“La marca PSOE no está en su mejor momento, pero Sánchez es hoy el bastión internacional de la defensa de los derechos”
Carlos Martínez, alcalde de Soria desde 2007, nunca había hecho una campaña de tantos miles de kilómetros (Castilla y León es la comunidad más extensa de España y la región más grande de Europa). Tras ganar en la pequeña ciudad del Duero en cinco elecciones seguidas, las cuatro últimas con mayoría absoluta, se enfrenta ahora al reto más difícil de su ya dilatada carrera política: acabar con 39 años de gobiernos del PP para no tener, como él dice, «40 años más cuatro de PP y siete años más cuatro de Alfonso Fernández Mañueco«, al que considera «el peor presidente de Castilla y León». Apoyado por el líder del PSOE, Pedro Sánchez, y el Gobierno, que se han volcado en la campaña, es consciente de que el PSOE «no pasa su mejor momento», pero defiende que estas siglas han sido «la herramienta del cambio, la transformación y la modernización» de España.
[–>[–>[–>Pregunta: En 39 años, el PSOE ha ganado solo una vez en Castilla y León, en 2019. Pero nunca ha podido gobernar. ¿Por qué no ha sido capaz de hacerlo?
[–> [–>[–>Respuesta: La Junta de Castilla León, con el PP al frente, se ha hecho invisible, se ha mimetizado con el paisaje. Ni está, ni se la espera, con lo que ha conseguido generar una división provincial en la que todos hacemos una guerra de guerrillas y todos nos sentimos muy de cada provincia: el de León, muy leonés; los zamoranos, muy zamoranos; los sorianos, muy, muy de Soria. Pero no entendemos el proyecto colectivo. Además, en las comunidades grandes, la alternancia es mucho más compleja que en las pequeñas, como vemos también en Andalucía o Castilla-La Mancha. Desde esa realidad, el PSOE está armando un proyecto colectivo sobre la empatía con el sufrimiento que provoca la precaria sanidad, la precaria educación, la falta de oportunidades, la despoblación. Las causas son unas políticas equivocadas y acumuladas en el tiempo. En las grandes urbes se buscan las ciudades policéntricas. Tenemos que buscar un territorio policéntrico que vaya más allá de las capitales de provincia, un territorio que se teja en red. Lo que llamamos el Territorio 30 minutos es una territorialización a escala comarcal en cada provincia para poder garantizar los derechos de todos. Castilla y León es un país de 95.000 kilómetros cuadrados, pero las problemáticas son tan transversales que el proyecto colectivo puede entenderse de forma que sin quitarte la camiseta de Ávila, ni la de Segovia, te puedas encajar la de Castilla y León.
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Ha ofrecido al candidato del PP, Alfonso Fernández Mañueco, un acuerdo para que el ganador de las elecciones pueda gobernar sin pactar con la extrema derecha. Sin embargo, Mañueco lo ha rechazado de forma rotunda. Como ninguna encuesta da mayoría absoluta al PSOE, ni pactando con otras formaciones pequeñas, ¿tiene alguna posibilidad de gobernar?
[–>[–>[–>Hay que ser conscientes de que no va a haber mayorías absolutas y de la fortaleza que tienen juntos el PP y Vox. Los dos partidos de la derecha forman un matrimonio de conveniencia. Están intentando pelearse al más puro estilo de los matrimonios, pero todo el mundo sabe que van a cerrar un pacto. Están engañando a la ciudadanía en plena campaña electoral. Son los grandes estafadores de este país. El PP es incapaz de darnos la mano porque ha decidido dar un cheque en blanco a la extrema derecha. Y en ese cheque en blanco, Feijóo ha puesto precio a Castilla y León desde Madrid con el reparto de sillones. Pero, ¿qué es lo que Vox quiere ser de mayor? La duda es si la extrema derecha busca suplantar al PP, dejar de ser su muleta permanente. Esa decisión la van a tomar en Madrid. Para Vox, los gobiernos autonómicos son secundarios. Ellos aspiran a llegar al Gobierno de España y como están en contra de las autonomías, las utilizan como peón. Por eso, si el PSOE es la lista más votada podemos tener opciones de gobernar con la abstención del PP.
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¿Cree entonces que un PP en situación de debilidad podría abstenerse para dejarles gobernar antes que pactar con Vox?
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[–>Si ganamos las elecciones, Vox lo tendría más difícil para investir a un candidato que ha perdido. Para Vox sería sumarse a un fracaso democrático.
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La extrema derecha crece cuando el PP y el PSOE no damos respuestas contundentes a los problemas de los ciudadanos
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¿Dónde sitúa la frontera entre el éxito y el fracaso? ¿Sería un buen resultado igualar sus 28 procuradores?
[–>[–>[–>El éxito o el fracaso no lo podemos buscar en un número. Además, ninguna de las elecciones anteriores son comparables. En 2022, hubo una fuerza muy importante de los localismos. Por Ávila, Soria ¡Ya! Y Unión del Pueblo Leonés entraron con fuerza, pero ahora se están desinflando de forma muy importante porque representan una política estéril. Todo el mundo sabe que las dos alternativas que pueden gobernar son el PP o el PSOE. No hay más opciones que el más de lo mismo o el proyecto de cambio del PSOE. En estas elecciones, además, irrumpe Vox con una fuerza que no tenía en las anteriores. Por lo tanto, la aritmética parlamentaria es muy diferente. Nosotros tenemos una consolidación del voto muy fuerte porque lo trabajado hasta la fecha se asienta en la gestión anterior y nos está haciendo tener un espacio reconocible. Tenemos no solamente el equipo, sino también el proyecto político más sólido, porque engancha con las necesidades de la gente. El reto del Partido Socialista es resolver los problemas de la gente.
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El PSOE se hundió en Extremadura en diciembre y tuvo un muy mal resultado en Aragón en febrero. Usted fue de los pocos que pidió autocrítica por esos resultados y también por el crecimiento de Vox. ¿Qué parte de culpa tiene el PSOE?
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A mí me gusta ubicarme en la reflexión autocrítica de qué es lo que tenemos que hacer ante el auge internacional de los extremismos, que está generando una polarización bestial. Tenemos que hallar las causas por las cuales en determinados sectores y territorios, la gente busca soluciones simplistas a problemas muy complejos. Eso está generando que las políticas populistas, en este caso la extrema derecha, tengan un crecimiento tan grande. Las razones de todo esto son que [el PP y el PSOE] No estamos dando a los ciudadanos respuestas suficientemente contundentes a sus problemas mediante la aplicación de políticas públicas donde gobernamos. Ahí es donde tenemos que incidir. El Brexit o los chalecos amarillos en Francia surgieron en territorios olvidados y despoblados y Castilla León tiene mucho de esa sensación de olvido. Por eso el PSOE tiene que desarrollar un proyecto para visibilizar tanta invisibilidad abandonada. El modelo que ha representado el PP en los últimos 40 años es el opuesto al que representa el Partido Socialista. No pretendemos hablar del campo para utilizarlo, sino acabar con la fallida planificación territorial del PP que se centra en las capitales de provincia, considerando el resto como paisaje, lo que está creando una brecha entre las ciudades y el campo.
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¿El PSOE contribuye también a la polarización?
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Cuando hay una batalla cultural desde la extrema derecha, cuando la ultraderecha se levanta con tal violencia, hay que confrontar esa violencia. Y eso no entiendo que sea polarización. Cuando se niega la violencia machista o la desigualdad de la mujer, cuando plantean que la lucha contra el cambio climático es contraria a los intereses de los agricultores, no puede haber un punto de consenso porque ya tenemos 10 mujeres asesinadas por violencia de género solo este año. Cuando esa guerra cultural es tan potente y se da con tanta violencia, no sirve la equidistancia. Necesitamos generar un posicionamiento absolutamente contrario porque estamos en las antípodas. La ambigüedad solo sirve para que el extremismo crezca todavía más. E introducirlos en las instituciones hace que se consoliden. Al matón de la clase no se le apacigua dándole la razón, sino planteándole que está absolutamente equivocado. No sé si tendremos responsabilidad en la polarización, pero sí tenemos la obligación, la responsabilidad de confrontar los modelos.
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El PP está engañando a los ciudadanos en plena campaña; está dispuesto a dar un cheque en blanco a la extrema derecha
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¿La posición de Pedro Sánchez frente a Donald Trump y el No a la guerra pueden movilizar a la izquierda también en Castilla y León el 15 de marzo?
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Yo defiendo que un responsable político no debe tomar decisiones en función de criterios electorales. Pero cuando EEUU se salta todas las líneas rojas de la legislación, del derecho internacional, la diplomacia, las políticas multilaterales y de cooperación que nos han llevado a la mayor etapa de paz y de progreso, tienes que poner pie en pared. Es una cuestión de principios y valores. El PSOE nace precisamente como una herramienta para alcanzar las libertades, garantizar los derechos y estructurar el Estado del bienestar. Las leyes y el marco del derecho no pueden ser interpretadas de una forma dúctil por el más fuerte de forma permanente. ¿Eso quiere decir que esté a favor de la dictadura de Irán? No.
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¿El No a la guerra sirve para sacar a la gente de izquierdas de casa, para que vayan a votar?
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No lo sé. Pero desde el punto de vista ético y de la defensa de los intereses del país y de la democracia, hay que tener un posicionamiento tan firme como el que estamos teniendo. No sé si es una cuestión de rédito electoral. Quiero creer que no, pero sí es una responsabilidad ética, de compromiso con la legalidad internacional y con la democracia. A partir de ahí, es muy difícil explicar a los agricultores, cuyos costes ya se han disparado, que el precio del fertilizante, del gas, del combustible se vayan a poner por las nubes. Y lo que lo ha motivado son las políticas de la derecha y de la extrema derecha.
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El PSOE lleva siete años en el Gobierno y después de todo lo que se supo en el último año con respecto a la corrupción o a las denuncias de acoso, ¿en qué medida está la marca PSOE desgastada?
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Hay una frase de Rubalcaba que es genial: “la marca te da y la marca te quita”. La marca PSOE es la herramienta fundamental que hemos tenido en nuestro país para montar la arquitectura del Estado de derecho. Y, por tanto, los que entendemos que el Partido Socialista es la herramienta del cambio, transformación y modernización de este país, creemos que tiene ahora que ser la herramienta de cambio y modernización de nuestra comunidad después de 40 años del PP. Entendiendo que la marca no está en su mejor momento, claramente, tenemos un compromiso cierto con los principios y valores que defiende el partido.
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Vox está en contra de las autonomías y las utilizan como peón para llegar al Gobierno de España
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“La marca te da, la marca te quita”. ¿Pedro Sánchez ahora mismo le da o le quita?
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Quiero poner en valor lo que representa hoy Pedro Sánchez. Es el bastión internacional de la defensa de los derechos. Y el desarrollo económico, el crecimiento económico en nuestro país es absolutamente incuestionable y también es fruto del Gobierno. Esta etapa está propiciando que en comunidades como la nuestra tengamos una capacidad de inversión y de transformación como nunca hemos tenido, datos de desempleo como nunca hemos tenido. Se compatibiliza el crecimiento económico con la salvaguarda de un escudo social importantísimo, se incrementan las pensiones… Yo creo que todo esto, que algunos decían que era imposible, se está visibilizando que es posible y con un Gobierno y un presidente que está, de forma muy decidida, avanzando en esa dirección. Tenemos que intentar no comprar los marcos de la derecha. El presidente no solamente es un valor y un activo. Esta España se nos rompía desde el punto de vista territorial cuando estaba Rajoy y no ahora. Reniego de aquellos que dicen que el presidente del Gobierno está desgastado.
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Usted ha sido muy crítico con la financiación acordada por el Gobierno con Esquerra Republicana. ¿Con esa propuesta, el Gobierno maltrata a Castilla y León y a otras comunidades con los mismos problemas de despoblación o de extensión?
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Si gano las elecciones, acudiré de forma inmediata al Consejo de Política Fiscal y Financiera con una posición constructiva y crítica, pero con los deberes hechos. La financiación autonómica es un conflicto de intereses entre comunidades. Esto no va ni tan siquiera de la camiseta del partido. Va de la camiseta de cada uno de los territorios. A mí la música de la propuesta de financiación me suena bien, me encaja porque se habla de despoblación, de coste efectivo y servicio. Pero los criterios de corrección son lo suficientemente bajos como para que el resultado al final me parezca insuficiente e injusto.
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¿Qué balance rápido hace de los siete años de Mañueco al frente de la Junta?
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La debilidad de Mañueco ha llegado a unos extremos que yo no sé si es desidia o es falta de voluntad. Si es indolencia o falta de fe en esta tierra y de querer que esta tierra avance. Lo peor de Mañueco es que no puede tener la excusa de la falta de recursos económicos. Ha gobernado en estos últimos siete años y no puede quejarse de falta de recursos. Es desidia y es falta de proyecto.
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Cuando la guerra cultural de la ultraderecha es tan potente y se da con tanta violencia, no sirve la equidistancia, hay que confrontarla; eso no es polarización
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¿Ha sido el peor presidente de Castilla y León?
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Sí. Sin duda. Ha hecho bueno a Juan Vicente Herrera y a los dos sorianos que pensábamos que habían sido los peores, Juan José Lucas y Jesús Posada.
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Uno de los principales problemas de Castilla y León es la pérdida de población. Sin embargo, Soria lleva ganando habitantes varios años. ¿Tiene alguna receta como alcalde para revertir eso?
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El PP lleva 40 años intentando cargarse este modelo territorial, concentrando la población, las inversiones y la prestación de servicios en las capitales de provincia. Y abandonando el resto del territorio. Solamente si somos capaces de creernos que este territorio está conformado por 2.248 municipios y que hay que prestar los servicios en las comarcas y hay que ordenar el territorio y garantizar los derechos de todos los ciudadanos, seremos capaces de frenar la despoblación. Necesitamos un plan estratégico y una ley de despoblación. Algo falla si Castilla-La Mancha ha incrementado en 600.000 habitantes su población desde 1987 y Castilla y León ha perdido un cuarto de millón en ese tiempo. La diferencia es que allí hay un Gobierno del PSOE con una ley de ordenación y una ley de despoblación. Y aquí, llevamos 40 años de PP. No hay más.
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