Las comunidades vetan el piso turístico: "Casi todas las que votan lo prohíben"
Hasta hace poco, la apertura de un alojamiento para uso turístico en un edificio dependía, en gran medida, de la decisión de su propietario y de la normativa municipal. Ahora el escenario ha cambiado. la reforma de Ley de propiedad horizontalaprobado en 2025, transfirió parte de esta capacidad de decisión a quienes comparten la propiedad: los dueños.
Desde entonces, todo aquel que quiera utilizar una casa para alquiler turístico necesita la autorización expresa de la comunidad de propietarioscon el apoyo de una mayoría de tres quintos. Un cambio que ha convertido a las juntas de vecinos en el lugar donde se decide no sólo la implantación de este tipo de alojamiento, sino también el modelo de convivencia que los edificios quieren preservar.
«Ahora es la comunidad la que toma la decisión.«, resume Alejandro Miralles, administrador de Fincas Cholo en Lugo, quien asegura que esta cuestión se ha convertido en una de las más habituales entre las comunidades que gestiona.
Según explica, la principal preocupación de los propietarios no está tanto relacionada con el turismo sino con incertidumbre lo que genera la constante llegada de extraños. “Lo más preocupante es no saber quién entra y sale del edificio ni qué uso se le da. zonas comunes«, subraya. Sin embargo, insiste en que la existencia de alojamientos de uso turístico no implica necesariamente conflictos y que, en muchas propiedades, residentes y visitantes conviven con absoluta normalidad.
Pese a ello, la tendencia observada es clara. “Casi el 100% comunidades que gestionamos y que someten a votación este tema Aprueban la limitación o prohibición de viviendas nuevas para uso turístico», afirma. Según él, la mayoría de los propietarios prefieren conservar el carácter residencial del edificio y consideran que la última palabra la tienen quienes viven allí.
La normativa también establece que las comunidades que autoricen esta actividad podrán establecer ciertas condicionescomo incrementar los gastos de comunidad de estas viviendas hasta un 20% para compensar un mayor uso de elementos comunes.
Pero ¿cómo vivir esta realidad? fuera de las juntas de propietarios? Salimos a la calle y vemos que la percepción se repite.
Laura vive en Málaga. En su edificio hay cinco alojamientos de uso turístico, aunque la comunidad ya ha decidido que no permitirá nuevas aperturas. Ella misma admite utilizar este tipo de alojamiento cuando viaja, pero considera que no debe instalarse en edificios residenciales.
«no lo veo«, responde cuando se le pregunta por este modelo. Su posición refleja la de muchos propietarios que, sin haber sufrido problemas de convivenciaprefieren mantener el uso residencial de sus edificios y evitar la incertidumbre que genera el tránsito constante de extraños.
A varios cientos de kilómetros de distancia, en Valencia, Paco y suPasé por un proceso similar. En su urbanización se discutió en una junta de propietarios la posibilidad de autorizar viviendas de uso turístico. Los vecinos ejercieron un derecho que no tenían hasta hace poco y decidieron, mediante votación, no permite la apertura.
Aunque reconoce que alquiler turistico Es una actividad que potencia la economía y atrae visitantes, Miralles asegura que este argumento rara vez resulta decisivo a la hora de decidir. «Los vecinos realmente no ven ningún beneficio en que haya un alojamiento para uso turístico en su edificio«, explica.
Para el administrador, la reforma ya está dando sus frutos. «El hecho de que las comunidades ahora puedan tomar decisiones sobre apartamentos turísticos es recuerda un poco este fenómeno«, por ejemplo, en Lugo», concluye. La norma ha trasladado el debate a las comunidades de propietarios y, al menos por ahora, la mayoría parece tener clara su respuesta.
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