¿Qué es y cómo funciona el Consorci de la Zona Franca? Un ‘casero’ industrial que mueve el 4% del PIB catalán
En sus terrenos trabajan miles de empleados de algunas de las firmas industriales más punteras de Catalunya. Participa o directamente organiza congresos por los que pasan anualmente centenares de miles de personas. Es una entidad centenaria, pero en sus cuarteles generales anidan algo más de 40 ‘start-ups’ que pretenden erigirse como futuros campeones europeos de la innovación. Es el Consorci de la Zona Franca de Barcelona, un promotor económico de titularidad pública cuya gobernanza el pacto entre el PSC y ERC para unos nuevos presupuestos cambiará.
[–>[–>[–>«El objeto del Consorcio es el establecimiento y explotación de la Zona Franca de Barcelona y la planificación, ordenación y urbanización industrial de todos los terrenos que constituyen su patrimonio», rezan los estatutos de este organismo. Es decir, su misión es generar las condiciones para que en la periferia de la capital catalana se genere riqueza y empleo. Según un estudio elaborado por la consultora Deloitte, la actividad económica dinamizada desde el Consorci equivale casi al 4% del PIB catalán.
[–> [–>[–>Para lograr ese objetivo, el Consorci juega muchos roles. Uno de ellos es ser un ‘casero’ de suelo industrial, porciona los jugosos terrenos cercanos al puerto de Barcelona y los alquila a proyectos fabriles. Por ejemplo, la histórica fábrica de coches que en su día fue de Nissan y hoy es de la dupla Ebro y Chery se ubica en sus dominios.
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Aunque no solo es un ‘casero’ industrial. En 2024 firmó un acuerdo con el Ayuntamiento de Barcelona para cederle espacio en las zonas de los Cuarteles de Sant Andreu y en la Marina del Prat Vermell para edificar casi 2.000 viviendas de protección oficial.
[–>[–>[–>Otra de sus ramas de actividad es la actividad ferial, uno de los polos de riqueza que históricamente ha caracterizado a Barcelona. El Consorci organiza directamente certámenes como el Salón Internacional de la Logística (SIL) o el Barcelona New Economy Week (BNEW).
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Y es que el Consorci es un organismo autosuficiente, que costea su actividad y estructura mediante el cobro de sus propias rentas. Este año prevé facturar unos 82 millones de euros y obtener unos beneficios de 31,34 millones de euros. Es una entidad saneada y autosuficiente, prueba de ello es el salario que le paga a su máximo dirigente: 193.873,4 euros brutos al año, mayor que el que recibe el presidente del Gobierno (97.383,12 euros) o el de la Generalitat (146.635,84 euros).
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[–>¿Quién y cómo se gobierna?
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La principal reforma pactada entre el PSC y ERC para posibilitar los nuevos presupuestos pretende incidir en el sistema de gobernanza del Consorci. Pere Navarro, quien fuera durante años primer secretario del PSC, ocupa actualmente y de manera ininterrumpida desde 2018 el cargo de delegado especial de la Zona Franca. Este es uno de esos puestos de designación política pero en una de esas infraestructuras decisivas del tejido económico y productivo, como lo es también, por ejemplo, el presidente del Port de Barcelona o de Renfe.
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Es una figura con amplio margen de gobierno. Nombra al director (actualmente directora) general de la entidad, una figura clave en la gestión y que hoy es Blanca Sorigué. El delegado especial es elegido por el Consejo de Ministros, algo que está previsto que siga siendo así, si bien luego su gestión la audita y condiciona el pleno del Consorci. Ahí es donde habrá cambios.
[–>[–>[–>En este organismo hay una amplia representación, desde figuras designadas desde el Gobierno central, pasando por la Generalitat de Catalunya, el Ayuntamiento de Barcelona, la Cambra de Comerç y las patronales y sindicatos más representativos.
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El pleno, que se reúne dos veces al año, una en julio y otra en diciembre, debe aprobar las cuentas y las grandes inversiones. Lo preside siempre el alcalde de Barcelona, actualmente el socialista Jaume Collboni, y lo forman un total de 25 miembros. De estos, ocho son designados por el Gobierno, cuatro los nombra la Generalitat, seis los agentes sociales y los seis restantes los distintos grupos municipales con representación en el pleno del consistorio (cada uno con sus lealtades).
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Un modelo similar al que impera en otras instituciones económicas donde cohabitan distintas instituciones, como es el caso de Fira de Barcelona. De hecho, gran parte de los miembros del pleno del Consorci y del Consejo General de la Fira son los mismos.
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Las votaciones en el pleno son de un hombre y un voto y habitualmente los temas generan bastante consenso, hasta el punto de que salen aprobados prácticamente siempre por unanimidad o con alguna abstención puntual. No obstante, para reforzar la autonomía catalana y en aras de blindarse ante futuros cambios en el gobierno estatal, ERC ha pactado aumentar el número de representantes que se designan desde la Generalitat, en detrimento de los que se designan desde el Estado.
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Hoy el hombre fuerte del Govern en el Consorci es el secretario general de Empresa i Treball, Pol Gilbert, hombre de partido del PSC y ‘número 2’ esta legislatura del conseller de Empresa, Miquel Sàmper.
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