La salsa brava perfecta lleva 100 gramos de ajo, 400 de cebolla roja y 1 litro de caldo de jamón
Las patatas bravas son una de las tapas más emblemáticas de la gastronomía española. Habituales en bares, tabernas y restaurantes de todo el país, se han consolidado como uno de los opciones más comunes para acompañar una bebida fresquita o disfrutar de un aperitivo antes de comer.
Aunque su nacimiento suele estar vinculado a la Establecimientos madrileños de los años 50, Con el paso de los años esta receta ha ido conquistando toda España hasta convertirse en un imprescindible del tapeo.
De hecho, para muchos amantes de la gastronomía, la calidad de unas bravas dice mucho del nivel de cocina del establecimiento.
Aunque sus ingredientes principales son sencillos, patatas y salsa, No existe una única forma de prepararlos.
Cada cocinero aporta su propio sello a la recetadando lugar a una gran variedad de versiones que se diferencian tanto en la preparación de la salsa como en el tratamiento de las patatas.
Así, las bravas varían según la región. En Madridpor ejemplo, se identifican por el corte irregular de la patata. Además, la fritura debe ser precisa para conseguir una textura inconfundible: una capa exterior crujiente y dorada que contrasta con un interior suave y cremoso.
Lejos de la capital, los valientes mutan y se adaptan. En Barcelona Conviven versiones más sofisticadas, con alioli ahumado o emulsiones casi de alta cocina. Como en Valenciaque se sirven fuertes, muy salseados y con un contraste picante y de ajo.
Pues bien, en el pasado Alberto Chicote reveló su truco para lograr una salsa brava digna de las mejores tabernas de la capital.
«He mejorado la salsa, Yo no le pongo tomate, le pongo pimentón, cebolla, ajo y caldo de jamón. «Esto es comida de bar», afirmó el presentador de laSexta, cuyo último programa fue Servicio Secreto de Chicote.
Para esta salsa brava, Chicote empieza calentando 230 gramos de aceite de oliva virgen extra en una olla. Agregar más tarde 100 gramos de ajo picado junto con 20 chiles sin semillas y sofreír a fuego medio hasta que los ajos estén dorados sin quemarse.
Luego incorpora 400 gramos de cebolla morada, picada en trozos medianos y seguir cocinando a fuego medio hasta que estén bien caramelizados.
Cuando la cebolla esté lista, agrega 10 gramos de harina, 5 gramos de pimentón dulce y 5 gramos de pimentón picantemezclando bien y cocinando durante 3-4 minutos para integrar los sabores. verter más tarde 100 gramos de vino blanco y dejar que el alcohol se evapore durante unos 2 minutos.
Pato 1 litro de caldo de jamón y cocina todo tapado a fuego lento durante 30 minutos. Licuar la mezcla, colarla para obtener una salsa fina y devolverla al fuego. Rectificar de sal y servir caliente sobre las patatas.
Siguiendo la receta de Chicote conseguirás una deliciosa salsa brava sin utilizar tomate.
Piensa que, a pesar de la variedad de versiones que existen, hay una idea común que se mantiene: Las patatas bravas son, ante todo, una tapa para compartir. Se sirven en el centro de la mesa, se disfrutan y actúan como una excusa perfecta para alargar la velada.
En una época marcada por la cocina fusión y la enorme diversidad de propuestas gastronómicas, pocas tapas representan el esencia del bar español como patatas bravas bien preparadas.
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