La música de Garay y la historia de la niña Inma llenan de emoción el auditorio de la Casa de Cultura
La tarde de este martes sirvió, por un lado, para descubrir al compositor avilesino Ramón de Garay, que es «el padre del sinfonismo español» —como lo llama el profesor José María Martínez, el primer director del Conservatorio de Avilés— y, por otro, a la niña Inma Menor Arias: cuatro años, con síndrome ReNU, una enfermedad ultrarrara.
[–>[–>[–>«Este pasado octubre, finalmente, nos dijeron cuál era su diagnóstico», explica Cristina Arias, la madre de Inma, minutos antes de que Oviedo Filarmonía comenzara su interpretación de la Primera Sinfonía del avilesino —sabuguero, por señalar más claramente—, entre rococó y clásico.
[–> [–>[–>La Filarmónica de Oviedo, durante el recital / Miki López / LNE
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Los padres sabían que la niña «tenía algo». Cristina Arias cuenta que a ese «algo» lo llamaban un síndrome malformativo no filiado. «O sea, no tenían ni idea», concluye. Y lo sabían porque tardaba en caminar, porque no sabía succionar, porque apenas tenía fuerza… «Era una bolita quieta», resume Arias. Ahora lo que no sabe es subir escalones. «El mal funcionamiento del gen RENU-4 se deja notar en un retraso global del desarrollo y discapacidad intelectual, problemas de lenguaje, en el tono muscular…» Y, aparte de todo, talla baja. «Está con la hormona del crecimiento: de febrero aquí ha crecido cinco centímetros», apostilla la madre de la niña.
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Inma, en la tarde de este mates, en el vestíbulo del auditorio de la Casa de Cultura, ya no es «una bolita». Va del brazo de su madre, al del padre y, de ahí, al de los abuelos. Toda la familia al completo atendió la llamada del Rotary Club de Avilés. «Siempre hacen una actividad en beneficio de una causa solidaria», explica Santi Menor, el padre de Inma. Lo recaudado en la tarde del martes tiene dos objetivos: la erradicación de la polio y la financiación de los tratamientos de Inma. La lucha contra la polio es una meta genérica de todos los Rotary Clubs del mundo. «Gastamos unos seiscientos euros al mes», declaró Menor, ya sobre el escenario, en el prólogo del concierto solidario.
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Asistentes. / Miki López / LNE
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Ánder Menor, su hermano pequeño —tiene dos años—, la sigue y por eso se amarra a los pantalones de sus padres. Se encendió su llanto cuando se apagaron las luces del auditorio, cuando acababa de salir Pedro Ordieres al escenario, justo antes de presentar las primeras notas de la Primera Sinfonía de Garay a sus vecinos —el padre del sinfonismo español era de Avilés, aunque se crió en Covadonga y Oviedo y muriera en Jaén—. Y cuando el niño hizo mutis, comenzó la música redonda.
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