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Ojalá no le corten las alas

Ojalá no le corten las alas
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  • Publishedfebrero 1, 2026



el es el presidente de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), que analiza desde la misma noche del 18 de enero qué ocurrió para que el tren Iryo descarrilara, provocando que también descarrilara el Alvia.

Tendrá que buscar esa «verdad que nos ayude a sanar esta herida que nunca cerrará», como afirmaron en el funeral del pasado jueves los familiares de las víctimas en Huelva.

«Sabremos la verdad, lucharemos para que nunca haya otro tren, pero lo haremos desde la serenidad, desde el relevo», insistieron ante los ojos de los Reyes.

Un mensaje que también afecta Marimar Fadón, la hermana del tripulante fallecido del Alvia: «Confiamos en esta investigación» explica a EL ESPAÑOL-Invertia

Aunque a algunos les gusta Mario Samper, promotor del andén de víctimas del accidente del tren de Adamuz, insiste en que lo que le gustaría es que «un organismo independiente investigue las causas».

Quienes conocen a Iñaki Barrón saben que ese enfado contenido y lleno de dolor no ha pasado desapercibido. «Nunca permitirá que se falsifique el informe.«, afirman los técnicos que trabajan a su lado desde hace décadas. «Iñaki no se casa con nadie».

Un detalle importante pues una de las cosas que preocupa a Fadón es, precisamente, que desde el Ministerio de Transportes puedan intentar frenar sus trabajos: «Ojalá no le corten las alas», insiste.

Unas palabras que sirven de motivación extra para el presidente de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF).

En el sector consideran que tiene la mejor preparación técnica posible, después de una vida dedicada al ferrocarril y a la alta velocidad.

Barrón está al frente de la CIAF desde diciembre de 2021 por convencimiento propio. «Lo que para otros es un marrón, para Iñaki no lo es», asegura su amigo Juan Manuel Martínez Mourín, presidente de la Asociación Española del Transporte (AET).

Nacido en Zaragoza en 1956, este ingeniero de Caminos, Canales y Puertos entró en Renfe desde la universidad, en 1981. Fue la primera promoción de personal civil (no militar) que accedía al entonces monopolio público.

Entró casi desde abajo hasta asumir la dirección internacional de Renfe o el liderazgo de la oficina de la compañía en Bruselas, desde donde dio el salto a la CIAF.

Por eso, entre el personal que ahora se reparte entre Renfe y Adif, saben que es «un renfero«. Nunca le gustó que las operadoras se separasen del mantenimiento de la vía, porque era consciente de que son las que de verdad conocen lo que pasa en los raíles.

Lamentablemente, el tiempo parece que le está dando la razón. Pero ese afán de llegar a los datos y obtener conclusiones, aunque sea en contra de todo el aparato del Gobierno, le convierte en la persona más válida del momento para que no haya medias verdades al escudriñar dónde cae la responsabilidad del accidente.

Cuenta con un prestigio internacional reconocido y ha llegado a una edad en la que es dueño de sus propias decisiones. Eso hace que desarrolle su trabajo por encima de las ideologías, presiones o cábalas políticas que se le quieran poner delante.

Esto explica por qué Iñaki Barrón ha convencido a más personas con una entrevista abierta y con el análisis empírico de un ingeniero experto, que el Ministro Óscar Puente en media docena de largas y tediosas intervenciones, sin nada claro.

Llegó como representante español a la Unión Internacional de Ferrocarriles (UIC) y muy pronto lo nombraron director de toda el área de alta velocidad. Veinte años de experiencia en esa organización lo han convertido en «un pozo de sabiduría lleno de datos y conocimiento sobre el sector».

Había representantes de 160 países de todos los niveles de desarrollo, pero Barrón se destacó por su preparación y por ser quien siempre defendió la posicionamiento del ferrocarril español como uno de los más líderes del mundo.

Quienes han estado cerca de él también añaden que es una persona muy sensato, lento y tranquilo. «Afronta las discusiones desde el punto de vista de los datos y luego, si es necesario, opina», recuerda su amigo Martínez Mourín, que le compara con Juan Wayne en ‘El hombre tranquilo’.

El revés de Puente

Es evidente que un hombre de esa disposición y conocimientos no encaja bien en la estrategia y control del relato que quiere aplicar Óscar Puente sobre el accidente.

Fue el propio ministro quien le dio total libertad para investigaraunque ya sabía que no era alguien que se alineara con su estrategia política. De hecho, su primera entrevista pública ha supuesto un revés para el Ministerio.

En él aseguró que el foco de sus investigaciones está en la soldadura que unía dos carriles de la vía, y que se está analizando una pequeña mancha que ha aparecido en ella y que podría ser el origen de la misma.

No sólo eso. Barrón ya advirtió a Transportes y a todo aquel que quisiera entorpecer su labor que una vez que se conozca con certeza la causa del accidente en el que se vieron involucrados, 46 personas murieron«Estudiaremos por qué la soldadura estaba así, por qué no se detectó y cómo se pudo haber descubierto». Es decir, iba a llegar hasta el final.

Unas palabras que no sentaron nada bien a la persona que, en teoría, le había dado la libertad de trabajar. Puente dijo esta semana en el Congreso que lamentaba la entrevista de Barrón por «obligarle a entrar en un debate sobre temas en los que no deberíamos entrar».

Sus palabras en el Colegio de Ingenieros fueron la demostración de que, por encima de los postulados políticos, Barrón y su equipo se van a ceñir a los datos. El soldadurasSe revisarán los raíles y cuantos elementos sean necesarios para defender la tesis lo más veraz posible sobre las causas del accidente.

Su hipótesis preliminar de que todo apunta a la soldadura del carril, ante los intentos de poner todo en duda o desviar la atención hacia otra parte, ya ha convencido a todo el sector ferroviario.

Pero esa versión fue la que maquinistas, ingenieros y ejecutivos de ese campo ya pusieron sobre la mesa apenas se publicó en el periódico la foto del riel roto. sujeción de la agujacuando apenas habían transcurrido 24 horas desde la tragedia.

Desde el interior del sector su análisis no se ha visto como algo negativo. Al contrario, ha sido aplaudido por muchos expertos del sector ferroviario, algunos de los cuales habrán leído los estudios de Barrón sobre la alta velocidad o habrán acudido a alguno de los cursos de formación con el.

Iñaki Barrón opina basándose en los datos y con todo el buen sentido de quien conoce cada metro de vía y cada vagón de tren. Con ello, garantiza la independencia de la CIAF en todo este proceso y se convierte en el verdadero apoyo de las familias destrozadas, que sólo buscan verdad y justicia.



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