Toma de contacto con el Dacia Striker: tres coches en uno
El Dacia Striker tiene un aspecto imponente. Lejos quedó la época en la que los diseños de la marca rumana reflejaban claramente la etiqueta low cost con la que Renault logró rentabilizar la compañía que había adquirido parcialmente en 1999 y casi en su totalidad cuatro años más tarde, este SUV luce imponente en la intimidad de los platós de Superstudio Village, a las afueras de Milán (Italia).
Allí es donde los responsables de Dacia nos han convocado para ver en vivo y tocar por primera vez el Dacia Striker. No se trataba de una prueba dinámica, sino de una presentación estática: hemos podido verlo, tocarlo y charlar con los responsables del proyecto, pero todavía no hemos podido conducirlo; paciencia, que todo llegará.
El Dacia Striker se ve imponente en vivo
Como ya hemos avanzado, en vivo, el Dacia Striker luce un aspecto imponente, en línea con la evolución de diseño que Dacia viene experimentando en los últimos lanzamientos. La línea de cintura estirada que recorre toda la silueta y la firma lumínica en forma de ‘T’ en las cuatro esquinas del vehículo refuerzan esa sensación de solidez que la marca rumana busca transmitir.
Aquí conviene ser críticos con un matiz relevante. Dacia encuadra el Striker en el segmento C y lo presenta como una alternativa al Bigster, pero sus dimensiones lo sitúan claramente en un peldaño superior. El Dacia Striker mide 4,62 m de longitud, 5 cm más que los 4,57 m del Bigster y 28 cm extra sobre los 4,34 metros del Duster. Pese a esa diferencia de tamaño, la cadena cinemática de estos tres modelos es prácticamente la misma, con idéntica oferta de motorizaciones y transmisiones.

En realidad, se trata de una estrategia muy inteligente porque un elevado porcentaje del desarrollo de estos tres automóviles es común, por lo que con una mínima inversión adicional se puede competir en tres segmentos (o subsegmentos) diferentes. Evidentemente, habrá algo de canibalización entre ellos, pero lo realmente importante es atrapar al cliente con uno u otro modelo y ofrecer alternativas al mayor espectro posible de público con un producto de calidad cuyo coste de desarrollo sea lo más contenido posible.
Según explica la marca, el Dacia Striker nace para ampliar la presencia de Dacia en el segmento C dentro de su plan estratégico 2030, con el objetivo de elevar la cuota de este segmento del 20 % al 33 % de las ventas de la marca para 2035. El nombre Striker, que en inglés significa “golpeador”, “delantero” o incluso lo podríamos traducir como “certero”, no esconde las ambiciones de Dacia.
El Dacia Striker muestra un diseño equilibrado entre SUV, familiar y berlina
Dacia sostiene que el Striker combina lo mejor de tres mundos: la posición elevada y las capacidades outdoor de un SUV, la practicidad de un familiar y la eficiencia de una berlina. Por encima de la línea de cintura, los volúmenes son fluidos, con un parabrisas inclinado y una luneta trasera tumbada; por debajo, las superficies se vuelven más verticales y robustas.
Un dato que sí nos parece especialmente destacable es la altura libre al suelo: 20 cm en las versiones 4×4 y 19 cm en las 4×2. Esa cota convierte a las variantes con tracción total en las más interesantes del catálogo, ya que pueden aprovechar esa capacidad todoterreno de forma mucho más clara, con una motricidad muy superior en entornos difíciles frente a las versiones de tracción delantera, que han de lidiar con los inconvenientes de un centro de gravedad más elevado y una peor aerodinámica respecto a una berlina equivalente sin beneficiarse plenamente de las ventajas que aporta esta arquitectura elevada.
El Dacia Striker calza llantas de 17’’ o 18’’ de serie, con opción de 10’’, y ofrece una altura total de 1,53 m, inferior a los más de 1,60 m habituales en los SUV del segmento C. La gama de colores se amplía a siete tonalidades a partir del acabado Expression, con dos estrenos: Frost Green y Cosmic Blue.
En el interior, sus responsables nos explican que el salpicadero se organiza en tres capas. La primera, agrupa todo aquello que se relaciona con el confort de los ocupantes y que incluye, siempre según la marca, materiales más cálidos, con superficies textiles como ejemplo. Una segunda capa agrupa los elementos de uso más frecuente, accesibles mediante mandos físicos (una buena noticia en los tiempos táctiles que nos ha tocado vivir) “diseñados para un manejo intuitivo sin apartar la vista de la carretera”. Por su parte, la tercera capa se refiere a la parte tecnológica, incluyendo la pantalla táctil de 10,1’’ y el cuadro de instrumentos digital LightVisio de 7’’
Más allá de la retórica, lo cierto es que el Dacia Striker ofrece, sencillamente, lo mismo que ya ofrecían Duster y Bigster, con el añadido del equipo de audio Arkamys 3D de seis altavoces; si no me falla la memoria, es la primera vez que se introduce un equipo de audio de gama media-alta en un modelo de Dacia en los 50 años (sí, cincuenta) en los que la compañía rumana lleva fabricando automóviles.
De propina, también tenemos un matero de 600 litros, pero no habrá, una vez más más, versiones de tres filas de asientos. Quien quiera siete plazas, tendrá que seguir recurriendo al Jogger, al menos, de momento…

Cuatro motorizaciones y un peso contenido para el Dacia Striker
El Dacia Striker se ofrece con cuatro motorizaciones electrificadas, ya conocidas pero no por eso menos interesantes. El mild hybrid-G 140 combina bicarburación gasolina/GLP con hibridación ligera de 48 V sobre un tres cilindros 1,2 turbo, con batería de 0,8 kWh y cambio manual o automático de 6 velocidades.
El hybrid 155 monta un cuatro cilindros gasolina 1,8 de 109 CV asistido por un motor eléctrico de 49 CV y una máquina eléctrica que combina las funciones de generador y motor de arranque, con batería de 1,4 kWh (280 V) y caja automática electrificada sin embrague. Dacia asegura que puede circular en modo eléctrico hasta el 80 % del tiempo en ciudad, con emisiones de CO₂ inferiores a 100 g/km; aquí hay que entender que “circular” incluye también las largas detenciones durante los atascos y la espera ante los semáforos en ciclo rojo.
La variante más singular es el hybrid 150 4×4, con un motor 1,2 mild-hybrid 48 V de 103 kW (140 CV) y 230 Nm en el eje delantero, acoplado a un cambio de doble embrague de 6 velocidades con levas al volante. En el eje trasero se suma un motor eléctrico desconectable de 23 kW (31 CV) y 87 Nm, con caja de dos velocidades, para lograr una potencia combinada máxima de 110 kW (150 CV). Hemos llevado a cabo la primera prueba de esta versión en Duster y Bigster y, sencillamente, nos parece uno de los inventos del siglo, aparte del primer gran aporte tecnológico de Dacia en términos absolutos.
Dacia cifra el peso del Striker en unos 1.400 kg, cifra todavía provisional a la espera de la homologación definitiva, y su coeficiente aerodinámico en 0,29. La marca reivindica también el uso de materiales sostenibles: más del 32 % del vehículo procede de la economía circular, con 47 kg de plásticos reciclados, 3,4 kg más que el Bigster y 5,5 kg más que el Duster.
El precio de acceso al Dacia Striker se situará por debajo de los 25.000 € (en el mismo rango que el Bigster), una cifra que, de confirmarse en la configuración final, reforzaría el argumento comercial de un modelo que, pese a la etiqueta de segmento C que le asigna Dacia, compite ya de tú a tú con propuestas de una categoría claramente superior.
Las claves del Dacia Striker
- El Dacia Striker Mide 4,62 metros, 5 cm más que el Bigster y 28 cm más que el Duster.
- Comparte cadena cinemática con el Bigster: mismos motores y transmisiones disponibles.
- Ofrece hasta 20 cm de altura libre al suelo en las versiones 4×4, ideal para entornos exigentes.
- Incorpora cuatro motorizaciones electrificadas, desde el mild hybrid-G 140 hasta el híbrido 4×4 de 150 CV.
- El maletero alcanza los 600 litros.
- Utiliza más del 32 % de materiales de la economía circular, con 47 kg de plástico reciclado.
- Su precio de acceso quedará por debajo de los 25.000 €.






































































































Puedes consultar la fuente de este artículo aquí