Tiene la añoranza por lo de antes
Un festejo muy arraigado y tradicional es el de Santiso (San Tirso), en el barrio bodeguero homónimo de Cangas del Narcea, que se disfrutó este domingo. Su autenticidad y su vinculación con el terruño, al estar muy unido a la tradición vinícola del concejo, es lo que lo mantiene aún muy vivo y con asistentes muy fieles, que acuden año tras año a disfrutar de la primera fiesta del año en el concejo.
[–>[–>[–>“Tiene la añoranza por lo de antes, de venir a probar los vinos nuevos”, apunta Pepe Torgas, que recuerda que “ya desde niños veníamos con el bollo a celebrar el día de Santiso”. En ese tiempo, abrían todas las bodegas del barrio sus puertas y los asistentes podían ir probando los diferentes vinos caseros. En esta edición solo dos bodegas ofrecieron sus vinos, pero los asistentes pudieron catar diferentes elaboraciones gracias al concurso de vinos caseros que organiza el Museo del Vino de Cangas.
[–> [–>[–>Participaron 30 caldos y tras una cata realizada por un jurado profesional, llegaron a la fiesta ocho elaboraciones que fueron valorados por los asistentes. Fueron 72 personas las que se animaron a participar en la cata popular y puntuar a los finalistas para encontrar a los ganadores.
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“Nosotros buscamos el sabor del vino de Cangas de siempre, el auténtico, el que probábamos en las bodegas cuando veníamos a Santiso y que se elaboraba con la mezcla de las variedades de uvas”, explica Victorino López, que entre los cuatro que le tocó probar asegura que se encontró con ese “sabor amargo” del vino de antaño. Una fiesta que para él tiene mucho arraigo y que le lleva a su infancia, cuando iba con toda la familia a comer el bollo, un momento que atesora en una fotografía de hace más de sesenta años que guarda en su teléfono móvil.
[–>[–>[–>Héctor Fernández Arbas también llevaba en su móvil una fotografía en blanco y negro en la que un grupo de niños, entre los que estaba él, disfrutaban comiendo el típico bollo de chorizo. Un momento de felicidad al que le lleva acudir a esta fiesta, aunque el formato haya cambiado considerablemente a lo largo de los años.
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No obstante, en esta edición, sin lluvia y con una buena temperatura para ser uno de febrero, fueron muchos los que aprovecharon para disfrutar de la comida al aire libre en mesas dispuestas alrededor del Museo del Vino. De hecho, entre los asistentes habituales a la celebración, notan como en los últimos años está resurgiendo de nuevo. “Para los de Cangas es una fiesta muy tradicional y se está viendo que va viniendo más gente y parece que está resurgiendo y que el concurso está animando a la gente a participar”, percibe Mari Quevedo, que asegura que año a año en la cata de vinos se nota como van mejorando las elaboraciones presentadas.
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[–>En el concurso, repitió victoria Andrés Fernández, de Casa Eusebio del pueblo de Jalón. En segundo lugar, quedó el vino elaborado por los hermanos Mario y Dolores García, de bodega El Araniego, de Cangas del Narcea, y, el tercer premio, se lo llevó Nilo González, de bodega Fariñas, también en Cangas del Narcea.
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Entre los participantes, de todos los puntos del concejo, hay una larga tradición vitivinícola que en muchos casos se mantiene y transmite de generación en generación. Gabriela Arias y Luis Manuel Marqués son uno de los ejemplos. Conservan dos viñedos que ya trabajaba el bisabuelo de Luis Manuel Marqués en Puenticiella y siguen elaborando el vino en familia con las variedades carrasquín y mencía. Un trabajo de generaciones que quisieron llevar al concurso como una forma de darle un reconocimiento y valor, que ha logrado quedando entre los ocho finalistas de los treinta vinos presentados.
[–>[–>[–>La entrega de los premios se realizó después de la misa y procesión en honor a Santiso en su pequeña capilla milenaria.
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