La cantera del pádel asturiano se pone en el escaparate en Gijón
El pádel asturiano está viviendo un gran momento de crecimiento y consolidación, con jóvenes talentos que se abren paso en torneos de alto nivel. En el Premier Pádel de Gijón, varias promesas del deporte han tenido la oportunidad de competir, lo que les ha permitido vivir una experiencia inolvidable en la pista.
Cristina González y Coral Martínez son la pareja número uno de Asturias y llevan tres años jugando juntas. Para Cristina, el pádel es un deporte más social y menos exigente que el tenis, al que comenzó a jugar a los siete años antes de pasarse al pádel a los diez, influenciada por sus padres. «La gente juega en pareja, se queda a tomar algo después… es más social que el tenis», explica.
Por su parte, Coral trabaja y entrena en el club Justo Meres. Empezó en el tenis, pero lo dejó a los 18 años al entrar en la universidad. Su entrenador le recomendó probar el pádel y le encantó. «Al venir del tenis me resultaba muy fácil jugar», cuenta. Ambas entrenan cuatro días físico y tres días de pádel.
Las dos jugadoras, que jugarán hoy en el cuadro final, recibieron una «wildcard» (invitación) para el torneo. «El día que salió la noticia no nos lo creíamos y estamos encantadas», confiesan. Para ellas, lo más importante en esta competición es disfrutar de la experiencia. Sobre la ausencia de los 100 mejores jugadores del circuito, Coral opina que «se pueden entender algunas razones», pero destaca que «esto ha dado oportunidades a otros jugadores». Además, ambas esperan que el pádel sea pronto deporte olímpico.
Las jóvenes jugadoras Vega Cano y Carla Mediovoto tuvieron la oportunidad de debutar el lunes gracias a un «lucky loser». Una de las parejas que iba a jugar se dio de baja a última hora, «nos dijeron que teníamos que ir a firmar a las 8 de la mañana y quien firmara y tuviera mejor ranking jugaba», cuenta Vega encantada. Ella comenzó en el tenis a los 10 años y se pasó al pádel a los 12, destacando que «es un deporte más entretenido y sociable». Para Carla, haber jugado el torneo ha sido «un sueño, una oportunidad que no se da todos los días».
Ambas se enfrentaron a Raquel Eugenio y Laia Rodríguez, perdiendo 6-1 6-1, aunque aseguran que disfrutaron cada punto. «Hubo jugadas muy chulas», destacan. Vega valora especialmente que el Premier Pádel se haya celebrado en Gijón: «es una pasada porque nunca ha habido algo así en Asturias y era necesario para dar a conocer el deporte». A pesar de su pasión por el pádel, tiene claro que sus estudios son lo primero, aunque le gustaría dedicarse profesionalmente.
Los jugadores Isidoro Salamanca y Álvaro García también recibieron una «wildcard» y jugaron el lunes en la pista central, lo que fue una «experiencia inolvidable», comenta Isidoro, quien cambió el bádminton por el pádel hace cuatro años y afirma que «en los torneos de pádel se crea una gran familia».
Álvaro pasó de la natación al pádel. Empezó a jugar después de una partida de palas en la playa con su madre y, cinco años después, está compitiendo en un torneo de alto nivel. «Recibir la ‘wildcard’ fue un momento de total euforia», comenta. Y aunque perdieron, sabían que su objetivo «no era ganar, sino disfrutar la experiencia».
Emmanuel Riesgo, de 18 años, jugó el torneo junto a su pareja, Álvaro Llaneza. Como el resto de jóvenes talentos, destaca que la experiencia fue «increíble» y espera seguir ligado al pádel en el futuro, ya sea como jugador profesional o entrenador. Además, confía en que el pádel se convierta pronto en deporte olímpico, ya que «la inversión en este deporte está creciendo muchísimo en muchos países».
El Premier Pádel de Gijón es un gran escaparate para estos jugadores y una muestra de que la cantera del pádel en Asturias sigue creciendo con fuerza. n
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