Rafa Nadal, 39 años: «Me levanto cada día a las 7 de la mañana porque soy padre y luego entreno de 8:30 a 10»
Rafael Nadal (39 años) ya no vive esperando el próximo gran golpepero su día sigue marcado por el despertador, el gimnasio y una idea fija: no dejar que la pereza gane la partida.
Su nueva rutina Como ex tenista combina disciplina, familia y pequeños caprichos que humanizan el mito y lo acercan al lector que sólo lo ve en la televisión o en entrevistas.
Hoy en día, más que el ranking ATP, manda el reloj biológico de tu hijo. Nadal ya no se levanta ir a entrenar a Melbourne o París, sino porque en casa hay un niño pequeño que marca el ritmo.
Él mismo lo dice con naturalidad: «Me levanto a las 7 porque soy padre«, dando por hecho que ahora el horario lo marca la familia y no el circuito.
Esa primera hora del día es clave para organizarlo todo: formación, trabajo y compromisos antes de que el reloj marque el mediodía.
La gran diferencia con su etapa como profesional está en cómo gestiona su energía. Si antes podía encadenar horas de pista, físico y viajes, ahora ha aprendido que el truco está en adelantarse a las excusas.
«Entreno de 8:30 a 10 de la mañanaporque si lo dejo para el último momento siempre hay excusas para no cumplir, así que prefiero empezar el día sabiendo que lo voy a hacer», admite.
Por eso concentra toda su trabajo fisico a primera hora de la mañana, cuando la agenda aún no está llena de convocatorias, reuniones y eventos.
En el gimnasio, Nadal mantiene la regularidad, pero sin la obsesión del circuito. Ha bajado la intensidad, no la disciplina. el normalmente lo hace tres días de gimnasio a la semana, combinando ejercicios de fuerza, cardio y protección de rodillas, hombros y core, herencia directa de su etapa como profesional.
El objetivo ya no es aumentar Otro trofeo en Roland Garrossino estar bien físicamente durante los próximos años, poder jugar con tu hijo y permanecer activo sin dolor.
El alimentación Es otro de los pilares de su día a día, aunque mucho más flexible de lo que muchos imaginan en un campeón de su nivel.
La rutina de Nadal
Él mismo admite que «Nunca he sido muy estricto con la comida.; «Siempre ha habido tiempos mejores y peores».
Con el paso de los años ha ido afinando su alimentación, escucha más a los medios y a los nutricionistas, pero no vive de una calculadora de peso. calorias.
De hecho, permite una dulce capricho prácticamente a diario y lo confiesa sin vergüenza: pierde su chocolate con leche.
Paradójicamente, Nadal define su vida actual con una frase que sorprende. Su rutina consiste, precisamente, en no tener un rutina rígida. Ya no hay torneos cada dos semanas ni calendario cerrado, pero sí hay un estructura mínima que se impone para no perder el rumbo.
Familia, entretenimiento, proyectos empresariales y su academia en Mallorca Llenan días donde la clave es no dejar espacio al vacío.
Entre el gimnasio a las 8:30, el despertador a las 7 y ese trozo de chocolate al final del día, Nadal demuestra que también se puede ganar el partido más difícil, el organizar una nueva vida después del éxito.
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí