se sumerge en el puerto para proteger a las gentes del mar
La jornada fue «muy especial» para Tapia de Casariego. Este sábado, al filo del mediodía, todas las miradas se dirigieron hacia el puerto, corazón salado de una villa que lleva generaciones aprendiendo a convivir con el mar. Allí, entre el rumor del agua, las maniobras de los buceadores y la expectación de los vecinos, Tapia sumergió por primera vez bajo sus aguas una imagen de la Virgen del Carmen, encargada por la Sociedad de Festejos a una cantería de Murcia para protagonizar una ceremonia cargada de emoción, memoria y simbolismo.
[–>[–>[–>La iniciativa nació con el propósito de rendir homenaje tanto a los marineros fallecidos como a quienes todavía dedican su vida al mar. «Queremos que se sientan identificados y representados en las fiestas de Tapia. El mundo marinero siempre ha sido un pilar fundamental, pero nunca sobra un homenaje», explicó Moncho Fraga, presidente de Sofitapia.
[–> [–>[–>La propuesta llegó de la mano de varios clubes de buceo de Lugo y Asturias y encontró una acogida inmediata entre los integrantes de la nueva directiva de la sociedad de festejos. «Nos pareció una idea fantástica y muy oportuna», añadió Fraga, quien reveló que habrá más inmersiones. El propósito es que la ceremonia regrese cada verano y vaya «echando raíces» en el calendario festivo de la villa.
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La imagen fue sumergida a una profundidad de entre seis y siete metros. En la operación participaron seis buceadores, además del personal encargado de las cámaras, el apoyo técnico y la seguridad desde la superficie. Todo debía ejecutarse con precisión para que la Virgen descendiese lentamente hasta el fondo y quedase asentada sin sufrir daños ni alterar el entorno.
[–>[–>[–>Condiciones favorables
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La mar, esta vez, se mostró favorable. El buen tiempo y la visibilidad facilitaron una maniobra que, en otras condiciones, habría resultado mucho más delicada. «Hoy no vemos mucha complicación porque tenemos buen día, buena mar y bastante visibilidad», explicó Chema Sanjurjo, uno de los responsables de los clubes de actividades subacuáticas implicados.
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La mayor dificultad residía en el peso de la talla, de aproximadamente 80 kilos. Para introducirla en el agua fue necesario emplear un dispositivo construido expresamente para controlar el descenso y evitar que la imagen cayese a plomo.
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[–>«Tenemos una especie de jaula que se ideó para poder bajarla con seguridad, para que no caiga al fondo, no estropee nada y el trabajo nos cueste lo menos posible, porque pesa bastante«, explicó la submarinista Lucía Fuente. Para ella y sus compañeros, la inmersión tuvo poco que ver con sus salidas habituales. Esta vez no se trataba únicamente de explorar el fondo o disfrutar del paisaje submarino. Había en la maniobra una dimensión festiva, colectiva y emocional.
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Una experiencia «nueva» y un día «especial»
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«Es una experiencia nueva y un día especial, porque esto no lo hacemos todos los días. Normalmente buceamos de manera recreativa, pero esto es una fiesta y hoy es un día de fiesta», afirmó Fuente.
[–>[–>[–>Los clubes participantes acudieron para colaborar con la organización asturiana Cronosur y con las entidades promotoras del acto. Algunos de los submarinistas contaban ya con experiencia en ceremonias similares, como los integrantes del Club de Actividades Subacuáticas Illa Pancha, de Ribadeo, que llevan seis años interviniendo en iniciativas de este tipo.
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«Para quienes hemos andado a la mar tiene un significado muy grande poder honrar cada año a la Virgen del Carmen», destacó uno de los participantes.
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La emoción, eso sí, se encontró con motivos más pragmáticos. La falta de los permisos necesarios impide que la imagen permanezca sumergida hasta septiembre, como se desea. Por este motivo, la virgen volvió a hacer acto de presencia en tierra durante la jornada del sábado.
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