La localidad sevillana de Gerena denuncia el deterioro extremo de su único colegio: "Se nos cae encima, literalmente"
La comunidad educativa de Gerena, en Sevilla, ha intensificado sus protestas contra el estado del CEIP Fernando Feliú, un centro que, según las familias, presenta graves deficiencias estructurales y deterioro progresivo después de años sin las acciones necesarias. La situación motivó la creación de la plataforma ciudadana “Gerena por su colegio”, desde la que exigimos el inicio inmediato de las obras del nuevo centro iniciadas hace más de seis años.
La portavoz del grupo, Flory Ferreras, destaca que el problema es fruto de una prolongada falta de intervención. «La escuela está en un estado deplorable por falta de mantenimiento. No es algo puntual, es el resultado de muchos años sin las acciones necesarias», explica. Según él, el nuevo centro se anunció en 2018, con la cesión del terreno y la financiación prevista, pero desde entonces no ha habido avances. “Nos prometieron una escuela que sigue bloqueada, lo que queremos es saber por qué está paralizada, dónde está el proyecto y cuándo empezará. Nuestra escuela literalmente se nos está cayendo encima”.declara.
El CEIP Fernando Feliú está distribuido en varios edificios, todos ellos pertenecientes al mismo centro, aunque con distintos niveles de deterioro. Uno de los casos más preocupantes es el del edificio PUA, que ya ha superado con creces su vida útil. «Este edificio se construyó para durar diez años y ya se ha duplicado o triplicado ese tiempo. Hay grietas en el suelo que pueden pasar bajo el puño y profesores y alumnos nos dicen que ‘la escuela tiembla’. Esta es la realidad que se vive dentro de las aulas», advierte Ferrera.
Otro edificio, el edificio de la Estación, tiene su planta superior cerrada tras una inspección técnica que determinó su cierre por motivos de seguridad. Pese a ello, la actividad continúa en la planta baja por falta de alternativas. «Los niños siguen enseñando en el mismo edificio, aunque parte de él está cerrado por falta de espacio. Muchos estudiantes han sido trasladados a gimnasios, bibliotecas y otras zonas comunes», explica el portavoz.
Las deficiencias afectan también al edificio Cervantes, donde estudian los alumnos más jóvenes. Dependiendo del equipo, tiene pisos deteriorados, tornillos expuestos y características dañadas que muestran desgaste acumulado. “El colegio, en general, está en ruinas”, resume Ferreras.
Además de exigir la construcción del nuevo centro, las familias exigen acciones urgentes para garantizar la seguridad actual. «Nos dijeron que iban a reparar las cubiertas, pero todavía no tenemos fechas ni soluciones. Lo único que pedimos son respuestas y acciones antes de que pase algo malo», añade.
Los disturbios han dado lugar a un calendario de movilizaciones que continuarán en las próximas semanas. Personal docente convocó huelga parcial los días 11, 12 y 13 de marzo como medida de presión para exigir una solución definitiva y denunciar las condiciones en las que desarrollan su trabajo.
Desde la plataforma insisten en que su objetivo es alcanzar compromisos concretos y poner fin a una situación que consideran insostenible. «No podemos permitir que nuestros hijos sigan estudiando en estas condiciones. Necesitamos una escuela digna y segura, y la necesitamos ya», concluye Ferreras.
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