Más de un millón de personas despiden al Indio Solari, uno de los grandes cantautores argentinos de todos los tiempos
Más de un millón de personas despidió este domingo a Carlos Solari, el Indio, y uno de los artistas populares más importantes del último medio siglo en Argentina. Una fila de 10 kilómetros se formó bajo la lluvia. La procesión de acongojados fue lenta. Hombres y mujeres que lo descubrieron hace cuatro décadas, atravesaron sus adolescencias en los años noventa o se formaron con las canciones de Los Redonditos de Ricota antes de 2001, el año de su separación, estaban allí, con su ropa alusiva, sus banderas, muñecos y globos, junto con los que descubrieron al Indio, letrista sin par, a partir de su etapa solista con Los Fundamentalistas del aire acondicionado. No se convoca a semejante multitud por azar. Tampoco se esperan tantas horas sin la compensación de la despedida. La muerte de Solari a los 77 años como consecuencia de un ACV hemorrágico y después de padecer la enfermedad de Parkinson por 10 años tuvo el efecto de un terremoto emocional. Si la obtención del Mundial de 2022 fue un acontecimiento de alegría popular sin parangón en las calles, el adiós al cantante y compositor hizo aflorar un dolor colectivo de magnitud equivalente. El Gobierno de ultraderecha, que tachaba a Solari de comunista y lo invitaba a vivir en Cuba, a pesar de que sus predilecciones políticas siempre estuvieron más cerca del anarquismo y, en la última etapa de su vida, el peronismo, impidió que la ceremonia se realizara en el Congreso. El velatorio en un polideportivo de la periferia bonaerense se convirtió entonces en el epicentro de una catarsis nacional.
[–>[–>[–>A las 19 horas del domingo se anunció en un altavoz de que los dolientes habían superado el millón. Y seguía lloviendo. El agua no desalentaba a los seguidores. Todo lo contrario: empaparse era una prueba más de la devoción que se acompañaba desde el balcón de alguna casa con temas clásicos de Los Redondos. Podía sonar «Todo preso es político«, «Un poco de amor francés» o «Jijiji», y la reacción de la hilera interminable era la misma. Todos a cantar eso de No lo soñé, yeh/ Ibas corriendo a la deriva/ No lo soñé, yeh/ los ojos ciegos bien abiertos. El aprendizaje de la letra venía de lejos y en la tarde plomiza se puso a prueba esa memoria a puro salto. La cultura «ricotera» tiene un componente esencial: el pogo, y ellos, los cultores de esa profesión de fe, dicen haber sido protagonistas del baile más masivo del mundo. Camino al polideportivo volvieron a repetirlo. Miles y miles de personas saltando, chocándose entre sí, en un ritual de celebración y duelo.
[–> [–>[–>Se vendieron chombas con una mitad la cara del Indio y la otra de Diego Maradona, como si quisieran resumir un mismo sentimiento. Otras llevaban una de sus frases célebres: «vivir solo cuesta vida».
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«Damas y caballeros: les pedimos que cuando les toque avanzar lo hagan con tranquilidad. Van a entrar todos, esto es para ustedes, cuídense. Mantengamos el orden y la calma. Hay muchas familias, muchos niños. Somos parte de una historia muy importante, disfrútenlo», instaron los organizadores a través de los altavoces.
[–>[–>[–>Un maestro y una manera de vivir
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Los Redondos han sido un fenómeno inédito en la cultura argentina y regional: llenaron estadios y obtuvieron resonantes éxitos artísticos por fuera de los mecanismos del mercado. Fueron ajenos a las discográficas tradicionales y a la publicidad, las entrevistas y los festivales colectivos. Por sobre todo, forjaron una lealtad inoxidable con sus seguidores. Por eso las frases de las canciones de Solari se escribieron este domingo en banderas, carteles, cartones y hasta pasacalles. No hubo incidentes. La voz del Indio los fue guiando hacia el interior, donde se encontraba el cuerpo. «El Indio es una forma de vivir. Es la historia de varias generaciones. Por eso atraviesa a todas las edades y las clases sociales, a todos los clubes de fútbol. Es una gran familia», explicó uno de los que pudo despedirse. Una pantalla transmitió lo que ocurría al interior: camisetas de fútbol, banderas, discos, cartas, rodeaban el féretro.
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«Estamos viviendo tiempos muy hostiles en esta época», dijo una joven al explicar las razones por las cuales esperó tanto el instante del adios a su ídolo. Había credido con sus canciones. Le habían enseñado a vivir y a desconfiar.
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[–>Casi nadie se abstuvo de despedirlo. «Siempre en nuestros corazones. QEPD», escribió Leo Messi en su cuenta. Los artistas también expresaron su pena. El peronismo bonaerense atraviesa una crisis interna. De un lado, el gobernador de la principal provincia argentina, Axel Kicillof. Por el otro Máximo Kirchner, amigo de Solari, quien, en nombre de su madre presa, Cristina Fernández de Kircher, libra una batalla contra el economista y aspirante a la presidencia en 2027. La muerte de El Indio los llamó a la concordia. El Gobierno no pudo disimular su incomodidad. La despedida fue, a la vez, una manifestación contra el anarco capitalista, Javier Milei. «El funeral trajo el perfume de la tempestad«, señaló el portal Letra P.
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