Milei ve una oportunidad para reclamar la soberanía de las Malvinas en la disputa de Trump con el Reino Unido por la guerra de Irán
Javier Milei es un declarado admirador de Margaret Thatcher. Llegó a la presidencia de Argentina sin ruborizarse de esa preferencia ideológica por la premier británica, ante el estupor o la indiferencia de los votantes. De repente, el Gobierno de ultraderecha cree que se ha abierto una ventana favorable a las reclamaciones soberanistas sobre las islas Malvinas que llevaron a este país y el Reino Unido a una guerra de 74 días en el Atlántico Sur, durante el otoño austral de 1982. Esa posibilidad se relaciona con una revelación de Reuters este viernes. Según la agencia de noticias, el Pentágono plantea en un documento interno medidas de castigo contra los aliados «problemáticos», como una posible suspensión de España en la OTAN o la revisión del apoyo a Londres en el diferendo con Buenos Aires por su actual posición frente a la guerra en Oriente Medio que ha lanzado Washington. El Gobierno argentino quiere capitalizar ese eventual giro de EEUU, a pesar de que un portavoz del Departamento de Estado puntualizó anoche que Washington mantendrá la «neutralidad» en la disputa sobre la soberaní y reconoce «la administración de hecho» del archipiélago por parte del Reino Unido.
[–>[–>[–>Cuarenta y cuatro años atrás, el dictador Leopoldo Galtieri se lanzó a ocupar el archipiélago en poder de los británicos desde 1833, convencido de que su alianza con la Administración de Ronald Reagan, reforzada con la participación de represores de la dictadura en Centroamérica, redundarían en un respaldo a Argentina o, en el mejor de los casos, una prescindencia norteamericana que afectaría los intereses de la Corona en el Atlántico Sur. Nada de eso sucedió. Estados Unidos se colocó del lado de Gran Bretaña, Thatcher inició las operaciones con el hundimiento de un crucero fuera de la zona de exclusión marítima, Argentina fue derrotada. Washington ha mantenido siempre la misma posición de sintonía con Londres en la cuestión de las Malvinas pese a las recurrentes peticiones del comité de descolonización de Naciones Unidas que llama a las partes a iniciar negociaciones que Londres desoye.
[–> [–>[–>Entusiasmo oficial
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De repente, los cortocircuitos entre dos aliados históricos, y la nueva subordinación completa de Argentina a los intereses de la Casa Blanca, llevan a Milei a creer que, de la mano de Donald Trump, existe la oportunidad de impulsar con nuevo brío la causa Malvinas de un modo esta vez favorable. Anoche, tanto el anarcocapitalista como su ministro de Exteriores, Pablo Quirno, reafirmaron el derecho sobre las «hermanitas perdidas», como una canción de hace casi un siglo llama a las islas. A su vez rechazaron «la invocación británica del principio de libre determinación de los pueblos» para referirse a los habitantes de las Malvinas. La vicepresidenta, Victoria Villarruel, completamente distanciada del extertuliano televisivo, también aprovechó las circunstancias. «Hoy más que nunca, Malvinas Argentinas». Villarruel es hija de un represor que a la vez combatió en el conflicto de 1982. «El Reino Unido debe discutir bilateralmente con Argentina el reclamo que sostenemos por razones jurídicas, históricas y geográficas». Y añadió: los «kelpers» son «ingleses que viven en territorio argentino» y, por lo tanto, «no son parte de la discusión».
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La revelación de Reuters de un correo electrónico interno del Pentágono en el que se consideraban opciones de Estados Unidos para sancionar a los aliados de la OTAN que le dieron la espalda durante los ataques contra Irán, y como parte de ellas retacear antiguos respaldos diplomáticos a la Corona británica, encuentran al Gobierno de ultraderecha en un momento de fortalecimiento de su alianza política, económica, ideológica y también militar con EEUU. Milei ha decidido el ingreso de personal y tropas estadounidenses para ejercicios conjuntos y el uso de instalaciones, particularmente en la Base Naval de Ushuaia, Tierra del Fuego, la zona más austral de este país. Buenos Aires quiere una complementación mucho mayor.
[–>[–>[–>Al conocerse la filtración, la ministra de Asuntos Exteriores británica Yvette Cooper, recordó: «El derecho de los isleños a la autodeterminación es primordial, y la soberanía recae en el Reino Unido. Esa ha sido nuestra postura constante y seguirá siéndolo». Quirno no se demoró esta vez en fijar la posición de Buenos Aires: la ocupación de las islas «fue un acto de fuerza contrario al derecho internacional de la época que vulneró nuestra integridad territorial y dio inicio a una situación colonial que persiste».
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Críticas de excombatientes
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La palabra «colonial» en boca del ministro sonó extraña a muchos argentinos y en especial buena parte de los excombatientes que calificaron de la misma manera la política de Argentina desde que llegó Milei al poder. A finales del año pasado, el presidente dijo al diario inglés The Telegraph que las islas «solo deberían regresar a Argentina mediante negociación y cuando los isleños así lo deseen». El Centro de Excombatientes en las islas Malvinas de la ciudad de La Plata (CECIM) lo denunció por «violación de los deberes de funcionario público». En los fundamentos de la denuncia se aseguró: «no hay margen para la trivialización. En materia de soberanía, los actos del jefe de Estado no son palabras: son hechos jurídicos internacionales».
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