las 5 claves del renacer de España ante Portugal en el Mundial
España vuelve a transmitir la sensación de ser un candidato estrella. Tras el empate ante Cabo Verde y una fase de grupos dudosa, el equipo de Luis de la Fuente acumuló dos valiosas victorias ante Austria y Portugal para llegar a cuartos de final de un Mundial por primera vez desde Sudáfrica 2010.
Las comparaciones con este equipo son inevitables. El equipo de Vicente del Bosque también llegó a Sudáfrica habiendo dominado Europa, pero tuvo que aprender rápidamente que un Mundial no siempre se gana jugando mejor que el rival, sino compitiendo hasta el final. El actual equipo parece haber entendido la misma lección porque, como entonces, va de menos a más.
Analizamos las cinco claves que explican el cambio en España.
Unai Simón hace grande el gol
Si hay un futbolista que coincide con Luis de la Fuente es Unai Simón. Durante meses se discutió si el portero titular debería ser David Raya o incluso Joan García tras sus grandes temporadas en Arsenal y Barcelona. Sin embargo, el técnico mantuvo su confianza en el portero del Athletic y la respuesta fue incuestionable.
España es el único equipo del Mundial que aún no ha recibido un solo gol. El dato es aún más llamativo si ampliamos el campo de visión: Unai Simón acumula ya 609 minutos sin encajar gol, la racha de imbatibilidad más larga de la historia de los Mundiales. El último gol del portero vasco fue contra Japón en la fase de grupos de Qatar 2022.
Lo consiguió sin tener que hacer constantes demostraciones: sólo tuvo que realizar seis paradas a lo largo de todo el torneo.
Una defensa que roza la perfección
Y gran parte del mérito también es para la línea defensiva. Laporte y Cubarsí, experiencia y juventud, forman una pareja cada vez más sólida. Juegan el balón, se anticipan, corrigen y apenas conceden ocasiones.
Por el lado derecho, Pedro Porro conectó mucho mejor con Lamine Yamal que Marcos Llorente y aportó más profundidad por la banda derecha. Por otro lado, Marc Cucurella está haciendo un Mundial extraordinario; Hay un dato que resume perfectamente su nivel: no le han regateado ni una sola vez en los últimos tres partidos contra Uruguay, Austria y Portugal.
Rodri es Rodri otra vez
Esta es quizás la mejor noticia para España. El Balón de Oro 2024 llegó al Mundial rodeado de dudas tras una temporada marcada por una grave lesión de rodilla y actuaciones irregulares en el Manchester City. En los primeros partidos muchos destacaron su lentitud en el movimiento del balón e incluso comenzaron a pedir el ingreso de Martín Zubimendi.
Sin embargo, ante Portugal apareció el verdadero Rodri: dominó el ritmo del partido, protegió la defensa y volvió a hacer mover a España como suele hacer uno de los mejores centrocampistas del mundo. Fue elegido MVP del partido y disipó muchas de las dudas que surgieron. Su pase filtrado en el primer toque a Ferran estuvo en el origen del chupinazo merino.
Los cambios de Luis de la Fuente
Uno de los aspectos más criticados de Luis de la Fuente en el inicio del torneo fue la gestión del cambio. Ante Portugal, en cambio, decidió el partido desde el banquillo. Pedri parece intocable y Dani Olmo era el jugador más inspirado del equipo, pero el técnico les eliminó para dar entrada a Ferran Torres y Mikel Merino.
Seis minutos después, en el 91, ambos marcaron el gol de la clasificación: Ferran dio una asistencia y Merino reapareció cuando España más lo necesitaba, tal como lo hizo ante Alemania en la última Copa de Europa. Un acierto táctico que también da la razón al técnico, que siempre ha confiado en ellos. Veremos ahora si Fabián ocupará el lugar de este delantero Pedri ante Bélgica.
Un grupo que todavía cree
Más allá del fútbol, España vuelve a transmitir la imagen de la selección que arrasó a hierro y fuego la Eurocopa hace dos años. Las dudas surgieron tras el empate ante Cabo Verde y algunos incluso cuestionaron la solidez del vestuario, pero las celebraciones ante Portugal dejaron un panorama muy diferente.
El gol de Merino provocó una explosión colectiva: Rodri celebrando con rabia, Ferran caminando hasta la mitad para abrazar a Marcos Llorente, todo el banquillo invadiendo el campo… Este tipo de gestos no ganan partidos, pero suelen aparecer en equipos que llegan muy lejos.
Porque, como ocurrió en Sudáfrica hace dieciséis años, España parece haber entendido que los Mundiales no siempre los gana el equipo que mejor juega; A menudo, gana quien mejor compite.
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