Legislar menos, legislar mejor
Ya Aristóteles en su «Política» alertaba contra la profusión de leyes, considerando que no por ser muchas eran mejores y que valían más unas pocas, firmes y estables; «pues lo bueno de una ley es que perviva en el tiempo, ya que el cambio constante puede debilitar su autoridad». Una profusión de leyes sólo devendría en confusión para los jueces y desesperación para los ciudadanos (Libros II y IV).
[–>[–>[–>Esta reflexión clásica viene a cuento de que asistimos en este país a una situación de incontinencia legislativa. Todo se quiere regular, aún sin mayoría, como si la población fuera menor de edad y no tuviera capacidad de juicio en un momento en donde los políticos se llenan la boca con la palabra «ciudadanía».
[–> [–>[–>A veces se dan efectos perversos. Las leyes contra el cambio climático, la transición ecológica y la protección de la biodiversidad, han visto como los cauces de los ríos y torrentes se llenaban de piedras, ramas y maleza que actúan como auténticas represas temporales en épocas de grandes riadas. La excesiva regulación de la «no actuación» en los montes ha provocado un incremento de monte bajo y matorral, que será muy bueno para la diversidad biológica, no lo negamos, pero que se convierte en una auténtica pira incendiaria, yesca seca, en época estival.
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El traslado a los «pueblos» de las mismas normas que rigen en las ciudades, decibelios, manipulación de alimentos, aplicación de disposiciones de venta de bebidas, comidas, productos de limpieza, ropa y un amplio etcétera; aplicado a los bares-tienda de toda la vida acaban con el relevo generacional y el abandono de esos negocios en las zonas rurales que eran auténticos «centros sociales» que actuaban como grandes «atractores» para propios y extraños, y que, para colmo, no necesitaban de subvención pública. La denominada pomposamente «España vaciada» tiene efectivamente un responsable, como así «pretenciosamente» pretende insinuar la expresión gubernativa: el exceso de regulación y la mala aplicación de las políticas climáticas a las zonas rurales.
[–>[–>[–>No quedan mejor paradas las políticas sociales. Las disposiciones sobre «las violencias sexuales», hechas muy deprisa y con gran desconocimiento, han conseguido generar el efecto contrario al que pretendían reduciendo las penas a los agresores sexuales. La denominada «ley trans» ha llevado a diluir los derechos de las mujeres, que tan duramente habían luchado por ellos, hasta el punto de que cualquier hombre puede, en un momento determinado, y ese momento ya ha llegado, considerarse mujer y ser tratado, por tanto, como tal con todas las prerrogativas y derechos que las leyes de «violencia de género» les posibilitan. Se tiene tanto miedo al fracaso político que se quiere proteger a la población de sí misma. En «pandemia» se llegaron a establecer hasta los horarios en los que salir a pasear, solos, con los «críos» o con los perros.
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Pero el cenit lo marca ahora el anuncio del presidente, como si no hubiera nadie más que lo pudiera anunciar, de la prohibición de acceso a las redes sociales a los menores de 16 años. Esa medida ha sido aplaudida inmediatamente por una gran parte de la sociedad que todavía se cree al ministerio de propaganda Sánchez e ignora que la aplicación de la misma es igual de efectiva que la de poner puertas al campo. Sin entrar en más consideraciones.
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[–>Podríamos citar seguramente más casos (alguno habrá que los conozca), pero baste con estos pocos ejemplos. Tampoco queremos decir que no haya que hacer leyes y regular conductas sociales, vamos que no somos «anarcoliberales». Las leyes han forjado a la humana sociedad desde al menos el tiempo de Hammurabi, un código simple pero contundente, conservado aún hoy en una «pequeña» estela del museo del Louvre.
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En definitiva, normas simples, firmes y estables, como diría el bueno de Cicerón. A quién se atribuye la frase: «donde se multiplican las leyes, también se multiplican las injusticias», frase que a su vez podría haber tomado del filósofo romano Publio Siro (S. I a. C.), que sostenía que donde hay más leyes, hay mayor injusticia, «Ubi plurimae leges, ibi summa iniuria».
[–>[–>[–>«Las leyes inútiles debilitan a las necesarias» (Montesquieu, «El espíritu de las leyes»).
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