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No somos animales, somos humanos

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  • Publishedfebrero 2, 2026



Bad Bunny recogiendo su premio en los premios Grammy - Fuente: Agencias
Bad Bunny recogiendo su premio en los premios Grammy – Fuente: Agencias

Anoche se celebró uno de los eventos más importantes del panorama musical, los conocidos premios Grammy. Este evento siempre da de qué hablar, pero este año, el cantante Bad Bunny convirtió su paso por los Grammy 2026 en un auténtico terremoto político.

Su discurso contra Donald Trump e ICE hizo historia tanto como sus premios, y desató un debate global sobre la inmigración, el odio y la deshumanización que están sufriendo miles de personas en Estados Unidos.

Bad Bunny, protagonista absoluto de los Grammy

La gala de los Grammy 2026 ya iba a ser histórica para Bad Bunny, y es que Por primera vez un álbum íntegramente en español ganó el premio Álbum del Año.coronando el éxito de ‘DEBERÍA TOMAR MAS FOTOS‘ y consolidar al puertorriqueño como figura central de la música global. A ese hito se agregaron otros premioscomo mejor álbum de música urbana y mejor interpretación musical global, convirtiendo la noche en un auténtico triunfo con un triplete histórico del conejo malo.

Pero el momento que marcó la ceremonia no fue sólo musical, sino también por su discurso al recoger los premios. Bad Bunny aprovechó el escenario para enviarle un mensaje directo a donald triunfo y al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), conscientes de que millones de personas lo estaban viendo en todo el mundo.

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Bad Bunny en una foto de archivo – Fuente: @badbunnypr

El discurso que iluminó la noche

Apenas tomó el micrófono, Bad Bunny dejó en claro que No iba a dar un discurso de agradecimiento convencional.. El artista comenzó con una frase que se ha vuelto viral en segundos: “Antes de darle gracias a Dios, voy a decir que ICE se vaya”.

A partir de ahí, el mensaje aumentó en intensidad, con un Defensa frontal de la dignidad de los migrantes y rechazo a la narrativa deshumanizadora que rodea a la comunidad latina en Estados Unidos.. Bad Bunny lanzó una de las líneas más poderosas de la noche: «No somos salvajes, no somos animales, no somos extraterrestres, somos humanos y somos estadounidenses».

Su discurso giró en torno a una idea clave: «Lo único más poderoso que el odio es el amor».pidió al público y a quienes miraban en casa que respondieran a la crueldad “con compasión”destacando eso “amamos a nuestra gente, amamos a nuestra familia”. El ovación del público llegó incluso antes de que terminara de hablar, reflejando que, para muchos, Bad Bunny estaba verbalizando una indignación compartida.

Las palabras del puertorriqueño llegan también en una semana especialmente tensa, marcada por Nuevas controversias en torno a redadas y abusos reportados contra agentes de inmigración bajo la administración de Triunfo. Su intervención, lejos de ser una nota simbólica, fue leída como una postura directa contra el poder político.

La respuesta a la derecha

La reacción del entorno de Trump no tardó en llegar, algunos Sectores conservadores y voces de derecha. Estados Unidos Criticaron el discurso de Bad Bunny, acusándolo de fomentar el odio contra las fuerzas del orden y “politizar«los Grammy. El propio Trump ya había mostrado su animosidad hacia Bad Bunny días antes, asegurando que estaba en contra del artista y cuestionando su elección como estrella del espectáculo de medio tiempo del Super Bowl.

Bad Bunny, música y militancia

Sin duda este discurso no sorprende a nadie, porque encaja en su carrera: Bad Bunny lleva años usando su plataforma para hablar de género, derechos LGTBIQ+defender a su país Puerto Rico e involucrarse en la política que le concierne; Por eso ahora sitúa la cuestión de la inmigración en el centro de su narrativa pública.

Que lo haga en la noche en la que hace historia en los Grammy, con varios premios y un disco en español como Álbum del Año, multiplica el impacto del gesto.

Para la industria, el discurso de Bad Bunny confirma que los Grammy se han convertido en uno de los grandes foros políticos del entretenimiento en la era Trump, donde artistas de primer nivel se atreven a señalar directamente al presidente y a agencias federales como ICE. Para sus fans, refuerza la imagen de un Bad Bunny que no se queda callado a la hora de defender a los suyos, demostrando que, detrás de los récords y números uno, hay un artista dispuesto a incomodar el poder desde el centro mismo del escaparate global.





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