Las correlaciones que sirven de excepción a las pautas en las bolsas
El mercado de renta variable es actualmente un meollo de profesionales a la búsqueda de correlaciones. Para algunos, lo primordial son las pautas o tendencias. Esos insisten en que la tendencia de los mercados en la actualidad es positiva y las perspectivas de beneficios están abiertas. Otros analistas buscan correlaciones lógicas o poco intuitivas del tipo ‘cada vez que sube x también lo hace y en un porcentaje b’. Una correlación típica es las que une al Dow Jones con el Ibex, por ejemplo. O la que está más en boga estos días; la correlación entre precios del petróleo y evolución de los índices bursátiles.
[–>[–>[–>Se da por hecho que la correlación de 10 días entre los futuros del S&P 500 y el petróleo crudo WTI bajó a -0,6, la lectura más negativa desde octubre. Esto significa que cuando los precios del petróleo suben, las acciones bajan, y viceversa. Históricamente, este patrón se mantiene durante los conflictos geopolíticos, con las acciones correlacionadas negativamente con el petróleo en seis de los últimos ocho eventos importantes. Cuanto más dure un conflicto y más suban los precios del petróleo, más profunda será la caída del valor de las acciones. Las peores caídas del S&P 500 fueron del -19,3% durante la Revolución libia de 2011 y del -15,9% durante la Guerra del Golfo de 1990. Esto ocurrió mientras los precios del petróleo subían hasta un 36% en 2011 y un 130% en 1990.
[–> [–>[–>No es de extrañar que el empresario Donald Trump, también presidente de EEUU, duerma peor estos días. No es por las muertes causadas por la guerra ni por esos barcos hundidos que le causan hasta risas. El desasosiego de Trump le llega de haber calculado los efectos de tanta bomba en los precios del petróleo y las consecuencias que se derivarán en los próximos meses en ese territorio bursátil que tanto aprecia. Y en los precios, que tanto teme.
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Pero hasta las correlaciones pierden el paso. En el caso de esta semana en la que los precios del petróleo suben y bajan a lo loco, los inversores se encuentran huérfanos de esa correlación otrora mantra incuestionable. Los precios del petróleo han subido drásticamente desde que comenzó la guerra de Irán a finales de febrero. El crudo Brent cotizaba en torno a los 91 dólares por barril este miércoles. Los precios del petróleo se han mantenido relativamente altos a pesar del anuncio de la Agencia Internacional de la Energía de que coordinaría la liberación de 400 millones de barriles de las reservas estratégicas de petróleo de sus países miembros. No está el mercado para respiros y sí para atajar guerras. La posibilidad de que el humo negro del golfo Pérsico llegue, literalmente o en sentido figurado, a Occidente enturbia cualquier buen horizonte. Quizá por eso, los optimistas más contumaces insisten en que esta triste guerra contra Irán no puede ni debe durar demasiado, y menos afectar al flujo petrolero mundial. Hasta en el fondo Blackrock confían en que la guerra de Irán llevará a un mundo de petróleo más barato. Pero a día de hoy nadie sabe los giros que el conflicto puede protagonizar. EEUU ha metido al mundo en un problema y los votantes de EEUU tendrán en su mano la salvación. Y mientras tanto, China sigue en segundo plano replanteando sus estrategias energéticas más lejos del petróleo y con nuevos horizontes que convendrá emular.
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