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Toyota reivindica el hidrógeno como pieza clave para la movilidad y la transición energética

Toyota reivindica el hidrógeno como pieza clave para la movilidad y la transición energética
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  • Publishedjunio 26, 2026



Mientras el coche eléctrico de batería centra gran parte del debate sobre la movilidad sostenible, Toyota sigue defendiendo que el hidrógeno será una de las tecnologías imprescindibles para alcanzar la neutralidad climática. La compañía japonesa volvió a plantear esta estrategia durante la décima edición del Green Gas Mobility Summit, celebrado en Madrid, donde mostró aplicaciones tanto de automoción como de generación de energía.

El actor principal en el espacio de Toyota ha sido el Mirai, la segunda generación de su sedán de pila de combustible. Se trata de un vehículo eléctrico que produce su propia electricidad mediante la reacción entre hidrógeno y oxígeno, emitiendo como resultado únicamente vapor de agua.

Con una autonomía de hasta 650 kilómetros y un repostaje de hidrógeno que tarda apenas entre tres y cinco minutos, el Mirai representa una alternativa a los vehículos eléctricos convencionales, especialmente para aquellos usuarios que necesitan recorrer largas distancias sin largos tiempos de carga.

Además de exhibir el modelo, Toyota permitió a los participantes realizar pruebas dinámicas para conocer de primera mano cómo funciona esta tecnología, todavía minoritaria en España debido a las deficientes infraestructuras del hidrógeno.

El hidrógeno va mucho más allá del automóvil

La principal novedad de la presencia de Toyota en esta edición del Green Gas Mobility Summit fue la participación de EODev (Energy Observer Developments), socio estratégico de Toyota Motor Europe especializado en soluciones energéticas basadas en hidrógeno.

La compañía ha introducido un generador eléctrico impulsado por hidrógeno que utiliza la misma tecnología de pila de combustible desarrollada por Toyota para el Mirai. El sistema permite el suministro de electricidad para diversas aplicaciones, incluida la carga de vehículos eléctricos, sin emisiones directas de dióxido de carbono.

Con este tipo de soluciones, Toyota pretende demostrar que el hidrógeno no solo debe entenderse como un combustible para los coches, sino como un vector energético capaz de suministrar electricidad a plantas industriales, edificios o infraestructuras donde la electrificación directa es más compleja.

La estrategia de Toyota con el hidrógeno no es nueva. El fabricante inició sus investigaciones hace más de veinte años y en 2014 lanzó el Mirai, considerado el primer coche de hidrógeno producido en serie a escala mundial.

Desde entonces, la compañía ha ampliado el uso de esta tecnología a autobuses, vehículos industriales, maquinaria pesada y diversas aplicaciones energéticas, convencida de que la descarbonización requerirá la combinación de diferentes soluciones en función de las necesidades de cada sector.

Toyota MiraiFERNANDO VILLAR

Una alianza para ampliar el uso del hidrógeno

La colaboración entre Toyota y EODev comenzó en 2017 con el proyecto Energy Observer, el primer barco propulsado por hidrógeno capaz de producir parte de su propio combustible utilizando agua de mar y energía procedente de fuentes renovables.

A partir de esa experiencia, ambas empresas han desarrollado varias soluciones estacionarias basadas en módulos de pila de combustible de Toyota. Entre ellos destaca el sistema de generación GEH2, diseñado para producir electricidad sin emisiones directas donde no es posible una conexión convencional a la red eléctrica.

Con iniciativas como las presentadas en el Green Gas Mobility Summit, Toyota sigue apostando por un modelo energético en el que el hidrógeno complemente la electrificación mediante baterías, especialmente en aplicaciones industriales, transporte pesado y servicios energéticos donde esta tecnología puede ofrecer ventajas frente a otras alternativas.



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