️ El medio ambiente cuenta: Fuentes cercanas a Cutler insisten en que el reparto fue justo y que las cifras de Cavallari son engañosas, mientras el equipo de la empresaria guarda silencio.



Puedes consultar la fuente de este artículo aquí

Compartir esta noticia en: