puede permanecer años en el semen
El brote de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius ha vuelto a poner de relieve una virus poco conocido para gran parte de la población. Aunque los expertos insisten en que no tiene la capacidad de transmitir el COVID-19, las investigaciones científicas continúan intentando responder algunas incógnitas sobre su comportamiento en el cuerpo humano.
Uno de los estudios que más llamó la atención fue publicado en 2023 por investigadores suizos en la revista MDPI. El trabajo documentó el seguimiento médico de un hombre que había superado el síndrome cardiopulmonar por hantavirus seis años antes y en quien aún se detecta.Material genético del virus de los Andes en semen a 71 meses de la infección.
Los científicos descubrieron que el virus casi no había sufrido cambios genéticos a lo largo del tiempo. Encontraron sólo dos pequeñas mutaciones y una deleción genética, lo que indica una actividad viral mínima.
Un virus distinto al COVID
Los especialistas destacan que la situación no es comparable a la pandemia de coronavirus. El hantavirus es una zoonosis, es decir, una enfermedad transmitida de animales a humanos, y la transmisión entre humanos todavía se considera rara.
El periodista científico Nuño Domínguez explicó en la Cadena SER que “Es un virus que probablemente mute poco» y reiteró que no hay evidencia de una expansión entre los humanos similar a la experimentada en 2020.
Aún así, los investigadores continúan estudiando cómo el virus puede persistir en ciertas partes del cuerpo. El virólogo molecular Juan Lama señala que Los testículos son considerados “sitios inmunológicamente privilegiados”espacios donde el sistema inmunológico actúa de forma diferente y que podrían favorecer la permanencia de determinados virus durante largos periodos.
La transmisión sexual sigue en estudio
Los autores del estudio suizo afirmaron claramente que no pudieron aislar partículas virales infecciosas en las muestras analizadas. Es decir, detectaron restos genéticos del virus, pero no pudieron comprobar que el paciente seguía siendo contagioso.
Sin embargo, este descubrimiento ha fortalecido las investigaciones sobre una posible transmisión sexual del virus de los Andes. Una revisión publicada en The Lancet Infectious Diseases en 2023 ya indicaba que los mayores riesgos de contagio entre personas se habían observado en parejas sexuales y personas convivientes con contactos estrechos durante la fase inicial de los síntomas.
Otro estudio prospectivo publicado en 2024 también detectó material genético de hantavirus en saliva y otros fluidos durante la fase aguda de la infección.
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