Las empresas preparan el despido sin indemnización con pequeñas sanciones que pasan desapercibidas
El abogado especializado en derecho laboral Juanma Lorente ha lanzado un aviso a través de sus redes sociales sobre una práctica empresarial que podría estar abandonando Miles de trabajadores sin indemnización por despido. Según explica, numerosas empresas están poniendo en práctica una estrategia silenciosa que consiste en imponer pequeñas sanciones por escrito que, si bien no suponen una pérdida económica inmediata, sí van construyendo un expediente laboral que luego será permite justificar un despido disciplinario sin coste alguno para la empresa.
La clave de esta práctica reside en que muchos convenios colectivos contemplan la posibilidad de sancionar las infracciones consideradas graves únicamente con una amonestación escrita, sin necesidad de aplicar suspensiones de empleo y salario.
Esta opción, que aparentemente beneficia al trabajador al no afectar su bolsillo, se convierte en un arma de doble filo cuando las amonestaciones empiezan a acumularse. «Ni siquiera te das cuenta» Lorente advierte, señalando que la mayoría de los empleados tienden a ignorar estas sanciones al no percibir un daño económico inmediato, sin considerar que cada una de ellas está alimentando una historia que la empresa puede utilizar en su contra.
Consecuencias económicas y legales para el empleado
El problema se agrava cuando, tras acumular varias advertencias escritas no contestadas, la empresa decide realizar un despido disciplinario basado en la repetición de faltas.
Según la legislación laboral española, este tipo de despido no conlleva indemnización para el trabajador, independientemente de su antigüedad o salario. Dependiendo de cada caso, el monto que el empleado deja de percibir podrá oscilan entre 12.000 y 14.000 euros o incluso superar esa cifra en trabajadores con una larga carrera profesional. Para la empresa, los ahorros son considerables, especialmente en contextos de reestructuración o ajustes de plantilla.
Una vez realizado el despido de esta forma, se aumentan las posibilidades de que un juez lo declare improcedente. reducir drásticamenteya que, si el trabajador no recurrió en su momento las sanciones individuales, los tribunales interpretan esta pasividad como una aceptación tácita de ellos.
Cuando finalmente se impugna el sobreseimiento, el juez se encuentra con un expediente completo de amonestaciones que, al no haber sido contestadas, conceden validez jurídica de la decisión empresarial. Los abogados laboralistas coinciden en que la clave es reaccionar desde la primera sanción escrita, por insignificante que parezca, ya que impugnarla a tiempo es la única forma de evitar que en el futuro se convierta en prueba en tu contra.
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