México inicia la fiesta de ‘su’ Mundial con una victoria ante una Sudáfrica inofensiva en el partido inaugural
México no podía fallar en sus inicios. A Estadio Azteca lleno de gente, un país que quizás ejerció una presión excesiva sobre su equipo, y un rival propicio para un buen comienzo. [México – Sudáfrica: así vivimos el partido inaugural del Mundial]
La ‘Clasificación’ ha pasado Sudáfrica sin destellos pero con soltura y sumó los primeros tres puntos que los encarrilaron a los octavos de final del mayor Mundial de la historia.
Quiñones pasará a la historia como el hombre que abrió el marcador en este histórico Mundial. Penalizó un gran error de Sudáfrica al soltar el balón para encarrilar el partido, y en la segunda parte Raúl JiménezYa en superioridad numérica, mató el partido para los de Javier Aguirre.
Quiñones abre la caja
No fue el partido más atractivo del mundo, pero el duelo que cierra el telón de un Mundial siempre es algo especial. Es la ilusión de los niños pequeños abriendo regalos el día de Reyes, pero extendida a todo tipo de edades y condiciones.
Cuatro años de espera para vivir este momento y sólo nueve minutos para ver el primer gol de este Mundial que, por pura lógica, debería ser el más goleador de todos los tiempos. El entre México y Sudáfrica fue sólo el primero de 104 partidos que se disputarán durante este periodo de poco más de un mes.
Ante este objetivo inicial, México afinó su objetivo. Un centro de Reyes desde la derecha encontró la llegada de Raúl Jiménez por detrás, y el delantero quiso aprovechar ese caramelo con una buena volea que obligó a Williams a realizar la primera parada del Mundial.
La resistencia sudafricana no duraría mucho. Una selección que, todo hay que decirlo, no ofrecía prácticamente ningún argumento para merecer lo más mínimo. Nos encontraremos con muchos equipos como este en esta Copa del Mundo.
Cuando el partido avanzaba a las nueve, el éxtasis llegó al Estadio Azteca. Williams se arriesgó cuando Sudáfrica sacó el balón, Sithole cometió un error al controlar su espalda y Lira estaba más lista que nadie para presionar.
Quiñones estuvo atento a la jugada, fue el más rápido en coger el vuelo de su compañero y en un abrir y cerrar de ojos ladeó la pierna derecha. Golpeó la pelota con toda el alma, con la emoción de quien celebra el primer gol de un Mundial ante más de 80.000 compatriotas. Un sueño hecho realidad cuando su disparo rozó la red.
Sudáfrica nunca ha dado el más mínimo motivo para pensar en un regreso. Ni siquiera empatado. A veces conseguían la posesión, pero eso significaba tener el balón sin profundidad ni amenaza. Ni siquiera para hacerle cosquillas a México, que se encontraba cómodo en esta situación.
No fue el partido más espectacular. Tampoco fue planeado. Un intento de Quiñones desde fuera del área levantó momentáneamente la moral, pero la «Tri» no realizó un partido espectacular. Probablemente tampoco tenga una generación para hacerlo, aunque eso sin duda le llevará a la siguiente fase.
Hasta el último tramo de la primera parte hubo que esperar el acrobático disparo de Raúl Jiménez, disparo que, además, le hubieran anulado si hubiera marcado gol por estar en fuera de juego.
Mbozaki marcó el primer disparo a puerta de los tímidos e inofensivos sudafricanos, y en la víspera del descanso fue Brian Gutiérrez quien inexplicablemente estuvo a punto de desviar el balón al intentar rematar con el pie dentro del área. Era el 2-0 que entraba en el limbo.
Recital de expulsiones
El drama de Sudáfrica casi se intensificó tan pronto como comenzó la segunda mitad. Una vez más, los africanos casi se pegan un tiro en el pie con un nuevo balón suicida que esta vez no supo aprovechar Fidalgo.
Estaba claro, sin embargo, que éste no sería el día de los hombres de Hugo Broos. Al comienzo de la segunda mitad, Sithole fue expulsado por una falta sobre Brian mientras el mexicano se preparaba para enfrentarse uno a uno. Último hombre, juego fuera del área y tarjeta roja directa.
Ese fue el final del partido para Sudáfrica, si es que realmente tenían alguna esperanza de anotar algo positivo. México tuvo una oportunidad perfecta para matar el juego desde el principio y la aprovechó.
Raúl Jiménez remató de cabeza un centro medido de Alvarado por banda derecha y puso el 2-0. Lo celebró entre lágrimas. Como si le hubieran quitado un peso de encima. Él, que es el faro del ‘Tri’.
No hubo mucho más que rescatar del juego. Dos expulsiones más, un escándalo para un partido en el que prácticamente no pasó nada y no hubo malos tiros.
Sudáfrica acabó con 9 por culpa de una increíble tarjeta roja directa a Zwane por un manotazo, y ya en la recta final César Montes se dirigió al vestuario por una falta en la que el árbitro interpretó que era el último hombre.
México celebró su victoria y rompió la maldición de que nunca había logrado ganar un partido inaugural. El objetivo es superar el techo de cuartos de final de este Mundial, pero todavía queda mucho tejido por cortar para lograr ese objetivo.
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