Economia

Regenerar lo que importa

Regenerar lo que importa
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  • Publishedjulio 13, 2026



Por Juan Naya

CEO de ISDIN

13/07/2026 a las 10:02

Hace unas semanas tuve el honor de participar en una nueva edición de Líderes con Propósito, una iniciativa de Vocento que reúne a directivos comprometidos con un liderazgo basado en el impacto positivo. Durante el encuentro surgió una palabra que seguía resonando en mi cabeza: regeneración. Quizás me llamó especialmente la atención porque he pasado gran parte de mi vida profesional trabajando en una empresa dedicada al cuidado de la piel. Y hay algo fascinante en ello: cuando se le cuida adecuadamente, tiene una capacidad extraordinaria para repararse, reconstruirse y fortalecerse. Es capaz de regenerarse.

Al escuchar las reflexiones de otros líderes pensé que quizás pasa exactamente lo mismo con las personas, con las organizaciones y con la sociedad en su conjunto. Vivimos tiempos de cambios profundos. La inteligencia artificial está transformando la forma en que trabajamos, nos comunicamos y tomamos decisiones. Los mercados evolucionan a gran velocidad. Las expectativas sociales cambian constantemente. Y, dada esta realidad, la pregunta no es si vamos a cambiar. La pregunta es cómo lo vamos a hacer.

Durante años hemos hablado de transformación empresarial. Sin embargo, creo que la regeneración es algo diferente y más profundo. Transformar significa modificar. Regenerar consiste en evolucionar preservando lo que realmente vale la pena preservar. Es adaptarse sin perder identidad. Es mejorar sin renunciar a la esencia. Las empresas pasan por continuos procesos de cambio. Surgen nuevas tecnologías, nuevos competidores y nuevas formas de relacionarse con los clientes. Pero las organizaciones más fuertes no son aquellas que nunca experimentan dificultades. Son aquellos que desarrollan la capacidad de regenerarse una y otra vez. Aquellos que aprenden, evolucionan y encuentran nuevas formas de crear valor manteniendo intacto lo que los define.

Regenerar consiste en evolucionar preservando lo que vale la pena. Es adaptarse sin perder identidad. Es mejorar sin renunciar a la esencia.

La regeneración empresarial comienza con las personas. Comienza cuando una organización genera confianza. Cuando creas entornos donde las personas encuentran significado en lo que hacen. Cuando el talento no trabaja únicamente para conseguir objetivos, sino porque siente que forma parte de algo que vale la pena. Y precisamente por eso la revolución tecnológica que estamos viviendo hace que la dimensión humana sea aún más importante. La inteligencia artificial nos ayudará a ser más eficientes, más rápidos y más precisos. Nos permitirá analizar información a una velocidad imposible para cualquiera. Automatizará tareas que hoy consumen tiempo y recursos. Sin duda multiplicará nuestras capacidades.

Pero hay algo que ninguna tecnología puede reemplazar: la capacidad de darle sentido a nuestras decisiones. La tecnología puede responder preguntas. El propósito nos ayuda a hacer las preguntas correctas. A menudo se habla del propósito como si fuera una declaración inspiradora colgada en una pared. Lo entiendo de una manera mucho más práctica. El propósito es lo que permite a una organización tomar decisiones coherentes cuando cambia el entorno. Es la brújula que te ayuda a avanzar sin perder el rumbo. Por eso las empresas con propósito tienen una especial capacidad de regeneración. Porque cuando una organización sabe por qué existe, es más fácil adaptarse a las circunstancias sin renunciar a lo que la hace única. El propósito proporciona dirección, cohesión y resiliencia. Te permite afrontar la incertidumbre sin perder tu identidad.

En ISDIN tenemos un propósito muy claro: inspirar vidas sanas, felices y hermosas. Es una frase sencilla, pero encierra una enorme responsabilidad. Nos obliga a preguntarnos constantemente cómo podemos generar un impacto positivo en las personas, la sociedad y el entorno que compartimos. Y creemos que el propósito sólo tiene sentido cuando se convierte en acción. Por eso impulsamos iniciativas como Love Your Skin, con la ambición de contribuir a un futuro sin cáncer de piel. Porque proteger la salud de las personas va mucho más allá de desarrollar productos eficaces. También implica educar, sensibilizar y promover hábitos saludables.

Y por eso también impulsamos movimientos como Love Your Planet. Durante muchos años hemos hablado de sostenibilidad en términos de protección. Y proteger sigue siendo esencial. Pero el momento actual nos exige dar un paso más. Hay ocasiones en las que conservar ya no es suficiente.

Debe ser restaurado. Hay que restaurar la vida. Debemos regenerarnos. Esa es precisamente la filosofía que inspira iniciativas como la Bluewave Alliance, que impulsamos en ISDIN, para contribuir a la recuperación de los ecosistemas marinos y costeros. No se trata sólo de reducir los impactos negativos. Se trata de participar activamente en la restauración de aquello que ha sido dañado.

La contribución de las empresas.

Creo que esta idea de regeneración representa una de las conversaciones más importantes de nuestro tiempo. Necesitamos regenerar ecosistemas, pero también relaciones de confianza. Necesitamos regenerar instituciones, comunidades y espacios de diálogo. Necesitamos regenerar nuestra capacidad para construir proyectos compartidos en un mundo cada vez más polarizado y acelerado.

Ninguna tecnología puede reemplazar la capacidad de darle sentido a nuestras decisiones

Y las empresas tienen mucho que aportar en este proceso. No porque deban sustituir a otros actores sociales, sino porque son parte activa de la realidad que queremos construir. Porque generan empleo, impulsan la innovación y tienen la capacidad de influir positivamente en millones de personas.

Por tanto, cuando hablamos del futuro de las organizaciones, la pregunta no es si deberían ser más humanas en la era de la inteligencia artificial. La pregunta es cómo podrían permitirse el lujo de no serlo. Precisamente porque la tecnología será cada vez más accesible, la humanidad será cada vez más diferente. La confianza, la empatía, la coherencia y la capacidad de inspirar seguirán siendo atributos profundamente humanos.

Las organizaciones que sepan combinar innovación y propósito, tecnología y sensibilidad, crecimiento e impacto positivo estarán mejor preparadas para enfrentar los desafíos del futuro. Porque las máquinas pueden ayudarnos a responder muchas preguntas, pero seguirán siendo las personas las que decidan cuáles merecen ser planteadas.

Y quizás ahí resida el verdadero desafío de nuestro tiempo: utilizar toda la inteligencia que estamos creando sin perder la humanidad que nos define. Regenerar lo que importa. Regenera la confianza, el propósito y la esperanza. Porque, en un mundo cada vez más inteligente, la verdadera ventaja competitiva seguirá siendo profundamente humana.



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