«Sois los científicos del mañana»
Las pantallas de los móviles registraron la llegada de los Reyes Magos a su paso por Castellana. La comitiva, por su parte, retó al Madrid nevado y digital en su viaje a Cibeles. Sus carrozas destilaban sabiduría: libros animados, cuadritos y cuadritos, … Ojos curiosos y guiños arquitectónicos pedían estudio, vuelta a la lectura y al conocimiento. “Todo lo que aporte es bueno”, decían unos y otros. Los bailarines, por su parte, interpretaron la ‘mata’ de los teléfonos móviles y el renacimiento de las librerías. Aun así, padres e hijos cedieron en las redes sociales: «Nuestros nietos tienen monos cámara; Luchamos contra eso”, dijo una anciana, mientras apuntaba con su propio dispositivo al desfile.
Fueron los tres protagonistas de la tarde que, tras saludarse sin parar durante dos largas horas, hablaron a su llegada a Cibeles, para explicar a los niños la importancia de soltar las pantallas y sumergirse en los libros. «Ustedes son los científicos, artistas y pensadores del mañana. Algunos de ustedes descubrirán una vacuna que cura enfermedades. Otro inventará un dispositivo que hará la vida más fácil a todos. Estoy seguro de que aquí hay una chica que escribirá una novela inolvidable, un director de cine que rodará una película maravillosa, un compositor que escribirá una canción que todos querrán escuchar.
«Y para eso tendréis primero unos años de preparación, de estudio, de aprendizaje», instó Gaspar que, junto a Baltasar, elogió a los profesores, padres y abuelos que «encienden» las ganas de aprender: «Aunque a veces algunas materias te aburran, te aseguro que todas te serán útiles en algún momento de tu vida».
El alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, también sugirió que «el holgazán» no merece premios. Aunque, acto seguido, quiso tranquilizar a los más reducidos recordando que «ninguno» se quedaría sin regalos, ya que los reyes llegarían esa noche a todas sus casas. Tanto el concejal popular como posteriormente Melchor recordaron el sentido cristiano de la celebración. «Como sabéis, siguiendo el brillo de la estrella de Belén nos abrimos camino hace miles de años para honrar y celebrar el nacimiento de Jesús en el portal», dijo el rey.
Almeida consolida tradición y presume de ser ‘eco’
La séptima procesión bajo el Mandato de José Luis Martínez-Almeida no hizo más que consolidar su legado: un desfile que reivindicaba la tradición y la religión; con trajes al más puro estilo clásico, confeccionados en seda y bordados. En realidad, el alcalde popular ya lo había confirmado el pasado mes de noviembre, con su clásico encendido de luces navideñas, cargado de guiños tradicionales y cristianos.
El desfile de 2026 dejó aún más atrás la cabalgata de polémicas de vestuario, que tantas críticas desató en la era Carmena. Y aún más lejos quedó la participación de animales vivos. Quizás por eso el paso de la caballería nacional y municipal llamó tanto la atención de los niños, quienes se estiraron para acariciar a los animales que, junto con la unidad canina, eran la única fauna viva. Sin embargo, el evento no dejó de contar con seres animados: por la Castellana pasaron pájaros sabios, elefantes gigantes y tigres luminosos.
El desfile de 2026 también representó continuidad por el compromiso con la temática específica. Si antiguamente las procesiones se limitaban únicamente a la llegada de los Reyes a la capital, en los últimos años han estado guiadas por un hilo conductor. Esta edición estuvo marcada por la sabiduría, el estudio, la curiosidad y el conocimiento.
Pero también para el medio ambiente y la salud, ya que, por primera vez en su historia, el ayuntamiento presumió de tener carrozas ‘eco’, alimentadas íntegramente por energía eléctrica, y de repartir 1.200 kilos de caramelos sin azúcar ni gluten, que los niños cogieron con paraguas y guardaron en sus bolsos. «Nunca es tarde», afirmó una madre sobre la «buena» decisión del Ayuntamiento de Madrid de elegir estas gomitas adecuadas para los más pequeños.
«¡Acerca los dulces!» gritó la multitud, frustrada al ver que muchos quedaron atrás en medio del recorrido; otros pidieron «el móvil» de quien traía caramelos, y algunos incluso dejaron cartas para los Reyes: «Si no hay camellos, aceptamos drones», rezaba su cartel de cartón casero.
El alcalde de la capital aprovechó la celebración de su penúltima vuelta de la legislatura para reivindicar su gestión a través del dispositivo policial, que no detectó ningún incidente grave, y ‘antinieve’. El partido popular no podía permitirse una nueva Filomena que colapsara la capital, por lo que aprovechó este precedente para elaborar un protocolo de emergencia que, al final, no tuvo que activar. Pues bien, al inicio del recorrido, el sol del día ya había derretido los restos de nieve que pudieran haber quedado almacenados al amanecer.
La jornada, por tanto, transcurrió con una previsión mejor de la que avisaba la Aemet: ni nieve ni lluvia. Sólo un frío glacial que no pasó desapercibido: “ni siquiera se sentían las manos”, decían la mayoría de los asistentes. También una familia, que no se había perdido el desfile desde hacía 40 años, afirmó que éste era el más frío que recordaban. Entre visones y mantas, lucharon contra la tormenta Francis. «Recordamos uno de hace muchos años cuando nevó, pero no hacía tanto frío».
Eso no significó que abandonaran la primera fila. Y, como los más de 200.000 madrileños que acudieron a recibir a los Reyes de Oriente, aguantaron las temperaturas hasta que los fuegos artificiales anunciaron el final de la jornada sobre las 21.00 horas de un nuevo 5 de enero. «Mañana no hay cole, pero toca madrugar para ver cumplidos los deseos y jugar en familia; para celebrar que hace dos mil años cumplimos nuestra misión de visitar al Niño Jesús en un humilde portal de Belén. Ahora tenemos otro desafío, que es llegar a cada una de vuestras casas en una sola noche. Una vez más doy las gracias a cada uno de vosotros y a la ciudad de Madrid. Nos encanta visitarlos y nunca dejaremos de hacerlo”, prometió Melchor antes de partir.
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