Sograndio, Zapatero y Gustavo Bueno
Jorge González Nanclares es catedrático de Filosofía
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El lunes 15 de marzo de 2004, esto es, un día después de las elecciones generales que dieron el triunfo a Zapatero tras la desastrosa gestión del Gobierno de Aznar en los atentados terroristas del 11M, llevaba yo en coche a Gustavo Bueno al IES Santa Bárbara de La Felguera, del que a la sazón era director, para inaugurar los actos del XXV aniversario de la creación del IES y, de paso, homenajear al filósofo dedicándole un aula. Fiel a su estilo impartió una conferencia magistral que versó sobre filosofía y educación, planteando la relación entre el modelo educativo y el modelo de Estado, pues solo sabiendo dónde estamos podemos decidir a dónde vamos.
[–>[–>[–>Recuerdo también la placa de bronce que pusimos en el aula a su nombre realizada por un ilustre escultor local. Tiempo después, yo ya no estaba en el IES, me dijeron que había sido arrebatada, se supone que por algún grupo de «traficantes del cobre» o por alguna banda de «asturchales» que, por aquel entonces, no digamos ahora, ya la tenían tomada con Bueno por comparar «La Llingua» con un «fundido de todos los quesos asturianos», pero en «fala». No estaría de más que se volviera a reponer tan merecido honor mostrando que un centro educativo es un centro de libertad de pensamiento.
[–> [–>[–>Pues bien, retomando el viaje en el coche en una mañana soleada de cuasiprimavera, íbamos «parloteando» de los temas de actualidad, y, cómo no, de las elecciones celebradas el día anterior que había ganado contra todo pronóstico un jovencísimo secretario general del PSOE elegido también contra pronóstico en el 35 Congreso Federal. Se llamaba José Luis Rodríguez Zapatero.
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Recuerdo también que comentando la inmensa labor de gobierno que se le venía encima al joven Zapatero, Gustavo Bueno me atajó enseguida, como hacía siempre por otra parte, diciendo que por todo lo dura que fuera la presidencia del gobierno, si lo fuera, no era ni la mitad de dura que la tarea de un director de instituto. Lo recuerdo bien porque aquello me quedó grabado no solo por la loa que nos hacía a los directores en labor no siempre bien reconocida, Bueno lo había sido, si no por lo que suponía de rebajar el «aura» de la Presidencia del Gobierno al terreno de la calle de los mortales. Y eso que todavía no había escrito su libro sobre «Zapatero y el pensamiento Alicia», aunque seguro que ya lo empezaba a barruntar (publicado finalmente en 2006).
[–>[–>[–>Pues bien, esto es lo primero que me vino a la cabeza estos días con el follón del centro de reinserción de menores de Sograndio, alias «centro de responsabilidad penal de menores», y la implantación de una comisión de dirección «política» dirigida por la viceconsejera de Justicia, Encarnación Vicente Suarez.
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Desconozco los pormenores del caso y el por qué el comité de empresa pide la dimisión de la actual directora ejecutiva, psicóloga y con «formación en programas de prevención de violencia de género en adolescentes y en técnicas de contención emocional en menores infractores». Extraña demanda toda vez que ella había sido con anterioridad presidenta del comité de empresa.
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[–>Me acordé de Gustavo porque es muy fácil hacer política de salón desde los despachos y organizarlo todo sin tener al «bulto», o sea a los chicos y chicas, de cuerpo presente. Aplicar políticas «buenrollistas» y que suenan muy bien sobre integración, prevención y contención sin tener delante al adolescente, y no tan adolescente, que te está tirando a la cara un sillón o una televisión.
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¿Qué va a hacer supuestamente esa comisión? ¿Va a asumir la gestión real o solo va a decirles a los actuales funcionarios como hay que hacer las cosas desde el «buen rollo» y el «no dejar a nadie atrás» que gusta tanto a nuestros actuales dirigentes? Parece que la cosa va a ir por ahí toda vez que la tal comisión va a estar formada además de por la titular de justicia aludida, el jefe del servicio de justicia del menor y una funcionaria del mismo, la actual directora del centro, los tres coordinadores socioeducativos, el coordinador de la empresa de seguridad y el responsable de mantenimiento del centro (curioso lo del responsable de mantenimiento, lo más materialista que hay en la comisión, a mí juicio).
[–>[–>[–>Y el caso es que no parece que sea un tema de falta de personal ya que en el centro trabajan alrededor de 150 personas entre personal propio, vigilancia, limpieza, lavandería, mantenimiento, cocina y otras contratas… ¡para poco menos de 60 internos! (LA NUEVA ESPAÑA, 10 de junio de 2026). 53 para ser exactos se ha comentado estos días.
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