¿Podemos hidratar los cabellos grasos? Esta es una de las preguntas más realizadas
El cuidado del cabello graso tiende a centrarse casi exclusivamente en controlar el exceso de grasa, dejándolo en un segundo plano. una necesidad igualmente importante, la hidratación. Existe la creencia común de que hidratar el cabello graso puede empeorar su aspecto o apelmazarlo, cuando en realidad es todo lo contrario. El cabello bien hidratado mantiene mejor su equilibrio, regula la producción de sebo y parece más sano, más suelto y con más movilidad. Saltarse este paso puede provocar puntas secas, falta de brillo y una sensación general de cabello desequilibrado.
En este contexto, entender cómo hidratar sin saturar la fibra capilar se convierte en una de las principales preocupaciones de quienes viven con raíces grasas. La clave es elegir productos y técnicas adecuadas. que respetan el cuero cabelludo a la vez que nutren medios y puntas. Así, la hidratación deja de ser un enemigo y se convierte en un aliado imprescindible en la rutina capilar.
Hidratación y creencias equivocadas
¿Cómo actúa realmente la hidratación en el cabello graso? Esta es una de las preguntas más frecuentes de los profesionales de la peluquería. Para el peluquero y embajador de L’Oréal Professionnel, Carlos Ortigosa, es importante entender que “la regla de oro es la multimasking» porque “hay que entender que conviven dos realidades: una raíz que produce grasa y puntas que requieren agua. »
Para ello, la profesional destaca que las raíces serán “tratadas con productos purificantes y que medios y puntas se mimarán con una ligera hidratación”. Eso sí, puntualiza que “la máscara nunca llega a acercarse a la raíz”. Un punto que comparte Javier Mateo, cofundador de los salones The Lab Beauty Studio, que cree que la base está en “el equilibrio del cuero cabelludo y la fibra capilar”.
En definitiva, la creencia errónea de este tipo de cabello es que «pensamos que el cabello graso no necesita hidratación porque El sebo se confunde con la hidratación.» dijo Mateo. Por su parte, Ortigosa señala que «la gente mezcla la grasa con agua», porque «ve la raíz endurecida y piensa que si le ponen acondicionador será una freidora, pero ese es un temor infundado». El profesional concluye que, aunque “hay grasa en la raíz, eso no significa que a tus puntas no les falte agua”.
Diferenciación y motivos de aparición.
¿Cómo diferenciar si nuestro cabello está hidratado o graso? El peluquero y colorista Carlos Ortigosa explica que “hay que visualizar que el cuero cabelludo es piel viva, con glándulas que producen aceite natural”, mientras que “La fibra capilar desde la mitad hasta las puntas es tejido muerto, no puede producir grasa ni agua por sí sola.Dicho esto, el experto señala que «la grasa de la raíz la apelmaza y la ensucia, mientras que la hidratación de la fibra aporta flexibilidad y brillo saludable». Y concluye que es posible «tener raíces súper grasas y puntas muy secas, es lo más normal del mundo».
Entonces lo que ocurre es que “a nivel de sebo las glándulas sebáceas están sobrecargadas y producen más de lo necesario”, explica Ortigosa. Y lo que hace el sebo es “asfixia un poco las raíces, atrapa la suciedad del ambiente y baja por los primeros centímetros del cabello, dándole ese aspecto lacio y sucio muy rápidamente”.
Respecto a los factores que provocan este tipo de cabello, Javier Mateo destaca «factores hormonales (andrógenos) así como el estilo de vida (estrés, alimentación, hábitos de lavado, etc.)». Carlos Ortigosa profundiza que estos factores «son un cóctel molotov» ya que «La genética juega un papel, al igual que las hormonas.quienes son los que dirigen todo. En definitiva, para el profesional, “el estilo de vida es la clave: la contaminación de la ciudad, la mala alimentación y sobre todo el estrés, que es nuestro peor enemigo”.
Errores, rutina y fortalezas
Parte de la solución está en los errores que cometemos más allá de las características de nuestro propio cabello. El embajador de L’Oréal Professionnel enumera tres principales, que consisten en «lavarse demasiado con champús muy agresivos, pensando que así resecamos el aceite y obtenemos el temido efecto rebote porque el cuerpo produce el doble para defenderse». En segundo lugar, Ortigosa considera “frotar el cuero cabelludo con las uñas en lugar de masajear suavemente con las yemas de los dedos«.
Por último, destaca “tocar mucho el cabello con las manos o lavarlo con agua muy caliente, que derrite el sebo y lo dilata”. Por su parte, Javier Mateo cree que otros errores son «no hidratar de medios a puntas», «aplicar la mascarilla en la raíz» o «utilizar productos pesados».
Si hablamos de frecuencia de aplicación, Javier Mateo destaca el uso de la mascarilla “una vez a la semana, aplicada sólo en largos y puntas”. Para Carlos Ortigosa, el experto cree que el resto del tiempo también se debe aplicar “un acondicionador ligero para desenredar”. ¿Cuáles son las mejores texturas? El profesional recomienda “Evite las mantequillas pesadas y busque fórmulas ligeras, en gel o fluidas.«.
En el caso de las raíces, piensa en “productos depurativos como el ácido salicílico o las arcillas y para las puntas el ácido hialurónico o los aminoácidos que retienen el agua sin aportar peso”. En el caso de Javier Mateo recomienda “texturas ligeras y principios activos como glicerina, aloe vera, proteínas hidrolizadas y zinc”. Por su parte, también advierte contra “siliconas pesadas y aceites demasiado densos”.
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