MAPAMUNDI | Acostumbrados a lo impensable
El torbellino geopolítico y militar del inicio de la guerra contra Irán ha enterrado en el ciclo de las noticias el drama que sufren los civiles a los que les caen las bombas encima. El humo de la guerra oculta la sangre derramada.
[–>[–>[–>Decenas de niñas murieron el pasado sábado mientras asistían a clase en la escuela de Minab, una ciudad iraní frente al Estrecho de Ormuz. El colegio donde estudiaban recibió el impacto de un misil, en el primer día de bombardeos lanzados por Israel y Estados Unidos contra el país persa. Murieron 175 personas, en su mayoría niñas de entre siete y doce años. El Pentágono dice que está investigando el incidente. El ejército israelí dice que está investigando el incidente. Ya ha pasado una semana, y nada. Una investigación visual del The New York Times apunta a que fue un ataque de precisión estadoundiense. Cerca había unos cuarteles generales de la Guardia Revolucionaria y habrían identificado mal el objetivo. La soberbia de la guerra moderna.
[–> [–>[–>Hemos visto imágenes de sus pequeños cadáveres envueltos en los paños del ritual mortuorio musulmán. Hemos visto desde el aire cómo una excavadora iba preparando los huecos en la tierra del cementerio de Minab donde iban a descansar. Es la foto que tienen en la cabecera de este artículo. Es espeluznante. Cuadrados simétricamente distribuidos; los que estaban por horadar, aún con la pintura marcando el rectángulo a excavar. Es una fotografía aérea publicada por la agencia Reuters y difundida por el ministro de Exteriores iraní.
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¿Nos estamos insensibilizando ante toda visión del horror? Hace unos años, el mundo habría temblado ante esa desgracia. Ahora, parece que Gaza nos ha vuelto el corazón de piedra. Los que hemos querido mirar, hemos visto miles de imágenes de niños despedazados bajo las bombas, o tiroteados. Dos años de la gran masacre israelí en la Franja, también desde la cobardía del ataque aéreo. Cerca de 18.500 menores fallecidos, con nombre, edad y apellidos, aparecen en la lista publicada por el The Washington Post hace unos meses.
[–>[–>[–>Tiempo atrás, una imagen como la de la masacre de la escuela de niñas de Irán habría tenido mucho más impacto. Escaseaban las instantáneas del horror que hoy abundan. ¿Se acuerdan de la niña Kim Phuc, de 9 años, desnuda y abrasada por el Napalm durante la guerra de Estados Unidos contra Vietnam? Era de 1972. Cambió conciencias y a buen seguro tuvo algo que ver en las protestas en Estados Unidos que, a su vez, elevaron el coste político de mantener la guerra.
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¿Se acuerdan del niño africano consumido por el hambre al que acechaba un buitre? La instantánea fue tomada por Kevin Carter en Sudán en 1993. Él recibió por ella el premio Pulitzer, pero se suicidó poco después. Se hacían conciertos internacionales con los principales músicos del momento contra el hambre en África. “Somos el mundo, somos los niños” (1985).
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[–>Y ahora, ¿por qué ya no? ¿Por qué la muerte de alrededor de un centenar de niñas, con sus mochilas, sus cuadernos y sus sueños, dura solo unas horas en el frenético ciclo informativo? Porque el mundo está totalmente a la deriva y el número de hechos aberrantes se acumula rápidamente. Es imposible digerirlo. Hay tantas guerras, tanto dolor, tanta enemistad, tantas armas y bombas de una tonelada, tanta geoestrategia y planes grandiosos para cambiar regímenes… Las bravuconadas de Trump no dejan espacio para nada más. Hablar de la muerte de civiles parece, casi, una debilidad intelectual.
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El régimen de los ayatolás asesinó a miles de personas en unos pocos días durante las protestas de principios de año. Teherán reconoce al menos 3.117, entre fuerzas del orden y manifestantes. La ONG Human Rights Activists in Iran tiene verificados 7.007 asesinatos, y está revisando otros posibles 11.744. Por mucho menos a China se le impuso un embargo de armas que dura hasta hoy: Se estiman en alrededor de 3.000 los asesinados en los alrededores de la plaza de Tiananmen en 1989.
[–>[–>[–>La Organización de las Naciones Unidas ha solicitado una investigación sobre el ataque a la escuela de niñas en Irán, porque podría constituir un crimen de guerra. ¿Se acuerdan de Naciones Unidas? Está sumida en la irrelevancia más absoluta. Descatalogada. Ahora las guerras no se debaten en el Consejo de Seguridad, nadie agita en Nueva York una probeta con la supuesta prueba fehaciente de que Irak tiene armas de destrucción masiva, como hizo el secretario de Estado Colin Powell en 2003. Ahora basta un vídeo de Donald Trump, de buena mañana, para crear el relato (falso en muchos aspectos) para decretar el bombardeo de un país de Oriente Próximo. En eso, el nuevo presidente de Estados Unidos no es diferente a sus antecesores. Ya tiene su guerra en la región, como los Bush tuvieron las dos de Irak y Obama la de Libia.
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Este martes se ha celebrado el funeral de las pequeñas de Minab. Han transportado sus cuerpos en un camión que avanzaba a duras penas entre la multitud.
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@MarioSaavedra
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