Los empresarios de Matalascañas piden la declaración de zona catastrófica tras los daños del temporal
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Los empresarios de Almonte han pedido al Gobierno que se declare Matalascañas, localidad de Huelva golpeado por tormentas recientes.
Así lo ha señalado la Asociación Empresarial de Almonte (Huelva), integrada en la Federación de Empresarios de Huelva (FOE) y presidido por Pedro Roldán, quien ha alertado de la «grave situación» de la conocida localidad costera.
Así, Roldán ha solicitado la intervención del Junta y al Gobierno central, al que ha solicitado la declaración de zona catastrófica», cuestión en la que Costas es competente.
El daño en Matalascañas Son visibles en al menos 4,5 kilómetros de costa. Ahí es donde se producen los peores efectos de las tormentas.
Las fuertes mareas y lluvias han provocado, explican los empresarios, «la rotura de grandes tramos del paseo marítimo y poniendo en riesgo directo chalets, bloques de viviendas, hoteles, etc.». establecimientos turísticos y chiringuitos”varios de los cuales han sido «literalmente arrastrados por el mar».
«Preocupante»
Por ello, los empresarios señalan que «la situación es especialmente preocupante por la amenaza real de que los daños lleguen a la depuradora», lo que «habría consecuencias irreversibles desde el punto de vista ambiental y de salud».
La asociación recuerda que la dinámica costera del Golfo de Cádiz «es muy conocida por los habitantes del territorio y cuenta con numerosos precedentes históricos» y señala que «testimonio mudo de ello es La Peña, antigua cimentación de una Torre de Almenara mandada construir por Felipe II, que se levantaba sobre la duna del Playa de Torre la Higuera -actual Matalascañas- y que ya en el siglo XVI fue destruido por tormentas.
Esta dinámica natural, advierten los empresarios, se ha visto «gravemente alterada» por la acción humana, «sobre todo desde la construcción del dique Juan Carlos I, «cuya consecuencia directa ha sido la interrupción del suministro circular natural de arena».
En este sentido, señalan que “como resultado, la arena queda retenida al otro lado del espigón, formando una enorme playa artificial, mientras que la costa de Doñana y Matalascañas sufre un déficit crónico de sedimentos, sin que se hayan aplicado medidas correctoras efectivas para restablecer el equilibrio natural roto.
Déficit de arena
A este problema estructural se suma el aumento del nivel del mar»,el déficit de arena acumulado desde hace décadas, el cambio climático, el aumento de los fenómenos meteorológicos extremos» y lamentan lo que consideran «lo más preocupante», que es la «inacción administrativa».
En este sentido, destacan que «prueba de ello es la desaparición acelerada de las dunas fósiles de Asperillo, que retroceden decenas de metros» y critica que «es especialmente llamativo «que hace años un empresario de turismo de naturaleza fue encarcelado por bajar un escalón de apenas 1,5 metros para garantizar el paso seguro de los visitantes, mientras que hoy estas dunas, de incalculable valor, están abandonadas a su suerte».
A esto «se suma el creciente cariño a la dunas «móviles del litoral virgen entre Matalascañas y Sanlúcar de Barrameda».
La Asociación Empresarial Almonte recuerda que la costa de Huelva y, por extensión, la de Doñana, es «la más estudiada de España, tanto por su condición de Parque Nacional como por ser una zona de riesgo de tsunamis» y destaca que la Universidad de Huelva y los técnicos de Costas «saben perfectamente qué actuaciones son necesarias», por lo que exigen que «a los problemas técnicos no se les dé solución política». «Escuchemos a los que saben, dejémosles trabajar», subrayan.
En este sentido, insisten en que la solución «no puede limitarse a contribuciones específicas de arena, que tampoco se realizan desde hace años, pero hay que acometer una actuación integral, recuperando en la medida de lo posible la dinámica natural del litoral y dotándolo de espigones, espigones u otras infraestructuras que determinen los expertos.
doñana
Los empresarios reconocen que Matalascañas, «como muchas urbanizaciones de la costa española, no es un ejemplo de urbanismo», pero exigen que «se actúe con el mismo criterio que en otros territorios» y que «esta zona no esté condenada a la paralización por análisis o por el miedo escénico por su proximidad a un Parque Nacional».
«Almonte ha renunciado a mucho en favor del desarrollo sostenible. No podemos renunciar a todo. Matalascañas necesita ayuda urgente», concluyen, reiterando que «ha pasado el tiempo de los diagnósticos» y que «cada tormenta agrava una situación ya de por sí extrema».
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