Malversaciones euroespañolas
El Tribunal de Justicia de la Unión Europea, TJUE, ha concedido una amnistía por la malversación de fondos públicos gastados en el “procés” “por no afectar a los fondos europeos”. Pero no ha concedido amnistía por la malversación de fondos españoles, ni, dicho sea de paso, catalanes. Sin embargo, desde el Tratado por el que se crea el euro, tras los Acuerdos de Maastricht, dicha moneda pasa a ser no sólo moneda comunitaria -y por tanto española- sino también moneda de reserva internacional europea, junto con el dólar. De ahí que cada europeo, aunque no sea consciente de ello, tenga un salario invisible por la correspondiente ventaja que tiene su credibilidad en los mercados internacionales. Pero para que el euro mantenga su reputación global, requiere el cumplimiento de reglas de gasto comunes y medidas económicas reputadas. Si cada país miembro desliza hacia arriba su déficit público, y por tanto su Deuda, provoca subidas de los intereses del bono de la deuda pública europea, con mayor descrédito y coste para el conjunto; y el Banco Central Europeo, del que forma parte el Banco de España.
Tras la sentencia del TJUE, el Tribunal de Cuentas ha levantado la suspensión del procedimiento, solicitando a las partes que informen si la malversación afectó a intereses comunes. Una respuesta positiva bloquearía la supresión de un pasivo contable por los 3 millones de euros reclamados a los 35 acusados. ¿Gastaron dinero de su bolsillo, sin buscar enriquecimiento personal beneficiándose de nuevos cargos políticos? ¿Autoamnistía? Todo es posible. Incluso seguir priorizando y fomentando, vía efecto imitación, conductas irresponsables y poco edificantes. Aunque salgan de tu propio bolsillo…
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