La aplicación que da forma a los vínculos digitales de las personas mayores

Como grupo de WhatsApp diseñado con lupa y corazón, Coti nació para reparar un vínculo digital roto: el de los ancianos con su entorno más cercano. Videollamadas, calendario familiar, mensajes de voz e incluso un juego cognitivo adaptativo: la aplicación que ideó el Neuropsicólogo Antonio González-Adalid No busca entretener, sino «devolver la comunicación, la pertenencia y el enlace a los que más lo necesitan».
González-Adalid ha estado trabajando con personas con demencia durante más de una década en el campo geriátrico. «Tuve que ver cómo empeoraron el aislamiento social y el deterioro cognitivo debido a la falta de conexión con la comunidad», dice. A eso se agregó soledad digital otra preocupación: «Las familias querían estar más presentes y los profesionales necesitaban una ruta de comunicación ágil».
Elementos distintivos
Así es como nació Coti, una plataforma digital diseñada para facilitar el contacto entre personas mayores, familiares y profesionales del entorno de atención. Pero no es otra aplicación para los ancianos. Coti no está marcado por tres claves diferenciales. Primero, no está destinado exclusivamente para el usuario principal, pero integra toda su red de atención. En segundo lugar, su experiencia se adapta a las capacidades individuales gracias a un juego cognitivo combinado de inteligencia artificial. Y tercero, es concebido por expertos en neuropsicología, accesibilidad, diseño y tecnología de salud. Esa pequeña prueba inicial, «como un completo enamoramiento de un minuto», evalúa habilidades como la atención y la memoria visionada. A partir de ahí, la interfaz se ajusta automáticamente. «En cambio, que el usuario tiene que adaptarse a la tecnología, es la tecnología la que se adapta a ella», explica. Esta personalización es dinámica: si el deterioro progresa, la aplicación simplifica las funciones; Si mejora, expande las posibilidades.
La idea central de esta propuesta es que la tecnología se adapta al usuario, y no a viceversa
El resultado es una herramienta que no etiqueta o sobrecarga, pero genera confianza. «Ese clic cuando una persona se siente capaz y conectada es el mayor logro que podemos tener», dice González-Adalid. Historias como Luisa’s, 93, que ahora comenta en Coti las fotos de sus nietas, o la de Pepa, que estaba interesada nuevamente en los cumpleaños familiares, muestran el impacto emocional de una interfaz diseñada con sensibilidad.
Después de dos años de desarrollo, Coti lanzó su primera versión comercial en marzo de 2025. Ya tiene 150 usuarios activos y colabora con los centros diarios y los servicios de atención domiciliaria. «Nuestro modelo es híbrido: B2C para familias y B2B2c para entidades socio -salud», resume el CEO de las nuevas empresas. En el primer caso, las familias pagan una suscripción mensual de 29.99 euros que brinda acceso completo a la plataforma; En el segundo, colaboran con entidades que recomiendan la aplicación a sus usuarios a cambio de una comisión para cada máximo.
Los desafíos ahora están ampliando su alcance, involucrando entornos familiares y logrando la integración institucional. «El desafío es llegar a aquellos que no están en las redes sociales y hacer que sus hijos y nietos compartan contenido con ellos», dice González-Adalid. Paralelamente, buscan alianzas en Francia, Alemania y Portugal para avanzar en la internacionalización de su propuesta y preparan una ronda de financiamiento para escalar su propuesta.
Además de los primeros acuerdos y validaciones, la plataforma ha sido seleccionada como uno de los dos proyectos finalistas españoles en la octava edición de los Premios de Innovación Social de la Fundación MAPFRE.
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