PUEBLO DEL MERCADO MÁS ANTIGUO DE ASTURIAS
Que Grado tiene el mercado más antiguo de Asturias es orgullo local conocido. ¿Pero tiene también la villa el más largo del Principado? Es muy posible que así sea si lo que se valora es la longitud en línea recta que alcanza el de los domingos: desde Cimadevilla hasta el parque de Abajo es de cerca de un kilómetro. No se cuenta el espacio que ocupa el mercadillo de segunda mano de la calle Asturias, que también forma parte de la cita dominical y añadiría unos metros más al recorrido repleto de puestos y que se suma a la gran oferta del comercio tradicional moscón, que abre también en este festivo.
[–>[–>[–>De abajo a arriba
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Textiles, bolsos, zapatos y zapatillas, perfumes, bisutería y ropa se concentran en la parte del parque de Abajo y los puestos de marroquinería y hogar siguen en la zona de Manuel Pedregal. En la plaza General Ponte hay alimentación, quesos de afuega’l pitu como estrella local, pan de las tahones de más renombre del concejo y la comarca, afamados embutidos, legumbres y productos de la huerta. Subiendo se llega hasta la plaza de Álvaro González donde hay embutidos y quesos, flores y en ocasiones un puesto móvil de utensilios y piezas para ganaderías y caserías. En la siguiente plaza a la que llega el recorrido, la de Indalecio Corujedo está la mayoría de stands de la huerta y en la de Regino López sobre todo de ropa y ocasionalmente calzado.
[–> [–>[–>Calcetines, ropa interior -que también hay en la zona baja- se repiten por el mercado que sigue a lo largo de Cimadevilla, donde también hay moda, libros, juguetes o regalos.
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Al paso de este trayecto de arriba a abajo o de abajo a arriba, como se quiera realizar, sale una hostelería abierta de par en par como el pequeño comercio local, las afamadas confiterías de Grado o el patrimonio de la villa, con varias casonas indianas, edficios históricos y grandes centros de la cultura, como el palacio de Miranda-Valdecarzana o el museo «Villa ya Mercáu», abiertos también en domingo y de acceso libre.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>Alguien que ha descrito con gran certeza la gran cita dominical de Grado y lo que supone es el cronista oficial, Gustavo Adolfo Fernández. «Resulta difícil, casi imposible, imaginarse una mañana dominical en Grado sin su tradicional mercado. La plaza y las principales calles de la villa conforman un cuadro costumbrista que se repite cada domingo (y cada miércoles) desde hace siglos. Los vendedores madrugan más que el propio sol para preparar este lienzo que se va poco a poco llenando con las pinceladas de gentes y mercancías. La paleta de colores incluye los variados productos de la rica huerta moscona, frutas y frutos de temporada, los siempre citados quesos de afuega´l pitu o los panes de escanda, artesanía, herramientas, ropa y calzado, un arco iris de productos de todo tipo», ha escrito Fernández en uno de sus artículos sobre el municipio.
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El mercado moscón, «Moscón de Oro» local 2024, tiene origen en la propia fundación de la puebla o pola de Grado allá por el siglo XIII, adquiere una gran importancia social y económica que «se debe sin duda a la posición estratégica de la villa junto a importantes vías de comunicación (el Camín Real de la Mesa y el Camino de Santiago), por ser el centro de una extensa comarca, por las fértiles tierras de su vega y por su proximidad a Oviedo», recuerda Fernández.
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[–> [–>[–>[–>«Abundantes y concurrídisimos»
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Precisamente cuando el cronista Álvaro Fernández Miranda habla en 1907 de los “concurridísimos y abundantes” mercados moscones, dice que “en la capital los llaman la despensa de Oviedo”, añade.
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Hoy, aunque adaptado a los tiempos como se aprecia en el vídeo, grabado el domingo 14 de septiembre de este año, la cita comercial sigue siendo alma y seña sin la que no se entiende el carácter e idiosincrasia de Grado.
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