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La captura de Maduro ahonda la brecha entre PSOE y Sumar

La captura de Maduro ahonda la brecha entre PSOE y Sumar
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  • Publishedenero 3, 2026


Para suerte de unos y desgracia de otros, Donald Trump removió este sábado el avispero venezolano en España. Tercer día del año y Estados Unidos ha lanzado una ofensiva militar en el país latinoamericano gracias a la que ha conseguido capturar su presidente, Nicolás Maduro, y su esposa, que serán juzgados en Nueva York por tráfico de drogas y armas. Un paso más en un conflicto que acumula meses de advertencias públicas y una sostenida escalada de presión militar de Washington sobre Caracas que, a su vez, aumenta la crisis sobre el Ejecutivo español al reactivar uno de sus flancos más vulnerables, muchas veces utilizado por la oposición como herramienta de erosión política contra Pedro Sánchez, desaparecido de la agenda pública desde finales de diciembre.

Todo ello en un momento en el que el president ha sufrido semanas, si no meses, de desgaste por la debilidad parlamentaria de su Govern tras la ruptura con Junts y la estela de tramas corruptas (con sus correspondientes causas judiciales) y escándalos sexuales acumulados por su partido, el PSOE, que pusieron en jaque especialmente al jefe del Ejecutivo mientras aparentemente agotan la paciencia de los socios que le mantienen en el poder, entre ellos, Sumar. La coalición liderada por Yolanda Díaz despidió el año protagonizando uno de sus muchos enfados intrascendentes con los socialistas a raíz de la inacción de Ferraz en el caso Francisco Salazar, ya que pese a hablar de la «peor» crisis entre socios de coalición hasta la fecha, no se plantearon romper el Gobierno.

Apenas un par de semanas después, el Gobierno demuestra una vez más que los dos socios tienen importantes diferencias de enfoque en cuestiones importantes. Ya los hubo, y profundos, con el cambio de posición sobre el Sáhara, la política energética o el plan de rearme. Ahora también con Venezuela.

Basta mirar el término que ambas partes utilizan para referirse al conflicto. Tanto Sánchez, a través de una publicación en la red social El departamento que dirige José Manuel Albares se ofrece también a «prestar sus buenos oficios» para lograr una solución «pacífica y negociada».

Moncloa salvó así la situación en un primer momento al evitar condenar la intervención militar estadounidense en Venezuela, aunque sí recordó que España «no ha reconocido» los resultados de las elecciones del 28 de julio de 2024 que dieron la victoria a Edmundo González pese a que Maduro se proclamó vencedor. A última hora de la tarde, motivado por las críticas de los miembros del bloque de investidura, Sánchez hizo una segunda declaración pública en las redes sociales, esta vez afirmando que España «tampoco reconocerá una intervención que viola el derecho internacional».

Horas antes, Sumar había exigido al líder socialista una sentencia «sin paliativos» por lo que a su juicio representa una agresión «criminal» e «imperialista». El Grupo Plurinacional contraatacó con otra nota en la que exige al Ejecutivo, del que también forma parte, que solicite una cumbre del Consejo de Seguridad de la ONU, así como la comparecencia urgente de Albares en el Parlamento. Petición, esta última, formulada por Sumar junto a ERC, Bildu, Podemos, BNG y Compromís.

El Gobierno demuestra una vez más que en cuestiones importantes los dos socios tienen importantes diferencias de enfoque. Ya ha habido problemas con el Sáhara, la política energética o el plan de rearme. Ahora también con Venezuela

IU, el partido del Gobierno integrado en Sumar, que asistió a la toma de posesión de Maduro, va un paso más allá de la postura oficial del espacio al apoyar explícitamente al Gobierno «legítimo» de Maduro, a quien los de Antonio Maíllo consideran un jefe de Estado «constitucional» que ha sido «secuestrado» y «tomado como rehén» por la administración Trump. Una solidaridad con el régimen venezolano que no han dudado en trasladar personalmente a la embajadora de Venezuela en Madrid, Gladys Gutiérrez, con quien se reunió a primera hora de la mañana el líder del PCE y portavoz de IU en el Congreso, Enrique Santiago, en su calidad de vicepresidente de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara Baja. También muy crítico con Sánchez se ha mostrado el diputado de Compromís en Sumar, Alberto Ibáñez, deslizando que el socialista es un presidente cobarde por condenar con «equidistancia» el ataque militar.

Podemos, como siempre que tiene la oportunidad, hizo gala del radicalismo que le caracteriza atacando al Gobierno del PSOE y de Sumar. El tridente formado por los líderes fácticos del partido morado, Pablo Iglesias, Irene Montero e Ione Belarra, exige la «liberación inmediata» del presidente Maduro «y de todas las personas secuestradas ilegalmente», así como su regreso a territorio venezolano. También la ruptura de cualquier alianza con Washington, además de la salida de la Alianza Atlántica.

Feijóo, prudente; Ayuso, eufórica

El PP y Vox, por su parte, aprovechan este comienzo de año para redoblar su ofensiva contra el Gobierno. En un ejercicio de cautela, Alberto Núñez Feijóo tardó en reaccionar hasta el mediodía. El presidente del PP no ha defendido abiertamente la operación militar de Trump, pero sí ha elogiado la labor del republicano por ser quien «ha sacado de Venezuela a quien seguía en el poder pese a perder las últimas elecciones» en contraste con el Gobierno de Sánchez y su órbita, que, en cambio, contribuyó a sacar al «ganador». El popular se refiere a Edmundo González, que llegó a nuestro país en el verano de 2024 cuando recibió asilo político tras presentar la solicitud.

Feijóo reclama una «transición democrática» bajo el liderazgo de González y María Corina Machado, y un «futuro sin represión» tras la «dictadura de hierro» a la que, a su juicio, ha sido sometida la nación venezolana. «La prudencia es compatible con la esperanza de que Venezuela recupere el futuro que Maduro le arrebató con el silencio cómplice de demasiados dirigentes de mi país», defiende el líder opositor.

presidente del gobierno

Pedro Sánchez

«España no reconoció al régimen de Maduro. Pero tampoco reconocerá una intervención que viole el derecho internacional.

líder del PP

Alberto Núñez Feijóo

«La prudencia es compatible con la esperanza de que Venezuela recupere el futuro que Maduro le arrebató con el silencio cómplice de demasiados dirigentes de mi país»

Líder Sumar

Yolanda Díaz

«Estados Unidos viola la carta de la ONU y la legalidad internacional. Nuestra firme condena a esta agresión imperialista contra Venezuela»

Líder de Vox

Santiago Abascal

«Sánchez debe estar muy preocupado. «La caída de Maduro es un golpe mayor para la mafia sanchista que la detención de Ábalos y Cerdán.»

«Hoy es un mal día para quienes lo justificaron, lo blanquearon o hicieron negocios con ese régimen como José Luis Rodríguez Zapatero, que estarán pasando por un momento difícil», ironizó el secretario general del Partido Popular, Miguel Tellado, en la misma línea que su líder. Amigo de confianza de Maduro y su entorno –de los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez, entre otros–, el expresidente del Gobierno socialista ha ejercido de interlocutor en diálogos frustrados durante casi una década mientras ayudaba a apuntalar en el poder, primero, al Gobierno de Hugo Chávez y después al de Maduro. En las elecciones de julio de 2024 viajó a Venezuela como observador internacional como jefe del Grupo de Puebla, convirtiéndose en el único exdirigente que no exigió la publicación del acta. Santiago Abascal, presidente de Vox, el primero en reaccionar y celebrar la noticia, considera también que Sánchez «debe estar muy preocupado», ya que la caída de Maduro es, a su juicio, «un golpe mayor» para la «mafia sanchista» que la detención de los dos exsecretarios de Organización Socialista, Santos Cerdán y José Luis Ábalos.

Una vez establecida la posición de Génova, todas las del resto de barones gotearon. Entre ellos, el de Isabel Díaz Ayuso, una de las figuras del PP que más ataca a Maduro y Zapatero junto a Cayetana Álvarez de Toledo. El presidente de la Comunidad de Madrid celebró la noticia junto al alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, como «una de las más importantes de todos los tiempos». Por su parte, la portavoz adjunta en el Congreso, que viajó a Oslo hace un mes para apoyar a María Corina Machado en la entrega del Premio Nobel de la Paz y cuya reacción fue una de las más esperadas, se limitó a publicar en



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