La maquilladora y creadora de contenido Alba de la Cruz: “Es muy complejo seguirle el ritmo a la industria sin poner en juego la salud de tu piel”
Alba de la Cruz nunca imaginó que un brote de rosácea acabaría cambiando no sólo su forma de entender el maquillaje, sino también también la relación que tenía con su comunidad. Periodista de formación, tras trabajar durante años en una multinacional tecnológica, decidió seguir su pasión y hacer del maquillaje y la creación de contenidos su profesión. Sin embargo, cuando su piel le dijo “ya basta”, tuvo que repensar el ritmo frenético que impone la industria de la belleza.
Lejos de ocultar una enfermedad que afecta a millones de personas, decidió mostrar su piel sin filtros y hablar abiertamente sobre la rosácea, los límites de probar continuamente productos cosméticos y la responsabilidad de recomendar belleza en las redes sociales. La maquilladora se ha convertido en una de las voces más queridas de la comunidad de belleza de nuestro país debido a su honestidad, así como a la cercanía con la que presenta sus contenidos.
En otros países están más acostumbrados a cambiar de carrera sin escandalizar a los demás, pero en España no es tan común como crees. Tras estudiar periodismo, Alba de la Cruz empezó a trabajar en la empresa Microsoft, un gigante tecnológico en el que trabajó durante años y del que se despidió en febrero de 2026. Se considera “una persona muy afortunada en el ámbito laboral porque todo lo que hice, desde mis estudios de periodismo hasta mi trabajo en una gran empresa tecnológica, lo hice porque realmente me apasionaba y porque ganarse la vida haciendo algo que también te hace feliz, es una gran suerte”. En ese camino decidió estudiar maquillaje, opción que eligió “por simple pasión” y que la llevó a dedicarse al “maquillaje social”.
De la comunicación al sector de la belleza
Compaginando un trabajo corporativo a tiempo completo con el de maquilladora, De la Cruz cree que «se puede compaginar si no tienes un volumen de servicios muy elevado». La razón es que “la mayoría de los eventos se llevan a cabo los fines de semana, por lo que para mí fue fácil acceder a todo, especialmente porque mi estación de trabajo estaba lejos”. ¿Cuál es entonces el punto de inflexión? “Las redes sociales han transformado mi mundo de una manera que nunca esperé.» dijo Alba. Es porque estaba pasando por un momento delicado en su vida, lejos de su familia e infeliz en su trabajo. Esta situación la transformó al compartir “sus conocimientos de maquillaje en las redes sociales” porque “era una manera de distraerme de esta realidad”. Con todos estos ingredientes, se da cuenta de que trabajaba a tiempo completo, maquillándose los fines de semana y grabando vídeos en «un ritmo de vida muy difícil de mantener a largo plazo».
Febrero es cuando da ese salto, que según ella le habría costado más «vivir pensando en lo que hubiera pasado si hubiera seguido en las redes sociales». De la Cruz añade además que “te pueden despedir en cualquier momento, eres un número”. Ahora soy dueño de mi vida y mi tiempo«.
Con un trabajo de tiempo completo dedicado al maquillaje y las redes sociales, ¿hay algo que Alba de la Cruz haya aplicado de sus experiencias anteriores? Para ella fue decisiva su formación en comunicación, quien considera que “Para estar en las redes sociales necesitas saber comunicarte.Y añade que, si bien no se considera uno de los profesionales con más talento, reconoce que hace «un buen trabajo» pero tiene «muy buena capacidad de comunicación». La razón es, cree De la Cruz, «porque todos estamos luchando por llamar la atención y sólo aquellos que saben captarla sobrevivirán a este momento en el que se ha disparado la creación de contenidos».
Rosácea, cuando la piel dice basta
Febrero de 2026 es el momento en el que Alba decide dar el salto definitivo a las redes y unos meses después le diagnostican un brote de rosácea que la obliga a dejar de lado el maquillaje de sus contenidos por un tiempo. ¿Qué significa este punto de inflexión? «La rosácea es una enfermedad inflamatoria con la que he aprendido a vivir. Como cualquier enfermedad, hay momentos buenos y momentos realmente malos», dice de la Cruz. El diseñador explica que El estrés prolongado pasa factura y “por primera vez en mi vida, esta epidemia de rosácea afectó directamente mi trabajo”. Una ola de frío que le hizo aceptar la situación sincerándose con su público y mostrando “la realidad más dura: que no poner límites al trabajo tiene un precio”.
Un paso difícil pero muy alineado con los valores de la maquilladora y periodista que explica haber sido honesta y transparente «porque si hay algo que me representa en las redes sociales es que siempre estoy Me mostré tal cual soy, con la piel imperfecta, con mi acné y mis cicatrices.Una sinceridad que el público aplaudió porque «vivimos en una época en las redes donde todo parece perfecto, la vida de los demás siempre parece mejor que la tuya y, sobre todo en el sector de la belleza, creo que el público se frustra por encontrarse sólo con influencers y creadores de contenido con una piel perfecta y un maquillaje impecable». maquillaje.»
Belleza real con comunidad real
Vivir con una enfermedad inflamatoria es algo que sólo las personas que la padecen pueden describir. “Decidí compartir todo mi proceso porque quería que mi experiencia ayudara a alguien y fuera útil”, subraya Alba de la Cruz, que también alerta de la falta de diagnóstico en Algunas personas piensan que «es sólo acné».. El experto añade que se trata de «una enfermedad muy compleja en la que influyen no sólo los productos que utilizas en la piel sino también factores como el clima o la dieta». Es una enfermedad de la que, según él, «se habla muy poco» y su intención en todo momento ha sido «normalizar la situación». “La gente tenía un referente en el mundo de la belleza que se atrevía a mostrar piel en un momento muy vulnerable”.
Ante esta realidad, es importante hablar de cómo la rutina puede cambiar durante un brote de enfermedad. Cree que hay una concienciación entre los pacientes ya diagnosticados y que les hace pensar “¿mi piel puede tolerar esto?”. En su caso personal, Alba de la Cruz prioriza “que mi piel esté confortable antes que un acabado perfecto o súper duradero”. Las fórmulas también son uno de sus objetivos ya que “Tener una piel sensible y reactiva te enseña a identificar los ingredientes que funcionan mejor para ti. y cuáles tu piel tolera menos. Un ejemplo de ello sería el alcohol desnaturalizado porque “en muchas pieles altera la barrera cutánea”, así como las “fragancias” porque son “un desencadenante muy común, al igual que los aceites esenciales”. Según tu experiencia, ¿qué consejo le darías a otras personas que viven con la enfermedad? “El principal consejo que puedo dar a cualquiera que viva con rosácea es que le dé importancia al eje intestino-piel”, explica Alba de la Cruz. También recomienda seguir las recomendaciones de los profesionales de la dermatología y añade que “es fundamental cuidar los hábitos alimentarios para que la piel se mantenga lo más sana posible y así intentar evitar futuros brotes”.
Responsabilidad en la industria
Como parte activa de la industria como profesional y locutora, Alba de la Cruz admite que ha cometido errores en su rutina, ya que parte de su trabajo implica realizar reseñas de productos. “No tenía una rutina muy estable, porque, como digo, me gano la vida probando cosas para dar reseñas honestas”. Para ella, su principal error fue «cubrir más de lo que mi piel permite» y añade que «el problema es que la industria de la belleza evoluciona tan rápidamente que es difícil poner límites». Esto va de la mano con las novedades de productos ya que la comunidad «quiere saber tu opinión casi de inmediato y los productos salen casi todas las semanas». Sobre este tema, concluye: «es muy complejo seguir el ritmo de la industria sin poner en peligro la salud de tu piel».
Maquilladora y creadora de contenidos Alba de la Cruz.
CORTESÍA DE ALBA DE LA CRUZ.
Y hablando de la comunidad de la belleza, uno de los deseos de de la Cruz es que «sean más críticos con los productos que promocionan, sobre todo con la saturación que hay actualmente». Por eso, cree que «no sólo debemos comprobar si nos gusta su apariencia. Tenemos que preguntarnos muchas cosas, entre ellas si las afirmaciones de este producto son honestas» porque, añade, uno de los problemas es que «el consumidor busca desesperadamente una solución a su problema de piel«. Los filtros, la edición, la iluminación cambian la piel y sus texturas y «muchas veces dan la impresión de que un producto es increíble cuando no lo es. Y personalmente creo que no hablamos lo suficiente de ello”, afirma la maquilladora y creadora de contenidos. Por eso sería importante para ella “que haya más honestidad por parte de toda la comunidad de creadores de belleza” porque “el dinero no lo vale todo, es un sector muy bien pagado, pero, en mi opinión, tener una comunidad que confía en ti no tiene precio”.
Esta honestidad que pide a sus compañeros la aplica en su filosofía: «Nunca me he sentido más conectado con mi audiencia que en el último mes y medio. Durante este periodo epidémico, donde no podía ofrecer mis contenidos habituales, tenía mucho miedo de que la gente dejara de conectar conmigo. ¿Qué pasó entonces con sus contenidos? Alba de la Cruz recibió «un cariño enorme por parte de mis seguidores y creo que simplemente estoy cosechando lo que sembré durante los últimos tres años en las redes sociales». La honestidad, la interacción y mostrarse sin filtros han contribuido a este éxito y el dulce momento que está viviendo, que le ha hecho crecer orgánicamente, es por ello que declara: «Prefiero construir mi comunidad de esta manera en lugar de volverme viral y que nadie sepa quién soy realmente.«. Con un perfil como el tuyo, ¿existe el odio en las redes sociales? De la Cruz cree que hay que estar preparados porque «el odio no me hace daño pero es imposible evitarlo». Además, cree que las redes premian a las mujeres maquilladas, antes que a las que tienen problemas en la piel. «Si eres canónicamente atractiva en las redes sociales, tus vídeos funcionan mejor y el que diga que no miente», asevera con contundencia.
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí



