Madrid y el Papa
Me manda mi hermano un vídeo con motivo de la visita del Papa donde sale un primo nuestro cura al que felicito, mientras él se ríe de sí mismo, y un Madrid castizo, acogedor, alegre luminoso y esperanzado, abierto al mundo. Me pilla en Madrid, precisamente, donde vine ayer previendo que la entrada iba a estar imposible aunque encontré una M30 y una M40 con una circulación fluida como casi nunca. Ignorando las voces que aconsejaban no acercarse a la capital, he venido, no solo para ver al Papa pero también, y asistir a la misa en Cibeles, y, como Madrid es inmenso y me alojo alejada del centro, que en esta maravillosa y carísima ciudad todavía hay barrios tranquilos repletos de terrazas tranquilas donde tardear o mañanear, la gente que seguro sufre lo suyo, como cada cual, parece contenta y disfrutona.
[–>[–>[–>Mientras ideamos estrategias para llegar el domingo a nuestra zona z6 de Cibeles, pues han cerrado todas las estaciones de metro cercanas pero solo se puede ir en metro, – que me lo explique el simpático Almeida-, me resulta inevitable recordar con nostalgia agridulce pero agradecimiento inmenso, la visita de un entonces pleno de energía Juan Pablo II a Guadalupe hace un millón de años. Tiempos que atesoro como llenos de esperanza, porque entonces vivía una juventud insultante, como ahora insultante es mi veteranía. Los tiempos que transitamos ahora, en lo que va de una democracia recién estrenada a una ya entrenada en lo mejor pero también en lo peor y por eso dicen algunos que enferma o envejecida , aunque una en un optimismo voluntarista o ingenuo, pero también esperanzado en una esperanza trascendente, prefiere considerarla veterana y no inmune, pero sí resistente a los riesgos.
[–> [–>[–>¡No tengáis miedo!, nos decía Juan Pablo II en una llamada a la valentía y a la alegría de la fe en aquellos momentos de incertidumbre. ¡Respeto para cada ser humano!, nos anima León XIV en su vuelo a España en estos tiempos de incertidumbre. Mensajes y diagnósticos de un mundo en el que cada cual debe decidir si prefiere la oscuridad o la luz.
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