la puerta de la Patagonia chilena
Tan pronto como llegues a Puerto Varasel volcán Osorno me recibió con su cumbre nevada brillando bajo un cielo despejado. Era como si se hubiera vestido para impresionarme, radiante y majestuoso, dominando el horizonte. Pero tan pronto como apareció, se escondió detrás de las nubes. dejando sólo su reflejo en el lago Llanquihuecomo si nunca hubiera estado allí. Esta fugacidad es la magia que respiran estos paisajes únicos. No pude evitar compararlo con él. Lago Atitlán en Guatemala, otro lugar donde los volcanes y el agua se combinan para crear paisajes casi irreales.
Fundada a mediados del siglo XIX por colonos alemanes, Esta región ofrece paisajes de postal, pequeños pueblos con encanto y una gran variedad de actividades de aventura. Tuve la oportunidad de visitarlo hace unos meses y hoy te cuento todo lo que puedes ver y hacer en la llamada puerta de entrada a la Patagonia.
Breve historia de Puerto Varas

La colonización alemana en el sur de Chile fue parte de una estrategia del gobierno chileno para poblar y desarrollar territorios deshabitados entre Valdivia y Puerto Montt. En 1845, bajo la presidencia de Manuel BulnesSe promulgó la Ley de Asentamiento, que buscaba atraer inmigrantes europeos, particularmente alemanes, para colonizar estas tierras.
El explorador Bernhard Eunom Philippe jugó un papel crucial en este proceso. Luego de sus exploraciones en la región, impulsó la inmigración alemana, enfatizando las similitudes del paisaje chileno con las regiones europeas, atractivas para los colonos. Sin embargo, fue Vicente Pérez Rosales quien, en 1852, especificó la llegada de los primeros grupos de familias alemanas a la región de Puerto Montty posteriormente, en 1853, a orillas del lago Llanquihue, donde se estableció Puerto Varas.
El nombre fue dado en honor al entonces Ministro del Interior, Antonio Varas y la ciudad fue progresando hasta obtener el reconocimiento de Villa, el cual le fue concedido 30 de octubre de 1897. Desde entonces, Puerto Varas no ha dejado de crecer, convirtiéndose en un encantador pueblo donde actualmente viven alrededor de 44.000 personas.
Un paseo por Puerto Varas

La influencia alemana es evidente en la arquitectura de la ciudad. Las casas con sus estructuras de madera y tejados a dos aguas. Nos llevan inevitablemente a pueblos típicos bávaros. El ejemplo más emblemático es que Iglesia del Sagrado Corazón de Jesúsconstruida entre 1915 y 1918 e inspirada en una iglesia de la Selva Negra alemana.
Pero El alma de Puerto Varas es la costanera que rodea el lago Llanquihue. La playa y el paseo marítimo adyacente cobran vida durante todo el día. Familias, parejas y viajeros pasean, se tumban en la playa o incluso, los más atrevidos, nadan en el lago. Es imposible no detenerse y tomar mil fotografías de la perfecta silueta que nos ofrece el volcán Osorno.. Al menos los días en los que decide no esconderse tras una niebla persistente.
Puerto Varas – Fotos: Christian Rojo
En un extremo del paseo se encuentra el Muelle de Piedraplenuna estructura sencilla pero que se ha convertido en un símbolo de la ciudad. No muy lejos de allí, otra visita imprescindible es la Plaza de armasRodeado de cuidados jardines y coloridas flores, que alberga diferentes eventos, mercados o ferias artesanales durante todo el año.
Uno de los sitios culturales más notables es el Museo Pablo FierroUbicado frente al lago. Su fachada, colorida y bohemia, ya anticipa lo que hay en su interior: una colección ecléctica de objetos, fotografías y objetos que cuentan la historia de la región y la vida de sus habitantes.
También dentro de la ciudad encontramos el Parque de Filiposun pulmón verde que nos conecta con la naturaleza que rodea a Puerto Varas. Por un hermoso camino, Subimos a la cima de una colina para disfrutar de un mirador. el cual nos ofrece fantásticas vistas del lago y de los volcanes que nos vigilan.
Volcán Osorno

Él Volcán Osornocon su pico nevado y su perfecta forma cónica, es el principal atractivo que atrae a turistas de todo el mundo a la región. Además de disfrutar de su presencia, son muchas las actividades que se pueden realizar en sus pistas. Una de las rutas más populares es la Sendero del cráter rojoDe dificultad moderada, que conduce a una formación volcánica con espectaculares vistas de los alrededores. Para aquellos que buscan un desafío mayor, el Perspectiva de las grietas permite acercarse a los glaciares del volcán, mientras que el exigente Cuesta norte por La Picada Ofrece la oportunidad de llegar a la cumbre, ideal para montañeros experimentados con equipo especializado.
Otra opción común para los excursionistas es la Sendero del paso de la desolaciónuna ruta de dificultad media que atraviesa paisajes volcánicos y conecta el sector de La Picada con Petrohuéofreciendo increíbles vistas del Volcán Osorno, el Lago Todos los Santos y el Volcán Calbuco. Antes de emprender cualquier caminata, es imprescindible consultar el tiempo, preguntar si es necesario registrarse para CONAF y es recomendable que nos acompañe un guía local para garantizar la seguridad. El clima puede cambiar muy repentinamente y podemos encontrarnos atrapados en una situación desagradable.
El volcán también cuenta con un centro de esquí, que en invierno es perfecto para practicar deportes de nieve, mientras que el resto del año ofrece senderos que conducen a glaciares y miradores naturales.
Parque Nacional Vicente Pérez Rosales

Él Parque Nacional Vicente Pérez RosalesCreado en 1926, es el parque nacional más antiguo de Chile. Con una superficie aproximada de 253.000 hectáreas, el parque se destaca por su impresionante biodiversidad y paisajes que incluyen los volcanes antes mencionados, así como los vastos bosques valdivianos. Uno de los principales atractivos del parque es Lago de Todos los Santosconocido por sus aguas color esmeralda.
En el parque también se encuentra el Saltos del Petrohuéuna serie de cascadas formadas por las aguas de este río que fluyen sobre rocas volcánicas. Las aguas turquesas contrastan con las formaciones rocosas negras, brindando un paisaje realmente impresionante que se puede recorrer a través de pasarelas que nos acercan al espectáculo acuático.
Más cerca de Puerto Montt podemos visitar el Monumento Natural Lahuen Ñadiestablecido en el año 2000. Este parque protege uno de los últimos bosques de alerces relictos del valle central de Chile, del cual algunos ejemplares alcanzan una edad estimada de 1.800 años. Además del alerce, el bosque alberga especies como coigüe, canelo, tepa, luma, arrayán y tepú, que representan los bosques templados húmedos del sur del país.
Río Petrohué: aventuras en aguas salvajes


Rafting en el Río Petrohúe con la empresa Ko’KayaK – Fotos: Christian Rojo
alrededor del Río Petrohué Se organizan muchas actividades que atraen a los más aventureros. El más popular es sin duda el rafting a través de un conjunto de rápidos que varían entre los niveles II y IV, ofreciendo opciones para aficionados y expertos. Las agencias locales proporcionan todo el equipo necesario y guías capacitados, lo que garantiza una actividad divertida y segura.
Además del rafting, El río Petrohué es ideal para otras actividades acuáticas, como kayak o piragüismoaunque requiere algo de experiencia. O, para aquellos que buscan una experiencia aún más intensa, también hay actividades hidrovelocidad. Equipados con una tabla especial, los aventureros se lanzan al río para afrontar más directamente sus rápidos. Pura adrenalina.
Frutillar y Puerto Octay


Frutillar – Fotos: Christian Rojo
Cerca de Puerto Varas, existen otros pequeños pueblos que conservan el encanto de los pueblos coloniales. Una de las más bellas es fresaun pintoresco pueblo ubicado en la ribera occidental del lago Llanquihue. Fundada en 1856 por colonos alemanes, su herencia alemana se refleja en la arquitectura de sus casas, su gastronomía y sus tradiciones culturales.
Uno de los principales atractivos de Frutillar es Teatro del lagoun moderno centro cultural que alberga eventos artísticos, entre ellos las famosas “Semanas Musicales de Frutillar”, un festival de música clásica que se realiza cada año. Además, el Museo Colonial Alemán Ofrece una visión detallada de la vida de los primeros pobladores, mostrando objetos y construcciones típicas de la época.
A unos 28 kilómetros al norte de Frutillar llegamos a Puerto Octayotra ciudad con marcada influencia alemana. Durante la colonización, fue un importante puerto de salida de productos agrícolas. La ciudad conserva su encanto histórico con sus calles adoquinadas y casas patrimoniales que reflejan la arquitectura de los colonos alemanes. Entre sus atractivos se encuentran el Plaza de armasrodeado de edificios históricos, y el Mirador de Puerto Octayel cual ofrece una vista privilegiada del lago y los volcanes circundantes.
Ambos pueblos forman parte de lo que se llama La ruta de los colonosun circuito turístico que recorre los principales asentamientos alemanes alrededor del lago Llanquihue.
Una gastronomía que apuesta por lo local

El sur de Chile preserva y promueve una forma de vida natural, lo que también se traduce en una gastronomía que combina tradiciones indígenas con influencias alemanas y europeas. Entre los platos más emblemáticos, curanto en el hoyo, una preparación antigua de mariscos, carnes y verduras cocinadas bajo tierra o cocina alemanauna tarta dulce que se ha convertido en un símbolo de la repostería local.
Pero si algo distingue la gastronomía de esta región es su apuesta por el producto local. Así surgieron iniciativas como las lideradas por los chefs. Simón Hermosilla cualquiera Magdalena Saleh. El primero es uno de los principales impulsores de la Movimiento de 100.000 km de la cuenca del Lago Llanquihueuna iniciativa que tiene como objetivo conectar a los restaurantes locales con los productores de alimentos ubicados en un radio de 100 kilómetros.

Además de poder degustar la gastronomía local en su restaurante el espantapájarosUbicado en Puerto Octay, el chef ha creado una experiencia de inmersión en una hermosa casa tradicional. Los huéspedes participan en la recogida de hierbas y verduras de todo el jardín que rodea la casa, al que luego accederán para participar en la preparación de los platos y, por supuesto, para disfrutar de una fantástica cena acompañada de vinos locales.
Por su parte, el líder Magdalena Salehjunto a su socio Rodrigo Trabucco, es la mente creativa detrás el jardineroun restaurante que combina tradición, innovación y respeto por el entorno natural. La propuesta de Saleh se destaca por la integración de materias primas locales en platos que combinan influencias mediterráneas y londinenses con la riqueza culinaria chilena.
El menú de La Jardinera incluye platos como Cordero patagónico al horno de barro y pescado fresco preparado con hierbas y verduras de pequeños productores de la región. Además, su oferta se complementa con una rigurosa selección de vinos chilenos, elegidos por su calidad y producción ética.
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