la ‘química cero’ entre Alberto y Charlène en el Baile de la Cruz Roja opaca la gala y enciende las redes
Un año más, el Principado de Mónaco ha organizado una gala con motivo de la celebración del Danza de la Cruz Roja. A cita de caridad que se celebra cada mes de julio en el emblemático Sala de las Étoiles de MontecarloUno de los lugares para espectáculos y eventos más legendarios y glamurosos de Europa.
Ubicado en el corazón del complejo. Sporting Montecarloy con vistas al Mediterráneo, este lugar ha sido el espacio en el que, como marca la tradición, se Príncipe Alberto II (68 años) y princesa charlene (48) han actuado como anfitriones.
Como se sabe, ambos son presidente y vicepresidente, respectivamente, de la institución, muy vinculada a la Grimaldi desde su fundación en 1948. Así, el día exigía el pudor y la elegancia que se esperaba de ellos.
Poca proximidad
En ese sentido, han cumplido con creces las expectativas. Alberto Lucía esmoquin blanco con pajarita rojaun guiño quizás a la institución a cuyo beneficio estaban destinadas las ganancias del evento.
Charlène, por su parte, lució un espectacular vestido dorado con escote asimétrico y falda larga, una diseño que realzaba la silueta con elegancia y discreción.
El principal atractivo de su conjunto residía en el elaborado conjunto de drapeadoque nacieron en el cuello haltercruzaba el torso en diagonal y convergía en la cintura formando un sutil efecto nudo que refinó visualmente la silueta. A partir de ese momento, la falda cayó fluidamente hasta el suelo, aportando movimiento.
Hasta entonces, la impresión El matrimonio parecía idílico. A primera vista, y basándonos únicamente en las fotos, parecían dos figuras prácticamente perfectas, con sus lujosas vestimentas y sus amables sonrisas. Inmaculado. Inmaculado. Muy guapo. Y elegante.
Alberto de Mónaco y su esposa, la princesa Charlène, en el baile de la Cruz Roja, este sábado 18 de julio.
Sin embargo, las últimas imágenes de la noche, la vídeos que los mostraban en pleno movimiento, han puesto sobre la mesa una realidad bien distinta: la obvia falta de química entre ellos.
El vídeos que han circulado en las redes sociales de distintos medios de referencia franceses, como Gala cualquiera Punto de vistamostrar de una manera muy representativa la falta de cercanía de la pareja.
En estos vídeos puedes ver cómo Charlène Camina manteniendo una marcada distancia de su marido. O cómo, al momento de abrir el baile, El contacto físico entre ellos era mínimo e imprescindible.
Un baile descafeinado
Al dar paso al baile en el pista de baile, en la sala sonaba de fondo Tengo mucho que dar una de las baladas más legendarias de Barry White. Una melodía sensual y cálida si alguna vez las hubo.
Bueno, ni siquiera esta vibrante canción (que ayudó a convertir al estadounidense en un ícono de la música romántica, el alma y música disco) consiguió hacer que las caderas de los príncipes, o incluso sus pies, se movieran mínimamente.
Apenas se tocaron. Apenas se miraron a los ojos. Y no hace falta decir que el diablo está en los detalles. Y miles de usuarios de redes sociales no han tardado en darse cuenta de la química cero entre Alberto y su esposa.
Bien es cierto que en un evento de estas características no es tarea fácil ser espontáneo, ni especialmente conocedor de la movimientos de baile si no eres un experto en la materia.
Lo sorprendente en el caso de Charlène y Alberto es que No parecían nada cómodos. ante la idea de tener que acercar sus cuerpos el uno al otro. Y, como suele ocurrir en estos casos, los comentarios sobre su falta de sentimiento Han circulado como la pólvora por las redes.
«Qué tristes están estos dos», «Es rara la forma de bailar», «No hay emoción», «¿Están bailando o se están muriendo?», «Sólo necesitan conciliar el sueño» o «En mi opinión están juntos para ceremonias pero no conviven», son sólo algunas de las palabras que han compartido los internautas que han visto las imágenes.
Camille Gottlieb, hija de Estefanía de Mónaco.
Junto con los soberanos ha sido Camille Gottliebhija del princesa estefaníauno de los asistentes habituales a este evento benéfico. La joven lució un vestido amarillo pálido firmado por Elisabetta Franchi.
El Gran Duque también asistió jorge romanovheredero del Casa Imperial de Rusia, y su esposa, Victoria Romanovna.
entre los alusiones personales presente también resaltado Kate Forbespresidente de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, y Carolina Cruz, jefe de la Cruz Roja Francesa.
Para la princesa Charlène, esta edición tiene un significado muy especial. estan cumplidos dos décadas desde que asistió por primera vez a esta galaun acto que marcó su presentación oficial a la sociedad monegasca.
Ahora, 20 años después, el evento se ha consolidado como el compromiso más relevante de su agenda institucional y el escenario en el que actúa como genial anfitriona con el Príncipe Alberto.
La gala destaca el trabajo realizado por la Cruz Roja de Mónaco y reconoce el compromiso de los donantes, cuyo apoyo es esencial para atender a las personas más vulnerables.
Más allá del componente social, el evento tiene un marcado personaje solidario: Los fondos recaudados se utilizan tanto para las intervenciones internacionales de la organización como para sus programas de ayuda en el Principado, que incluyen asistencia social urgente y cursos de formación en primeros auxilios.
Aunque algo eclipsada por la evidente frialdad entre Alberto de Mónaco y su esposa Charlène, la velada demostró una vez más el peso de Mónaco dentro del red humanitaria internacional.
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