La historia del australiano y la madrileña que se enamoraron de Asturias en un viaje en furgoneta (y ahora viven en un pueblo costero del Principado)
De Australia a Asturias (más de 17.000 kilómetros). De Sídney, una ciudad con más de cinco millones de habitantes, a San Esteban (Muros de Nalón), un pueblo del Bajo Nalón que no supera los 500 vecinos salvo en verano.
[–>[–>[–>“Y estamos encantados, cada vez más”. Es la curiosa historia de la madrileña María Carrasco, nacida en 1986, y del australiano Matthew Bray, de 1985. Cambiaron Australia por Asturias, con un breve paso intermedio por Madrid. Su caso, uno más de los miles que cambian la capital de España por el Principado y están provocando una pequeña revolución demográfica, es especial, ya que no tenían ninguna relación previa con Asturias y aun así optaron por asentarse en la región.
[–> [–>[–>De Madrid a Australia
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María Carrasco, de Madrid, estudió en la capital de España. Hizo Administración y Dirección de Empresas y al acabar la carrera le pilló de lleno la crisis económica tras el estallido de la burbuja. Decidió irse. “Estuve un tiempo en España, intentando sacarme las castañas, y decidí mudarme a Australia”, recuerda. Tenía 27 años.
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A la semana de haber llegado conoció, por mediación de un amigo, al que más tarde sería su marido, Matthew Bray, cocinero, nacido en Sídney. Los dos se establecieron en la ciudad australiana. María Carrasco trabajó “casi de todo” y descubrió su pasión, la horticultura, por mediación del abuelo de Matthew, que era horticultor. “Me entró la curiosidad y decidí formarme y estudiar”.
[–>[–>[–>María y Mateo, en su casa de San Esteban / LNE
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En los últimos años decidieron cambiar de vida. “Echaba de menos España: la familia, el estilo de vida… Nos volvimos”, rememora. “Llegamos a Madrid, pero no nos interesaba nada. Nos recorrimos el norte de España en furgoneta. Empezamos por Galicia y fuimos en dirección al País Vasco”. Ahí descubrieron Asturias. “Nos encantó por la belleza natural; nos gustó mucho más que Cantabria y que Galicia”.
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No lo pensaron y buscaron casa por internet. Acabaron encontrando una casa muy coqueta, en lo alto de San Esteban (Muros de Nalón), con un jardín muy descuidado que ahora Matthew y María cuidan como oro en paño. “Elegimos Asturias porque nos encantó y también porque encontramos la casa que realmente nos gustaba”, indica.
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[–>Senderismo, vida tranquila y una empresa fundada
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Ahí llevan desde 2025, cambiando una enorme urbe como Sídney por un pequeño pueblo del Occidente. “En una ciudad grande no eres nadie, no conoces a tus vecinos, eres uno más sentado en un autobús. Tienes más oferta de ocio, pero prefiero vivir más tranquila. Voy a la ciudad cuando quiero”, destaca Carrasco. La ubicación de San Esteban, a 40 minutos en coche de Oviedo o Gijón y a solo diez del aeropuerto, también es un punto a favor.
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El matrimonio hace senderismo, lleva una vida sencilla y asegura estar plenamente adaptado al entorno. Carrasco, de hecho, ha fundado su propio negocio, “Passiflora Jardines”, dedicado al cuidado y mantenimiento de los jardines de vecinos de los pueblos de la zona. Le va bien.
[–>[–>[–>Y así, tras cruzar medio mundo, la pareja ha encontrado en este pequeño rincón del Bajo Nalón el lugar donde empezar una nueva etapa, cambiando el ritmo de una gran ciudad por la tranquilidad de la costa asturiana.
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