Meliá y Hesperia, en modo alerta
cadenas hoteleras españolas Meliá y Hesperia han pasado, en cuestión de días, de planificar un crecimiento selectivo en Venezuela instalarse en un escenario de máxima precaución ante el vacío de poder abierto después de la captura del presidente Nicolás Maduro por las fuerzas estadounidenses 3 de enero.
El repentino giro político y militar ha colocado al país caribeño en un limbo institucional que impacta de lleno en los intereses de las empresas españolas con presencia en el mercado venezolano, especialmente en el sector. hotelero gama media y alta.
la combinación de inestabilidad políticariesgo de alteraciones en la seguridad pública, posibles cierres de espacio aéreo y las nuevas tensiones económicas sitúan a los grupos hoteleros en una fase de vigilancia permanente.
Las próximas semanas serán decisivas para saber si el episodio se traduce en una transición hacia una mayor estabilidad o si, por el contrario, profundiza el deterioro de un mercado que lleva años operando en condiciones alejadas de la normalidad.
Meliá y Hesperia: dos estrategias españolas ante el mismo riesgo
La presencia española en el sector hotelero venezolano se concentra hoy, fundamentalmente, en dos grandes nombres: Meliá Hoteles Internacional y Hesperia.
Otras cadenas relevantes –como NH Grupo Hotelero, Barceló, RIU cualquiera Iberostar— optó por no entrar ni salir del país hace mucho tiempo, debido a la combinación de crisis económica prolongadaepisodios de hiperinflación, escasez crónicarestricciones cambiarias y graves problemas de seguridadque han mantenido el turismo internacional en niveles muy bajos y han reducido la rentabilidad de las operaciones.
Meliá Es la cadena con mayor arraigo histórico, gestiona el emblemático Gran Meliá Caracasun hotel de cinco estrellas ubicado en gran sabanaque durante décadas ha sido el hotel español más representativo de Venezuela.
A pesar del contexto, el establishment sigue apareciendo en plataformas de reservas internacionales y su página específica en la web oficial de la cadena sigue operando y funcionando con normalidad, un indicio de que, de momento, la empresa mantiene la operativa básica y la comercialización del producto.
Internamente, el grupo afirma que está operando “sin incidentes”pero matiza que está “a la espera” de la evolución de la situación en los próximos meses, lo que sugiere una posición de continuidad condicionada a que no se produzcan deterioros bruscos en el entorno.
la posición de Hesperia ofrece diferentes lecturas, la cadena, con más de 20 años de presencia en Venezuela y una declarada “ADN venezolano” Según sus propios directivos, en los últimos tiempos ha sido el operador español con mayor optimismo ha demostrado respecto del potencial del país.
Gestionar varios establecimientos en posiciones estratégicas como: Isla Margarita (Hesperia Isla Margarita, Hesperia Playa El Agua), maracay, morrocoy y Valencia (Hesperia WTC Valencia), configurando una red que combina hoteles vacacionales y urbanos con una fuerte orientación al mercado local y regional.
En declaraciones previas a este último episodio, la cadena enfatizó que “Hesperia cree en Venezuela porque tiene ADN venezolano, tiene raíces venezolanas y lleva más de 20 años apostando a favor del país que le abrió sus puertas”presentarse como garante de una determinada impulso social, económico y cultural en su zona de influencia.
Una narrativa de compromiso a largo plazo que ahora contrasta con un entorno en el que seguridad jurídica y operativa vuelve a estar en entredicho.
El pasado mes de julio, el director general de Hesperia Mundial América, Enrique Castroplanes anunciados para aumentar la presencia de la cadena en Venezuela antes de finalizar 2025, con el proyecto Hesperia Barquisimetoque iba a levantar seis el número de hoteles en funcionamiento en el país.
El preacuerdo contemplaba un hotel concepto urbanocon más de 100 habitaciones, terraza con piscina, salas de eventos y un azotea orientado al ocio y la restauración, formato que apostaba por la recuperación de cierta demanda corporativa y de eventos.
La nueva realidad política obliga, como mínimo, a revisar tiempos, inversiones y expectativas de rentabilidad sobre ese plan.
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí