Nos refugiamos dos horas en el garaje y escuchamos explosiones
Oriente Medio vive una escalada de tensión sin precedentes desde que el pasado sábado, 28 de febrero, Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva conjunta contra Irán en la que murió el ayatolá Alí Jamenei. Teherán no ha tardado en responder con sucesivas oleadas de misiles y drones dirigidas contra bases estadounidenses en Bahréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait durante las últimas horas. Según las primeras estimaciones, hasta 20.000 ciudadanos españoles habrían quedado atrapados en la región. “No tengo miedo, pero estoy preocupada por una posible escalada regional o internacional. Hay muchos intereses en juego, muchos países, amigos y enemigos”, cuenta la madrileña Cristina Pérez (64), que aterrizó en Dubái hace ya seis años. Su marido se mudó a Emiratos Árabes en 2015 por trabajo y ella lo hizo tiempo después, cuando todos sus hijos se independizaron. “Estoy jubilada en España. Aquí lo que hago es ser housewife, lo que se conoce como ama de casa. Estoy feliz”, confiesa.
[–>[–>[–>A pesar de estar tranquila en estos momentos, Pérez confiesa haber vivido momentos de “muchísimo miedo” a lo largo del fin de semana. Todo empezó el sábado, cuando Cristina y su marido cenaban con un amigo en la terraza de un restaurante. “De repente vimos cuatro luces amarillas en el cielo, una detrás de otra, que se convirtieron en humo y explosiones apenas unos segundos después”, dice. Como el resto de clientes, los tres quedaron estupefactos: “No éramos conscientes. En mi vida me he visto en una situación así. Luego caímos en que eran misiles interceptados. A nuestro lado, una persona emiratí nos tranquilizó, explicándonos que el sistema de defensa antiaérea del gobierno era tan potente como el del ejército israelí. Por ahora están interceptando todo. Ojalá siga así”. El matrimonio se dirigió al domicilio, ubicado en Palm Jumeirah, por precaución.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>Justo antes de dormir, los móviles de ambos comenzaron a emitir un sonido de alarma. “Era el Gobierno, que nos pedía desalojar nuestros hogares y dirigirnos a un sitio seguro. Ahí sí que me asusté porque no sabía lo que estaba pasando ni lo que podía ocurrir. Bajamos al garaje y estuvimos dentro del coche durante dos horas, escuchando explosiones. Eran los misiles interceptados. Cuando vimos que todo se había calmado volvimos a casa con inquietud”, sostiene. El domingo, en cambio, fue algo más tranquilo. Al igual que este lunes, se escucharon algunas explosiones de vez en cuando, pero creen estar “fuera de peligro”. “No hemos recibido ninguna comunicación de apoyo por parte del Gobierno español hacia los más de 20.000 españoles que vivimos en el Golfo Pérsico”, lamenta.
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Las calles, vacías
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Sí lo han hecho las instituciones emiratíes, que han proporcionado todas las indicaciones y protocolos necesarios para permanecer lo más seguros posible. “Debemos estar en casa, ya que los restos de este tipo de explosiones pueden herirnos. También es aconsejable que nos alejemos de las ventanas en casa. Es difícil, ya que todo son cristaleras. Por último, nos piden que mantengamos la calma, que estemos tranquilos. El Ministerio de Defensa va detallando todo lo que ocurre a través de su cuenta de X. Muestran imágenes de lo que han interceptado, lo que ha caído al mar, etcétera. Eso nos da mucha confianza”, suma. En la calle apenas hay ruido y los coches, acostumbrados a aglomerarse en atascos y retenciones, circulan sin apenas tráfico.
[–>[–>[–>“Me recuerda a la pandemia por Covid-19. Nos recomiendan no salir de casa si no es estrictamente necesario. Los colegios y universidades han suspendido las clases hasta este jueves, 5 de marzo, y las empresas han aconsejado teletrabajar a todos sus empleados. Mi marido es uno de ellos. Tampoco voy al gimnasio, que suelo bajar cada mañana. Seguiré así, al menos estos primeros días. Aquí siempre hay coches y los atascos son continuos. Es llamativo cómo ahora nada circula por la carretera. Se han paralizado todas las actividades turísticas y deportivas. Vivimos en una isla artificial donde siempre se pasean cientos de barcos y yates, pero ahora está absolutamente vacía. La música árabe estaría sonando en todas las embarcaciones, pero hay un silencio sepulcral”, relata.
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Cristina Pérez Arias, madrileña residente en Dubai. / CEDIDA
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Por el momento, dice, las comunicaciones funcionan bien. Sin embargo, el espacio aéreo permanece cerrado: “Eso es crítico. En el momento en el que podamos, adelantaremos las vacaciones de Semana Santa y nos marcharemos a España. No poder volar sí es un signo de peligro, pero es lógico. Los misiles nos sobrevuelan y, si impactan en un avión, sería algo terrible. Es algo que nunca consentiría el gobierno emiratí. Todo el riesgo será minimizado. Como sea”. Por lo que Cristina ha podido observar, los locales están enfadados por los vídeos publicados en redes sociales: “La mayoría comparten situaciones falsas. Aquí son muy perseguidores con este tema. Es el país más seguro del mundo”.
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[–>La madrileña añade que, pese a querer transmitir tranquilidad, se encuentra algo inquieta. “Lo que cuentan algunos medios de comunicación y las redes sociales no coincide del todo con la situación real aquí. Hay calma, dentro de la preocupación, que es mucha. Sin embargo, Dubái no está siendo atacada. No es cierto. Sólo se han interceptado algunos misiles iraníes. Cuando los cogen, los explotan, caen y son esos restos los que suponen un peligro. Han caído en el aeropuerto y en el hotel Burj Al Arab, por ejemplo”, zanja.
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«Hemos recibido alarmas a través de nuestros dispositivos móviles desde la mañana del 28 de febrero, recomendándonos quedarnos en casa hasta que haya pasado cualquier posible peligro. Esa alerta nos ha llegado todos los días desde entonces. Todos los colegios están dando clase completamente online y muchas empresas han pasado al teletrabajo. Estamos esperando nuevas indicaciones de las autoridades para retomar la actividad presencial. El ambiente es tranquilo, todo el país está funcionando con normalidad y calma. Hemos adaptado las clases a modalidad online con un enfoque centrado en el bienestar, priorizando el acompañamiento emocional de alumnos y profesores en estos momentos», explica desde Doha Zaynab Berriche, coordinadora de SEK Education Group en Oriente Medio, un grupo educativo madrileño con presencia internacional.
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