Lo que no se entiende, cabrea
Hay decisiones de la justicia que, vistas desde fuera, te dejan con una mueca extraña. No me refiero a grandes debates jurídicos, sino a ese sentimiento común y bastante humano de que algunas cosas no suenan del todo bien, aunque estén perfectamente protegidas por la ley. Y sí, claro: la ley es la ley. Los jueces no están para interpretar lo que sienten, sino para aplicar lo escrito. Eso lo sabemos, otra cosa es que lo compartamos sin fricciones.
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