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La inversión extranjera mundial sube un 6% pese a la oleada proteccionista de Trump y a las tensiones geopolíticas

La inversión extranjera mundial sube un 6% pese a la oleada proteccionista de Trump y a las tensiones geopolíticas
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  • Publishedjulio 7, 2026



Inversión Extranjera Directa (IED) en el mundo aumentó un 6% hasta alcanzar los 1.624 billones de dólares (1,42 billones de euros), a pesar de las tensiones geopolíticas, la incertidumbre comercial y los elevados costes de financiación. El crecimiento en 2024 fue del 7%.

Él Informe sobre las inversiones mundiales publicado este martes por la Unctad (división de comercio y desarrollo de Naciones Unidas) refleja que este aumento fue fuertemente impulsada por los principales centros financieros y un mayor flujo de inversión en un número limitado de grandes economías.

Es así como las 20 principales economías receptoras representaron más del 80% de los flujos globales en 2025, lo que refleja la continua concentración de la inversión en los grandes mercados. Por países, Estados Unidos lidera con 277.000 millones, Singapur con 151.000 y Hong Kong con 116.000.

Así, excluyendo los flujos canalizados a través de los principales centros financieros europeos, La IED mundial aumentó sólo un 4%, después de dos años consecutivos de caída.

Por regiones, Los países en desarrollo de Asia siguieron siendo la mayor región receptora, con 644.000 millones de dólares, 3% más; mientras que América Latina y el Caribe recibió cerca de 188 mil millones de dólares, un 14% más.

Europa se quedó en 285 mil millones de dólares y una mejora anual del 39%, mientras que América del Norte (incluido EE.UU.) alcanzó los 344 mil millones, un 2% menos.

Mientras tanto, África recibió 70 mil millones de dólares, un 26% menos que un gran año en 2024, pero aún un tercio por encima del promedio de 2010-2024.

Por su parte, los países menos adelantados recibieron 43.000 millones de dólares, un 21% más. Pero esto representó solo el 2,7% de los flujos mundiales.

Respecto del destino, la inversión se centró en sectores intensivos en capital y tecnología, especialmente en infraestructura digital, semiconductores y determinadas actividades relacionadas con la energía.

La inversión anunciada en nuevas instalaciones en estos sectores aumentó de 109.000 millones de dólares en 2020 a 576.000 millones de dólares en 2025. Su participación en la inversión mundial en nuevas instalaciones creció del 16% al 44%.

Pero el auge está altamente concentrado. En 2025, las tres principales economías de origen en sectores estratégicos representaron el 72% del valor de los proyectos y las tres principales economías de destino recibieron el 56%.

El problema, advierte Naciones Unidas, es que muchos países en desarrollo siguen fuera de esta transformación. Las economías de ingresos bajos y medianos bajos atrajeron solo alrededor del 10% de la inversión en sectores estratégicos, frente a más del 20% en otros sectores.

Esto pone en riesgo su participación en las áreas de más rápido crecimiento de la inversión internacional y puede ampliar las brechas en las redes de producción mundiales, advierte la Unctad.

Al mismo tiempo, la inversión en manufactura fuera de los cinco sectores estratégicos está en retroceso. La inversión extranjera directa en industrias tradicionales cayó un 17% entre 2015–2019 y 2021–2025. El descenso alcanzó el 20% en las economías en desarrollo y el 65% en los países menos adelantados.

Por su parte, el valor de las fusiones y adquisiciones transfronterizas disminuyó un 7%, a pesar de la fuerte actividad de transacciones nacionales.

Los anuncios de nuevas inversiones (‘greenfield’) se mantuvieron cerca de los niveles de 2024 con un crecimiento del 1% hasta los 1.393 millones de dólares, apoyados principalmente por megaproyectos en centros de datos, petróleo y gas y semiconductores.

Las operaciones internacionales de financiación de proyectos detuvieron una caída de tres años, con un aumento del 3% en su valor, pero se mantuvieron aproximadamente un 25% por debajo del máximo de 2021.

Por otro lado, la inversión extranjera directa (IED) sigue siendo la principal fuente de financiación externa para las economías en desarrollo. En 2025, representó aproximadamente la mitad de su financiación externa total, por delante de las remesas, la asistencia oficial para el desarrollo y los flujos de cartera.

Los flujos de IED hacia economías estructuralmente débiles y vulnerables se mantuvieron en gran medida confinados a un pequeño número de países ricos en recursos.

‘Países menos desarrollados’

Si bien las entradas de capital a los países menos adelantados (PMA) aumentaron un 21%, permaneció modesto en los pequeños estados en desarrollocentrándose principalmente en turismo, energías renovables y logística.

Así, la Unctad advierte que, en general, la proporción persistentemente baja de IED en los PMA y su distribución desigual ponen de relieve los desafíos que aún enfrenta la movilización de inversiones para las economías con mercados más pequeños: ««mayores riesgos percibidos y una integración más débil en los sectores de alto crecimiento».

De cara al futuro, el informe advierte que la desaceleración del crecimiento mundial, la incertidumbre en materia de política comercial, las tensiones geopolíticas y los conflictos probablemente influyan en las decisiones de inversión. lo que podría llevar a las empresas a cancelar, suspender o retrasar proyectos.

«Si bien los fuertes ingresos de las mayores multinacionales podrían respaldar algunas inversiones, es probable que la actividad inversora productiva siga siendo moderada y desigual», advierten.

Control gubernamental

El informe insta a los países en desarrollo a identificar puntos de entrada realistas, eliminar los obstáculos a la infraestructura, dotalentodesarrollo de proveedores y estándares, y fortalecimiento de la posterior atención al inversor.

Por otro lado, el informe indica que los gobiernos están asumiendo un papel más activo a la hora de orientar la inversión extranjera. En 2025, adoptaron 229 medidas de política de inversión, una cifra récord.

Señalan que la mayoría eran favorables a los inversores, pero cada vez más orientadas hacia prioridades específicas en lugar de una apertura general. Un síntoma de un proteccionismo creciente.

Así, las economías desarrolladas se centraron principalmente en las restricciones de entrada, en particular en la revisión de las inversiones.

Políticas de inversión específicas

Estos cambiaron con mayor frecuencia la forma en que operan las empresas extranjeras, incluso reduciendo los incentivos y requisitos para el uso de trabajadores e insumos locales.

El informe también pide políticas de inversión específicas y prácticas, una revisión proporcionada y una reforma más ágil de los acuerdos de inversión.

El objetivo es preservar el margen regulatorio de los gobiernos, proporcionar previsibilidad y seguridad jurídica a los inversores y situar el desarrollo sostenible en el centro.

Por último, el informe insta a los países en desarrollo a centrarse en oportunidades realistas, construir las bases que necesitan los inversores, evitar carreras insostenibles de subsidios y recurrir a la cooperación regional para crear escala.



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