La automoción bate su récord de inversión en España, pero alerta de que Europa pone en riesgo su competitividad
La industria de la automoción española ha demostrado una vez más en 2025 que mantiene intacto su compromiso con España. En un año marcado por la desaceleración de la producción, el aumento de los costes y la presión regulatoria europea, los fabricantes realizaron una inversión histórica de 3.197 millones de euros, un 25% más que el año anterior y la cifra más alta jamás registrada.
Los datos, recogidos en Informe anual 2025 presentado por ANFACreflejan la paradoja que vive uno de los principales motores de la economía española: mientras las marcas aceleran la transformación de sus fábricas para producir vehículos electrificados y atraer nuevos modelos, los beneficios se resienten por un entorno cada vez más complejo, condicionado por la débil demanda europea, la competencia internacional y una transición hacia los vehículos eléctricos que el sector considera demasiado acelerada por Bruselas.
La facturación global de los fabricantes alcanzó los 80.315 millones de euros, un 3,8% más que en 2024. Sin embargo, el beneficio neto cayó hasta los 853 millones, una caída del 56,3% que demuestra los elevados costes de la reconversión industrial y la pérdida de volumen de producción.
De todos modos, La automoción sigue siendo un sector estratégico para España. Las instalaciones manufactureras generan cerca de 54.000 puestos de trabajo directos y siguen siendo uno de los principales pilares de la actividad industrial, las exportaciones y la atracción de inversiones.
José López-Tafall, director general de ANFACsubrayó que el volumen récord de inversiones confirma la confianza de las marcas en el potencial industrial de España. Un compromiso que, a su juicio, debe ir acompañado de políticas públicas que permitan consolidar este esfuerzo inversor y garantizar la competitividad frente a otros países europeos.
Un motor económico que sigue apuntalando las finanzas públicas
La importancia del automóvil trasciende con creces la fabricación de automóviles. En 2025, la contribución fiscal del sector ascendió a 41.995 millones de euros, un 4% más que el año anterior. Sólo la venta de vehículos nuevos generó 6.771 millones para las arcas públicas, con un crecimiento cercano al 12%.
El comercio exterior también confirmó una vez más la importancia de la industria automovilística española. La balanza comercial positiva alcanzó los 10.190 millones de euros gracias, sobre todo, a la fuerte vocación exportadora de las fábricas instaladas en España.
El mercado supera el millón de coches y el vehículo electrificado despega
El ejercicio también confirmó la recuperación del mercado nacional. Por segundo año consecutivo, las matriculaciones de coches superaron el millón, con 1.148.650 unidades vendidas, un 12,9% más que en 2024, aunque todavía lejos de los niveles prepandemia.
El gran protagonista del año fue el vehículo electrificado. Las matriculaciones de vehículos puramente eléctricos e híbridos enchufables, entre turismos, vehículos comerciales e industriales y autobuses, alcanzaron las 245.629 unidades, con un crecimiento del 96,4% y un máximo histórico para el mercado español.
Sólo en turismos se matricularon 225.617 unidades electrificadas, lo que representa ya el 19,7% del mercado. El avance ha sido aún mayor en los vehículos comerciales eléctricos, con un aumento de más del 140%.
A pesar de estas cifras, ANFAC cree que aún hay que consolidar el crecimiento a través de un marco de ayudas estable y predecible. El sector insiste en que la rápida entrada en vigor de los objetivos europeos de descarbonización requiere medidas de aceleración como el Plan Auto+, acompañadas de incentivos sencillos, continuos y con seguridad jurídica para consumidores y empresas.
El Plan Auto España 2030, clave para no perder el tren industrial
Más allá de los datos de 2025, ANFAC aprovechó la presentación del informe para insistir en la necesidad de implementar el Plan Auto España 2030la estrategia encaminada a reforzar la posición de España como segundo productor de automoción de Europa.
La hoja de ruta propone fortalecer toda la cadena de valor de la automoción, desde la producción de componentes hasta el desarrollo de la industria de las baterías y el uso de recursos minerales estratégicos, con el objetivo de que la transición al vehículo eléctrico genere riqueza e industria también dentro del país.
Pero los empresarios advierten que hay otros factores que son igualmente cruciales para mantener la competitividad. Requiere energía a precios competitivos, mayores incentivos a la innovación, preservar la flexibilidad laboral que históricamente ha permitido a las fábricas adaptarse a los cambios productivos y actuar decisivamente sobre el absentismo laboral, que ya supera el 9% y, según la industria, ha aumentado más del 50% desde 2018.
El mensaje que envía la industria es claro: las inversiones siguen llegando y los fabricantes mantienen la confianza en España, pero esta apuesta requerirá un entorno regulatorio e industrial más favorable si el país quiere mantener el liderazgo europeo en la producción de automoción en plena revolución tecnológica.
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