La rebaja ‘limosna’ que el Gobierno ha propuesto para aliviar el precio de la gasolina y del diésel por la guerra de Irán
El aumento del precio de los combustibles ha vuelto a golpear duramente el bolsillo de los automovilistas españoles. En apenas unas semanas repostar se ha convertido en un auténtico lujo, impulsado por las tensiones internacionales y, sobre todo, por la guerra en Oriente Medio. El aumento del precio del petróleo fue inmediato, pasando sin filtro a la gasolina y al diésel, que en muchos casos ya superan la barrera psicológica de los dos euros por litro.
En este contexto, el Gobierno reaccionó con un paquete de medidas que, lejos de convencer a todos, fue recibido con escepticismo por gran parte del sector de la automoción. La principal propuesta: reducir el IVA sobre los combustibles del 21% al 10%. Una decisión que, sobre el papel, pretende aliviar la presión económica, pero que en realidad muchos definen como insuficiente, casi simbólica.
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Una crisis energética acelerada por la guerra
Fuente: Agencias
La actual crisis de precios no surge de la nada. La guerra en Irán provocó un verdadero terremoto en los mercados energéticos, provocando que el precio del barril de Brent se disparara hasta superar los 100 dólares en apenas unos días. Esto tuvo un efecto directo e inmediato en los precios de los combustibles, que experimentaron aumentos de hasta el 30% en menos de tres semanas.
El resultado es claro para cualquier automovilista: repostar cuesta hoy entre 15 y 23 euros más que a principios de año. Un incremento que no sólo afecta a particulares, sino también a transportistas, autónomos y empresas, impulsando prácticamente toda la cadena económica.
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