La geopolítica conquista a los mejores estudiantes
La geopolítica ha dejado de ser una disciplina reservada a diplomáticos y especialistas para instalarse en la vida cotidiana. Hoy, la guerra en Ucrania y en Oriente Próximo, la pugna entre Estados Unidos y China, los aranceles o la carrera armamentística de Europa condicionan el precio de la electricidad, la cesta de la compra, las decisiones de las empresas o la inversión en seguridad. Quizá este sea uno de los motivos por los que el doble grado de Derecho y Relaciones Internacionales se ha convertido en la carrera con la nota de corte más alta de Catalunya. Releva en esta posición al doble grado de Física y Matemáticas, que ha sido líder en los últimos 14 años.
[–>[–>[–>Que más de un centenar de estudiantes compitan por apenas 20 plazas en una titulación que prepara para trabajar en Bruselas o en Naciones Unidas reconforta y dice mucho de ellos y de su forma de mirar el mundo. Estos alumnos están entre los mejores expedientes del país, crecieron encadenando crisis, llegan a la universidad dominando idiomas, aspiran a estudiar en Europa y en Asia y asumen que su carrera carece de fronteras. Son también un contrapunto frente a los gobiernos que cuestionan el multilateralismo y miran hacia dentro.
[–> [–>[–>Nada de esto implica que las matemáticas hayan dejado de importar. Al contrario. Nunca antes el mundo ha necesitado tantos científicos e ingenieros como en la era de los algoritmos y la inteligencia artificial. Pero que el nuevo contexto despierte nuevas vocaciones internacionales es, en sí mismo, una buena noticia.
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Frente al retrato recurrente de los jóvenes como una generación desencantada, absorbida por las pantallas y resignada a vivir peor que sus padres, estos estudiantes han entendido que el mundo es incierto y cambiante. Para desenvolverse en él, dominar la tecnología ya no basta. También hay que comprender la política, el Derecho y las relaciones entre Estados. Eso resulta tan relevante como el cambio en lo más alto del podio académico
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