Tardaron horas en atenderme en Urgencias del hospital
Alfredo Cuervo Plaza padece una enfermedad rara, se denomina en inglés «Painful Legs and moving toes» (Síndrome de piernas dolorosas y dedos en movimiento), que le provoca fuertes dolores. Por esa circunstancia es habitual es la consulta de Urgencias del Hospital Universitario San Agustín, donde acude cuando no puede soportar más las dolencias. «De normal, apenas puedo caminar», afirma el castrillonense de Piedras Blancas, que observa como los dedos de sus pies se mueven de manera involuntaria. Lleva además un neuroestimulador modular para aliviar el dolor crónico mediante impulsos eléctricos de baja intensidad. Y para más datos, ha de colocarse un parche de fentanilo «que hay que cambiar cada tres días» para paliar su malestar. El pasado lunes 16 sufrió una de esas crisis, un dolor insoportable que solo le podían atender en Urgencias. «Porque era una urgencia, no podía más», sostiene el castrillonense, que criticó la tardanza en atenderle por los servicios médicos del hospital cabecera del área sanitaria III. «Estuve casi cinco horas y acabé en el centro médico de Oviedo«, relató.
[–>[–>[–>El paciente, que lleva diez años con este problema catalogado como enfermedad rara, llegó a Urgencias del San Agustín algo antes de las 13.00 horas. «Llevo un parche de fentanilo puesto y ni eso me calma los dolores», señala el castrillonense, que no duda en afirmar que los sanitarios del hospital ya le conocen de tantas visitas que ha realizado a lo largo de los últimos años. «Solo pido atención, mi problema es sencillo de tratar, son solo calmantes para el dolor y lo saben y es un dolor insoportable, me dieron una dosis pequeña cuando llevaba tres horas y no me hacía nada, seguía teniendo dolores, pero después de más de cuatro casi cinco horas, me levanté y me fui con la vía puesta y todo, solo quería atención, estaba nervioso porque no me hacían caso», relata el castrillonense. Después, acudió al Centro médico de Oviedo, que es un hospital privado. «Me atendieron en 10 o 15 minutos, me pusieron el fentanilo y la morfina y en una hora más o menos, me fui para casa», expone.
[–> [–>[–>La queja de Alfredo Cuervo tiene que ver con su desesperación provocada por el dolor, explica. Entiende, detalla él, que la prioridad en un servicio de Urgencias no es él, que tiene un dolor crónico. «El criterio indica que lo primero son los niños o personas que vienen con un infarto, por ejemplo, pero eso no quita que no me hagan caso, eso me saca de quicio, fueron y además, de tantas veces que fui por lo mismo, saben lo que tienen que ponerme», resume el castrillonense que ha visto como en los tres últimos años el intenso dolor que sufre a diario se ha intensificado. «Soy tan habitual en Urgencias que hubo un año que acudí en 94 ocasiones«, añadió.
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Cuervo es consciente de que los dolores no van a desaparecer pero sí, remarca, que pueden llegar a aminorarse con un tratamiento adecuado y atendido, sobre todo, en los días que hay picos de dolor como el del pasado lunes. Alfredo Cuervo ronda los 44 años, convive con esta enfermedad desde hace diez y está jubilado de la extinta Alcoa a causa, precisamente, de las molestias que ha sufrido.
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