todos los escándalos fiscales que empañaron la imagen de la corona y provocaron la marcha del emérito
No es habitual que Zarzuela hable dos veces sobre el mismo tema. Pero sí ha ocurrido con el posible regreso del rey emérito a España. este viernes La Casa Real ha añadido una condición imprescindible para ese regreso: Si Juan Carlos I quiere volver -porque siguen insistiendo en que es decisión suya- es obligatorio que traslade su residencia fiscal a España. Es decir, Paga impuestos aquí o quédate en Abu Dhabi..
Se trata de una exigencia que, según Zarzuela, se impone para «salvaguardar» la imagen del emérito y la propia corona. Ese que dejó tan tocado con sus escándalos fiscales. De hecho, su salida de España no se produjo en un momento dado, sino dos meses después de que la justicia española comenzara a investigar su fortuna.
En 2008, Juan Carlos I, entonces rey de España, recibió 65 millones de euros de su «amigo» el rey de Arabia Saudita. Un gesto de generosidad, según cuenta el emérito en sus memorias, que para la justicia, más que una donación, parecía un encargo oculto por sus gestiones para el AVE a La Meca.
Además, en lugar de ir a Patrimonio Nacional como todas las donaciones a la corona, ese dinero fue desviado a la Fundación Lucumde los que, casualmente, fue beneficiario Juan Carlos I, para después recalar en Suiza, país con una normativa fiscal más laxa. ¿A qué se debe todo esto? En nada. La justicia española llegó a dos conclusiones: la primera, que como rey era inviolable, y la segunda, que los hechos habían prescrito.
También dio pocas explicaciones sobre la investigación de las tarjetas ‘negras’. Viajes, restaurantes e incluso clases de piano pagados con tarjetas a nombre de terceros. O lo que es lo mismo donaciones no declaradas de un empresario mexicano amigo suyo. ¿Cómo terminó esa investigación? En nada también.
En esta ocasión no era inviolable, porque lo era después de su abdicación en 2014, pero su regularización con Hacienda, en la que pagó más de 600.000 euros, le liberó. Lo mismo ocurrió dos meses después, cuando pagó 4,4 millones de euros en una segunda regularización de sus gastos con la Fundación Zagatka.
Aunque en su discurso de Navidad de 2011 el rey emérito afirmó que «necesitamos rigor, seriedad y ejemplaridad en todos los sentidos», no dio muestras de esa ejemplaridad cuando Descubrieron diez millones de euros en la isla de Jerseyun paraíso fiscal en el Canal de la Mancha. Entonces tampoco pasó nada. La justicia no encontró pruebas que respaldaran que esta fortuna siguiera siendo suya. Y aunque fuera así, también era inviolable.
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