Las casullas de la Catedral de Oviedo recuperan su esplendor en la Real Fábrica de Tapices
La Real Fábrica de Tapices trabaja en la restauración de las casullas pertenecientes al ajuar litúrgico de la Catedral de Oviedo. El avance de esta intervención fue comprobado en Madrid por Jorge Juan Fernández Sangrador, vicario de Cultura de la Diócesis de Oviedo, y Otilia Requejo, delegada diocesana de Bienes Culturales, durante una visita a las instalaciones.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>Ambos fueron recibidos por el director general de la Real Fábrica de Tapices, Alejandro Klecker de Elizalde, quien les acompañó a lo largo de un recorrido por los distintos espacios de trabajo. La visita permitió conocer los proyectos que se desarrollan actualmente tanto en los obradores de tapiz y alfombra como en el departamento especializado en la restauración de textiles históricos.
[–> [–>[–>Uno de los principales momentos del recorrido fue la inspección de los trabajos que se están llevando a cabo sobre las casullas. La actuación busca garantizar la conservación de unas piezas de gran relevancia histórica, artística y religiosa, sometidas al paso del tiempo.
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Entre las vestiduras conservadas destaca una casulla de mediados del siglo XVI, considerada una de las prendas litúrgicas más antiguas conservadas. La pieza, expuesta habitualmente en el Museo de la Iglesia, fue confeccionada en terciopelo rojo burdeos y presenta una rica decoración bordada con hilos de seda.
[–>[–>[–>Su diseño cuenta con una ancha cenefa central en la que aparecen tres escenas formadas por figuras con nimbo situadas bajo templetes. La atención prestada a la perspectiva y la composición revela la influencia de la pintura renacentista, la corriente artística dominante en el momento en que fue realizada.
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Todos estos elementos convierten la casulla no solo en un objeto destinado al culto, sino también en un testimonio de la evolución de las artes textiles y de la iconografía religiosa. La casulla es una de las vestiduras más habituales en las celebraciones litúrgicas. El sacerdote la coloca sobre el alba, la túnica blanca que se ciñe mediante un cíngulo, para oficiar la misa.
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[–>Aunque en los primeros siglos del cristianismo los clérigos vestían de forma similar a los seglares, las prendas religiosas fueron transformándose con el paso del tiempo y adquirieron un profundo significado simbólico.
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Fue durante la época carolingia, en el siglo IX, cuando se generalizó el uso de la casulla, que entonces tenía la forma de un amplio manto que cubría prácticamente todo el cuerpo. A partir del siglo XII se consolidaron también los colores litúrgicos, elegidos de acuerdo con la festividad o el tiempo del calendario religioso. Su elección, por tanto, no responde únicamente a criterios estéticos, sino a un lenguaje simbólico propio de la liturgia.
[–>[–>[–>La decoración y la forma de estas prendas también evolucionaron con los siglos. Las representaciones figurativas fueron perdiendo protagonismo frente a motivos no figurados, especialmente vegetales. Durante el Barroco se impusieron además contornos más sinuosos y «aguitarrados», visibles en otras vestiduras conservadas en el Museo de la Iglesia de Oviedo.
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Esta mejora se suma a la restauración de la imagen de San Mateo, unas labores que está realizando la restauradora Paula Sánchez Ablanedo en el taller que el Cabildo tiene en el tránsito de Santa Bárbara.
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